La relación madre-hijo

editorial 0804

Deseamos compartir con nuestros lectores estas dos reflexiones iniciales:

  • “Nadie hace por un sueldo lo que una madre hace gratis”.
    Proverbio japonés.
  • “A cualquier edad se es niño cuando la madre se muere”.
    Ramón de Campoamor.

Estos dos pensamientos representan lo que significa el vínculo afectivo madre-hijo: en la primera frase desde el sentimiento de la madre y en la segunda desde lo que siente el hijo.

El vínculo afectivo se define como aquellas relaciones de apego que los niños y niñas establecen desde muy pequeños con sus padres y otros cuidadores sensibles. La mayor representación del vínculo afectivo está dada por la relación madre-hijo.

El ser humano nace en una condición desvalida, debido a que no se ha desarrollado lo suficiente como sí lo han hecho otras especies mamíferas relacionadas desde el punto de vista de la evolución. Ese desvalimiento hace necesaria la dependencia hacia algunas personas que lo cuiden, lo alimenten y lo protejan mientras su desarrollo va generando la capacidad de vivir independiente. Los niños y niñas necesitan un cuidado afectuoso, constante, sensible y responsable por parte de los adultos que los acompañan. De este cuidado surgirá entonces la situación de apego definida como “aquella relación íntima entre dos personas caracterizada por afecto mutuo y un deseo de mantener proximidad”.

Además de la relación madre–hijo como elemento fundamental de las vinculaciones afectivas, el ser humano es capaz de establecer otros apegos a lo largo de su vida como lo podemos ejemplificar en el caso de la adopción y en la presencia amorosa y gratificante de las antiguas “nanas”, aquellas personas adultas que acompañaron con amor y dedicación la infancia de muchos de nosotros.

Tengamos muy presente que los niños son sensibles al cariño y al cuidado y que captan de manera muy clara la tensión, el afecto o el rechazo de los brazos que los cargan. Pues como bien lo afirmó Paul de Kock: “Los niños adivinan qué personas los aman. Es un don natural que con el tiempo se pierde”.