Lactantes – Orientaciones para los padres

¿Cómo es la alimentación y nutrición después del primer año de vida? Desde el final del primer año de vida extrauterina se reduce la velocidad del crecimiento, lo que necesariamente lleva a una disminución de la ingestión calórica; por tanto, el apetito ya no es tan intenso y voraz como lo era durante el primer año y se hace muy irregular: aparece la inapetencia ondulante que consiste en que unos días el niño comerá poco y otros mucho, con antojos un día y al otro no. El conocimiento de este hecho evitará que los padres obliguen a comer al niño o lo castiguen por este motivo.

En los niños mayores de un año la alimentación debe estar en consonancia con los hábitos alimentarios familiares, teniendo en cuenta que durante los dos primeros años de vida no se deben restringir las grasas y el colesterol como sí se recomienda en los adultos.

Es necesario insistir en que la alimentación es además una parte importante del proceso de socialización, por lo cual el comer debe estar exento de tensiones y se debe llevar a cabo en un ambiente alegre y facilitador de este proceso, en un horario regular que lleve a la formación de un hábito, que no sea entorpecido por otras actividades, escolares o lúdicas, por ejemplo.

Al final del periodo escolar, antesala de la pubertad, hay aumento de las necesidades calóricas, por lo cual aumenta notoriamente la ingestión de alimentos.

En la adolescencia se suele tener la tendencia a pasar por alto algunas comidas, sobre todo desayuno y almuerzo, a ingerir en exceso comidas rápidas, muchos refrigerios (sobre todo dulces) o a hacer dietas , por lo cual se debe inducir a los jóvenes a tener una alimentación como la del resto de la familia. Se debe recordar que en este período de la vida se adquiere el calcio corporal total, por lo cual la alimentación no debe estar disminuida en este mineral, con el fin de prevenir la osteoporosis, una grave enfermedad en la tercera edad. Si el adolescente practica regularmente un deporte, lo cual es deseable, o lo hace competitivamente, eventos en los que se aumentan notoriamente, cuantitativa y cualitativamente las necesidades, debe recibir asesoramiento de profesionales con el fin de no incurrir en déficits nutricionales.

Por último se recuerda que la obesidad es una forma de malnutrición y que el niño obeso en su niñez o adolescencia cuando llegue a la vida adulta posiblemente también lo será, con todos los riesgos que conlleva.

Además, los niños después del primer año de vida tiene características propias que los hacen diferentes del adulto y que obligan a tener en cuenta lagunas consideraciones respecto a su alimentación y nutrición.

Giuseppe Genta Mesa
Álvaro Posada Díaz
Pediatras puericultores