La puericultura y la pedagogía van de la mano

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Con razón se afirma que el siglo XXI es el siglo del cerebro, por los descubrimientos tan asombrosos sobre su funcionamiento a través de las investigaciones de neurocientíficos, que utilizan tecnologías de última generación.

Por lo anterior, queremos acompañar a nuestros lectores en un recorrido por los últimos avances del conocimiento sobre los principios del cerebro aplicados al aprendizaje.

 

Principio 1: el movimiento potencializa el pensamiento

2El movimiento creó el cerebro. Hace 750 millones de años se formó el cerebro en los seres vivos y a medida que se complejiza el movimiento se complejiza el cerebro, y se desarrolló el pensamiento, que nos diferencia del resto de seres vivos que también tienen movimiento.

Se ha comprobado científicamente que con el movimiento se liberan sustancias como las endorfinas, la dopamina y la serotonina, que permiten potenciar las funciones ejecutivas del cerebro de una manera eficaz y eficiente.

Las costumbres culturales han cambiado, los niños están utilizando en sus tiempos libres elementos electrónicos y la falta de tiempo de los padres para compartir con ellos y salir a espacios abiertos que les permitan ejercitarse y desarrollar este hábito de movimiento, conllevan a la disminución importante de este estímulo fundamental.

 

 

 

Principio 2: la emoción, una garantía de la información

La emocionalidad como tal es un producto del desarrollo de lo que denominamos cerebro emocional, pues ante los estímulos sensoriales positivos o negativos la amígdala cerebral responde en términos de supervivencia.

El cerebro pensante se desarrolló hace 2 millones de años y es el que nos permite tener conciencia de sí y de las funciones ejecutivas.

La retroalimentación entre ese cerebro emocional y el cerebro pensante generan la inteligencia emocional, que permite tener autoconciencia de nuestras emociones, autogestionarlas, ver al otro a través de la empatía y la gestión de las relaciones con la influencia, la colaboración y la cooperación (Goleman).

Como puericultores, para desarrollar la inteligencia emocional del niño debemos tener en cuenta:

 

  • Elevar la resiliencia: capacidad de recuperarse de una perturbación causada por una dificultad y hacer aprendizaje de los errores.
  • Aplazar la recompensa: cuyas bondades se evidenciaron con el llamado “Test del Malvavisco”, realizado en 1970 por el psicólogo Walter Mischel en la Universidad de Stanford, en donde se estudió un grupo de niños de 4 años de edad, a quienes se les hizo seguimiento a 30 años y se encontró que las personas que habían esperado y recibido mayor recompensa, tenían mayor capacidad de hacer proyecciones a largo plazo y éxito en todas las esferas de la vida (Goleman, Focus, 2013).
  • Formar en hábitos basado en valores y principios: el introyectar unos buenos hábitos en todas las esferas de la vida, permite estructurar el carácter y tener mejores competencias para resolver la realidad.

Por lo anterior, se plantea que la inteligencia emocional representa el 80% del éxito en la vida de las personas y el otro 20% es la inteligencia cognitiva.

 

3Principio 3: cuando aprendemos nacen neuronas

  • Autopoiesis: es el crearse a sí mismo como cerebro, y esto hace parte de la plasticidad cerebral, entendida como la capacidad de modificarse estructural y funcionalmente como resultado del desarrollo, de las experiencias o de las lesiones.

La neuroplasticidad cerebral, que anteriormente se consideraba que iba solo hasta los 7 años de edad, se ha comprobado que ocurre a lo largo de toda la vida.

 

Principio 4: inteligencias múltiples, niños únicos e irrepetibles

En los años 80, el psicólogo norteamericano Howard Gardner planteó un nuevo concepto sobre la inteligencia con relación a las potencialidades y habilidades que tienen los seres humanos, las cuales denominó “inteligencias múltiples” (lingüística, lógico-matemática, naturalista, viso-espacial, musical, corporal-cinética, intrapersonal e interpersonal) y considera que la educación se ha enfocado en solo dos, la lingüística y la lógico-matemática, olvidando las otras, que permiten afrontar la realidad de una forma particular y única al niño. Toda la educación se había homogenizado alrededor de estas dos, discriminando a los niños que no las tenían muy desarrolladas.

¿En qué debemos enfocarnos?

Primero, en conocerlas, comprenderlas y observar al niño con una mirada de investigadores, para determinar cuáles son esas habilidades y acercarnos a él para potencializarlas en la casa y en el aula.

 

Principio 5: el estilo de aprendizaje, una ventana al conocimiento

Cada ser humano tiene una capacidad de percibir el mundo de una forma diferente, de acuerdo con sus canales de percepción sensorial, siendo, los más frecuentes, el visual, el auditivo y el kinestésico, lo cual permite que, a través de esta sensorialidad, el ser humano se apropie de la información y el conocimiento, construyendo así cada uno su manera particular de ver el mundo. Nuestro papel es descubrir cuál es el canal de percepción sensorial que tiene cada niño y utilizar los recursos del aprendizaje apropiados de acuerdo con su canal predominante.

En el aula, los maestros deben utilizar los tres canales de percepción más frecuentes y así pueden llegar al 95% de los niños e identificar el canal de cada uno de una manera eficaz e involucrarlos en todas las actividades con un rendimiento óptimo de cada uno.

