Literatura y desarrollo

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La lectura de buena literatura estimula la imaginación e incita a construir y reconstruir la creatividad, de tal modo que ayuda durante la niñez, la adolescencia y la juventud a responder preguntas fundamentales, como ¿Quién soy?, ¿Quiénes son los otros?, ¿Quién soy para ellos?¿quiénes son ellos para mí?

La literatura tiene para el niño escolar un papel reparador, de manera que los cuentos infantiles sanan y aligeran el peso de la existencia. Muchas veces los niños se agobian ante situaciones específicas en la vida; por ejemplo, ante ganar o perder se crea un conflicto de vida que a muchos padres se les hace muy difícil ayudar a resolver.

Por otra parte, la literatura en el niño es una oportunidad de desarrollar y canalizar su capacidad de afecto, pues rescata, en ese pozo de letras e imágenes, su alma humana y logra mantener un mayor equilibrio con su entorno, para aprender lo bueno y lo malo de la condición humana y el respeto por las diferencias.

Muchos niños que han vivido situaciones de sufrimiento en la familia, la escuela o la comunidad después de leer buenos libros comienzan a dejar salir lo que está aprisionado y los atormenta, siendo capaces de narrar sus propias historias. Algunos de estos relatos aparentemente no tienen nada que ver con lo que el niño está viviendo externamente, pero sí con lo que vive en su interior.

La literatura es una puerta a un mundo por descubrir. Cuando se lee, los libros son ventanas que muestras otros mundos: por ello se dice que “leer es también viajar”

Francisco Javier Leal Quevedo

Pediatra puericultor

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