Las pataletas: una conducta normal que hay que saber afrontar

0 acciones Twitter 0 Facebook 0 Email -- Buffer 0 0Acciones ×

Todos los padres amamos profundamente a nuestros hijos, al menos ese es el concepto universal, el paradigma, el ideal. Hay un esquema mental entre lo que queremos ser como padres y lo que somos cuando llega el momento de dar, criar, educar y disciplinar.

La historia nos ha mostrado que el niño ha pasado de ser el objeto de cuidado por nosotros, los adultos, al sujeto de derechos; el derecho a ser amado, educado y a ser disciplinado con amor: sin evasivas, sin maltratos y sin privaciones. Pero, ¿qué podemos hacer cuando luego de ese primer año donde se triplica su peso, donde luego de esos maravillosos logros motores y sociales aparecen esas intensas rabietas que hacen que pasemos del enamoramiento de esos indefensos seres ingenuos, al desespero de no poder entender sus señas o deseos, acceder a sus peticiones o superar la impotencia por no poderlos complacer y asumir el control de la situación? ¿Cómo podemos afrontar esas situaciones que son un caos familiar y pueden alterar incluso la armonía del hogar y una adecuada relación con nuestros maravillosos hijos?

ninez-2El neurólogo portugués Antonio Damasio, en su libro En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos, plantea que: “Las emociones proporcionan un medio natural para que el cerebro y la mente evalúen el ambiente interior y el que rodea al organismo, y para que respondan en consecuencia y de manera adaptativa”. Es por esto por lo que como padres y profesionales que nos involucramos en la crianza de los niños, si respondemos ante una emoción negativa o comportamiento inadecuado de ellos con una reacción violenta o permisiva estamos condicionando el cerebro de nuestros niños para que se perpetúe dicha conducta de acuerdo con el refuerzo positivo o negativo por el cual se ha desarrollado el popular berrinche.

Las palabras tienen poder, es una frase común en el medio, pero en el lenguaje en formación de nuestros niños y ante la limitación de la expresión clara de sus sentimientos, la pataleta también tiene poder.

Por ello, en este artículo te mostramos cómo mejorar esas molestas pataletas, pero antes debes entender que estas acciones siempre tienen un propósito y que si se vuelven frecuentes significa que los niños las hacen porque obtienen un resultado.

Existen tres formas por medio de las cuales podemos disminuir el número y duración de las pataletas:

  1. Porque las prevenimos. Esto es lo que más podemos hacer; cuando decimos un NO debemos ser conscientes de dos situaciones: la primera, es que debemos ser firmes en mantener la decisión y, la segunda, es que si elegimos esta opción es porque realmente es necesaria. No se trata de decir ‘no’ a todo porque esto es inflexibilidad y no es tampoco un buen modelo para los niños. Por ejemplo, si vas por la calle y tu hijo desea un dulce o un yogur, antes de decir no y pensar que esto puede ser el detonante de un berrinche debes pensar si es el horario, si es el sitio indicado y si es un alimento saludable; si es pertinente se lo puedes dar.

Pero la prevención va más allá de acceder a sus peticiones. Algunas recomendaciones pueden ser útiles:

  • Evite que el niño coja objetos que sean de su curiosidad, pero que puedan ser peligrosos.
  • Monitorice el juego entre niños para evitar situaciones de peligro.
  • Juegue con el niño a intercambiar juguetes y a dar y recibir.
  • Permítale al niño rayar, cortar, tocar texturas y manipular objetos permitidos e inocuos.
  • Dele al niño opciones para escoger que le permitan participar en la decisión.
  • Antes de expresar una negación, piense si es necesario o importante hacerlo.
  1. Porque desarrollamos habilidades para el autocontrol de los niños. El ser padres, docentes o acudientes nos da el compromiso de educar y fortalecer patrones de comunicación y expresión. En la medida en que un niño habla más, es obvio que logrará que el adulto escuche y entienda, y es nuestra labor decirle cómo hacerlo:
  • Enséñele al niño a decir: “no quiero” o “yo quiero”.
  • Enséñele a decir palabras para expresar sentimientos.
  • Enséñele a decir: “no se toca”, “no hago eso”.
  • Permítale al niño pequeño que señale con el dedo y usted le muestra su intención de entender y enseñarle cómo decirlo.
  • Muéstrele a través del ejemplo lo que es tener autocontrol.
  1. Porque ante el detonante, sabemos manejar la situación. Es lo más difícil, pero no imposible; como adultos también debemos manejar los dos primeros puntos y, de igual forma, debemos desarrollar habilidades para nuestro propio autocontrol. Para este fin, tenga en cuenta las siguientes estrategias:
  • Entienda que la rabieta o pataleta es una reacción normal del niño en este grupo de edad, así que tenga paciencia.
  • Dígale al niño: “te voy a ayudar a salir de esta situación. Vas a superar esto”.
  • Retire al niño de la situación de peligro.
  • No acceda a la exigencia que motivó la pataleta. Tenga en cuenta que si lo hace reforzará esta inadecuada conducta.
  • Dígale: “esto no te sirve para obtener lo que quieres”, pero hágalo sin prepotencia.
  • Distráigalo y cámbiele el foco de atención, no siempre, pero en muchos casos, es efectivo.
  • Felicítelo cuando logre el control.
  • Cada buen intento y buen resultado sobre su conducta amerita un estímulo, un abrazo, un reconocimiento emocional, no material.

Lo anteriormente descrito es un proceso, un camino y un aporte que ayuda a fortalecer el equilibrio y el control de esos seres que amamos tan profundamente.

Por: Johanna Carolina Hernández

Pediatra UMNG

Fundación Programa Canguro

Especialización en Neurodesarrollo y Aprendizaje CES

 

Por: Johanna Carolina Hernández
Pediatra UMNG
Fundación Programa Canguro
Especialización en Neurodesarrollo y Aprendizaje CES

0 acciones Twitter 0 Facebook 0 Email -- Buffer 0 0Acciones ×