 

Principio 6: el ritmo lo pone cada uno

El ser humano tiene un ritmo de crecimiento en todas sus áreas (física, cognitiva, emocional, relacional y espiritual) y esto está determinado entre el 40 y 70% por la genética y la influencia ambiental.

Hay que observar al niño si va lento en alguna área y hacerle un acompañamiento humanizado y enriquecido evitando una intervención terapéutica innecesaria.

 

Principio 7: enfoque como el de un láser

Centrarse en una cosa a la vez, en esta pequeña decisión se encuentra el núcleo de la fuerza de voluntad, la esencia de la autorregulación. La atención focalizada es estar en el “aquí y ahora”, como lo propone Eckhart Tolle.

Se ha planteado que con la “atención dividida” por múltiples tareas, disminuye la concentración, la atención y, por consiguiente, el aprendizaje. El uso excesivo de aparatos tecnológicos multiplica los estímulos cerebrales hasta producir una saturación del cerebro, desencadenando el síndrome de pensamiento acelerado (SPA), el cual se caracteriza por irritabilidad, baja concentración, y disminución en el aprendizaje; este síndrome fue descrito por el psiquiatra y psicoterapeuta brasileño Augusto Cury, en su Teoría de la Inteligencia Multifocal (descrita en su libro Padres brillantes, maestros fascinantes).

¿Qué debemos inculcar en el niño?

Hábitos de nutrición adecuada, descanso apropiado, pausas relajantes, ambiente sereno, ejercicio físico regular, y prácticas contemplativas como la meditación.

 

Principio 8: el cerebro reconoce patrones, mas no detalles

La información generalmente está asociada con lugares, tiempos, personas, cosas y circunstancias. Cuando no se hacen asociaciones a un hecho, no se tiene una referencia para ser recordado a largo plazo. Esto se hace con historias de la vida, cuentos, anécdotas, experimentos, salidas exploratorias y actividades lúdicas de aprendizajes en ambientes enriquecidos, que permitan hacer asociaciones claras y desarrollar un pensamiento lógico, crítico y creativo.

 

Principio 9: repetir para recordar

Cuando una neurona envía señales a otra, esta segunda resulta activada y se refuerza la conexión entre las dos (Donald Hebb).

  • Memoria a largo plazo: la repetición, la asociación y los ambientes enriquecidos nos llevan a un mayor recuerdo. Tiene que haber una retroalimentación entre el hipocampo (emoción, gusto y memoria contextual) y la corteza, para recuperar la información de una manera clara y pertinente.

 

Principio 10: explorar hoy y siempre

4Los humanos somos investigadores por naturaleza: siempre estamos buscando una solución a cada situación que se nos presente, sea con lo emocional, lo racional o ambos.

El cerebro es un órgano social que se creó para resolver la supervivencia de una manera creativa y colectiva. Podemos imitar con la neurona en espejo: podemos leer los pensamientos en el otro o percibir un estímulo en el otro y apropiarnos como si fuera nuestro, y con la empatía podemos entender al otro en su pensamiento, comprender sus sentimientos y tener compasión en su hacer.

La praxis en el contexto nos permite hacer un aprendizaje a través de crear asociaciones profundas de tipo cognitivo y emocional, para ubicarlas en la memoria a largo plazo y, posteriormente, recuperarlas cuando sea necesario.

 

Principio 11: un cerebro holístico gracias a la integración sensorial

En su capacidad multisensorial el cerebro integra varios sentidos a la vez, facilitando la interpretación de la realidad de una forma más enriquecida, por ejemplo, tocar un instrumento y leer una partitura estimula el cerebro casi en su totalidad.

El ejercicio saludable de la pedagogía

En el propósito de unir la salud con la pedagogía se diseña el proceso de anticipación y acompañamiento al crecimiento y desarrollo aplicando una metodología lúdica, holística, ecosistémica y secuencial.

Consideramos que todas las áreas del ser son fundamentales en su desarrollo y no solo lo cognitivo y que este es un proceso lento como el de la siembra y la cosecha, en el cual se debe preparar el terreno, abonarlo, sembrar la semilla y esperar un tiempo para que nazca la planta y, posteriormente, hay que acompañar ese crecimiento y esperar los frutos de acuerdo con el proceso. Así es la educación, hay que trabajar en todas las áreas del ser, saber y saber hacer.

La estética es una base fundamental de la pedagogía. Se nos enseñó a privilegiar lo cognitivo y si teníamos alguna inclinación por lo estético, era subvalorado. Actualmente, en las investigaciones sobre educación y creatividad se ha comprobado que todas las áreas de la estética, como las artes, la música, la danza y el teatro,
desarrollan fundamentalmente el cerebro derecho que tiene que ver con la intuición, la imaginación y la creatividad. Esto quiere decir que la estética permite ver lo que no se ve con la razón y ofrece una visión humanizada, creativa y ética de la formación como ciudadanos del siglo XXI.

La meta del proceso pedagógico de los padres y la escuela es el desarrollo integral humano y la estructuración del carácter aplicando los principios del cerebro en el aprendizaje a través de apropiación de hábitos físicos, cognitivos, emocionales, relacionales y espirituales, que permitan resolver las necesidades del siglo XXI, fortaleciendo habilidades como el liderazgo, el emprendimiento y la investigación.

Por: Ramiro Toro Guarín
Pediatra puericultor

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