Las “supermamás”: Heroínas de la crianza de hoy

supermama

Desarrollar pautas humanizadas de crianza hoy es una labor compleja por los retos que la sociedad propone, pero hacerlo como madre que desea desempeñarse como mujer moderna, trabajar fuera del hogar y ser esposa, lo es mucho más. 

Por: María Eugenia Villegas Peña
Trabajadora social
Especialista en familia 

Cambios en el contexto que transformaron a la mujer

La revolución industrial presionó a las mujeres a salir del hogar para ir a la fábrica con el fin de asegurar el sustento para el grupo familiar. Las mujeres de hoy participan en otros ámbitos como respuesta a los cambios sociales, económicos, laborales y académicos que han ocurrido en las últimas décadas; además, forman parte activa de las decisiones democráticas de los países. Atendiendo a estos retos se ven presionadas a asumir otras funciones que anteriormente no se tenían en cuenta para ellas.

Funciones sociales de la mujer moderna

Todos estos aspectos han hecho necesario que las mujeres actualmente se proyecten y den respuesta a tres funciones sociales básicas: como mujeres, como trabajadoras, y como madres y esposas.

Función como mujer

Es significativa la realización como mujer, para lo cual el medio social les exige cada vez un mayor compromiso; los medios de comunicación, por su parte, se encargan de mostrarles el estereotipo, con las condiciones físicas y emocionales que son necesarias poseer para lograr la competitividad que el medio exige.

Mujer trabajadora

Aunque todavía hay amplias diferencias de género, el acceso al trabajo y el mundo laboral en general es cada vez más atractivo para la mujer. Sin embargo, el género femenino debe afrontar un mundo laboral diseñado para hombres, en el que se puede observar que tiene una menor opción para los empleos más significativos, y se le asignan los trabajos de más baja jerarquía, considerados femeninos y con menor remuneración.

No obstante, cada vez se le ofrecen otras posibilidades para las cuales está preparada. Dada su injerencia en los ámbitos académicos, se le abren nuevos espacios para desarrollar las actividades y, además, tiene una mayor posibilidad de adquirir la capacitación que le permite un grado superior de competitividad y competencia ante los hombres.

Otro aspecto desfavorable son los excesivos requerimientos para aspirar a un cargo; además se le exige otro tipo de exámenes para el ingreso y, cuando por algún motivo quedan en gestación, este evento se convierte en otro factor de discriminación laboral. En algunas empresas, durante la gestación se le cambia su lugar habitual de trabajo, situación que las hace sentir diferentes y en desventaja ante los hombres.

Ser madres y esposas

Esta es otra de las funciones sociales que en la actualidad la mujer tiene como posibilidad para asumir paralelo a su rol de ejecutiva. Ser madre le exige conjugar el espacio laboral con la presencia en el hogar; estos, que son dos ámbitos aparentemente opuestos e irreconciliables, si la mujer no ha reflexionado y establecido las prioridades que le permitan desarrollarlos en forma eficiente, podrán generarle sentimientos de culpa y de abandono, lo que no favorece la relación entre ella y el resto de la familia.

Criar y trabajar: sentimientos encontrados

Algunas madres se sienten cuestionadas y consideran que deberían pasar mayor tiempo con sus hijos; piensan que de ser así, los hijos lograrían un mejor desarrollo físico, emocional y social.

En relación con este tema hay posiciones encontradas. Algunas, como las del doctor Robert Cairns, de la Universidad de California, explican que: “Se creía que el primer año del niño era la única época en que la mamá podría ejercer un fuerte impacto en su desarrollo intelectual y social. Pero eso no es tan sencillo como se creía, pues la crianza de los hijos no es solamente compromiso de vínculos afectivos”. Los hijos pueden hacer otros vínculos con otras personas del grupo familiar ampliado, como los abuelos, tíos, primos, que ofrecen otras posibilidades de desarrollo emocional en ellos.

Otros autores consideran que es básico que la madre acompañe a sus hijos en la etapa inicial, debido a que con ella se establecen los vínculos que dan los cimientos a las relaciones que ellos formarán en su vida adulta y, además, consideran que estos vínculos son los pilares del desarrollo de la autonomía e independencia, lo que les facilitará asumirse como adultos maduros y responsables. Estos dos conceptos son los que hacen que las madres tengan sentimientos de culpa, que a su vez generan un sentido de abandono en sus hijos, por lo cual se ven abocadas a asumir conductas de sobreprotección y permisividad, que son desfavorables para el sano desarrollo de estos.

Otro asunto preocupante para la madre trabajadora es la necesidad de cumplir a cabalidad todas sus funciones: se le exige como madre y como trabajadora, se le obliga a hacer todo a la perfección, y, a su vez, ella le exige a los hijos un comportamiento similar, por lo que es fácil que se conviertan en madres intransigentes que quieren que, al igual que ellas, estos asuman responsabilidades extremas y que se destaquen en los diferentes contextos.

Graduarse con honores en todo

El desarrollarse como mujer, con una imagen encantadora que le permita estar a la altura de los patrones que la sociedad demanda y, al mismo tiempo, ser una eficiente trabajadora, competitiva, capacitada y realizada como madre en la crianza de sus hijos, con el establecimiento de una relación armónica y una estabilidad que propicie ambiente de desarrollo sano y adecuado para estos, no es tarea fácil.

De ahí, que sea necesario prepararse para la llegada de los hijos; es importante reflexionar sobre cuál es el mejor momento, establecer prioridades, y analizar, entre otras cosas, si el compañero elegido para este proceso puede asumir el papel de coequipero que precisa para emprenderlo con eficacia.

Los hijos necesitan el contacto de ambos padres y es necesario que el tiempo sea óptimo en cantidad y calidad; no es calidad de tiempo dedicar a los hijos unos minutos antes que ellos se acuesten a dormir; es calidad de tiempo compartir con ellos, hacerlos sentir importantes, escucharlos, permitir que les cuenten sus cosas y, a su vez, contarles las propias, dialogar sobre los pequeños sucesos de la cotidianidad que a los padres les preocupan, etc. De acuerdo con la etapa del proceso vital individual, los niños demandarán más o menos tiempo de sus padres.

Los niños pequeños necesitan mayor tiempo de dedicación porque están en el proceso de establecer y fortalecer los vínculos, pero se debe recordar que no son los padres los únicos con los que los hijos se vinculan.

Para los escolares son más significativas las relaciones con los compañeros de la misma edad, con los que compiten, se solidarizan, rivalizan y cooperan, por lo cual, los padres deben estar ahí para compartir las vivencias, entender los sentimientos y ofrecerles el apoyo que les permita sentirse queridos y valorados.

Con los adolescentes, que tienen los vínculos más fuertes en su grupo social, es necesario generar el espacio con calidad y cantidad para establecer con ellos una relación profunda, la cual les permita compartir con los padres sus vivencias y experiencias y recibir de ellos la orientación que les ofrezca la posibilidad de hacer elecciones sanas y seguras.

Recomendaciones

Para las madres que trabajan fuera del hogar es significativo que reflexionen sobre aspectos como:

  • La importancia de la planificación de la crianza de los hijos y, cuando llegue el momento, establecer las prioridades que requiere este proceso.
  • Permitir y facilitar que los papás asuman su papel de coequiperos de tal modo que puedan acompañar a sus hijos de manera inteligente y afectiva.
  • Conciliar el papel como mujer, compañera y trabajadora fuera del hogar.
  • Delegar funciones y permitir que tanto los hijos como otras personas del entorno puedan asumir responsabilidades de acuerdo con sus características.
  • Hacer la crítica reflexiva de las exigencias que como mujer le hace el mundo de hoy, sobre todo en lo relacionado con la proyección que hacen los medios de comunicación.
  • Permitirse actuar en forma eficaz y eficiente en lugar de generar relaciones de competitividad con el hombre.
  • Tener en cuenta que hay otras personas con las que los hijos se vinculan afectivamente, tales como tíos, abuelos, primos, amigos y maestros.

En conclusión, para que las mujeres puedan enfrentar los retos que la sociedad les propone es importante que jerarquicen sus necesidades y que reflexionen y se capaciten para el comienzo del proceso de gestación y la crianza de los hijos.