La perplejidad en la crianza

editorial
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La crianza en los nuevos tiempos despierta con frecuencia preocupaciones en unos de sus principales protagonistas: los padres. El temor a equivocarse en el proceso y el hecho de que no existan reglas fijas, asociados a las características de los niños y niñas actuales como sujetos de crianza, confluyen para que la perplejidad aparezca con frecuencia en los padres de hoy.

Los expertos señalan que en los tiempos que corren, el papel del adulto afronta una fuerte crisis que se manifiesta también por un desequilibrio en las pautas de crianza, con respecto a las cuales estos adultos en crisis han optado por tres tendencias predominantes, en concepto de la investigadora argentina Silvia Di Segni:

–     Trasmitir las mismas pautas que las generaciones anteriores, en una relación con los hijos de tipo vertical y con franca tendencia al comportamiento autoritario.

  • No transmitir pautas, evadiendo el rol adulto, dentro de lo que se denomina “la cultura adolescente” por parte de los padres, de claro corte light, en la que el adulto desea parecerse a sus hijos, sin establecer normas, con una clara tendencia al disfrute y poca intención de educar, orientar y fijar límites.
  • La tendencia a angustiarse y paralizarse en un contexto inseguro, optando por propuestas contradictorias que suelen confundir a los hijos.

En el contexto descrito surge la oscilación pendular en el proceso de crianza entre una tentación por parte de los padres hacia un comportamiento permisivo frente a los hijos y otra tendencia autoritaria en la relación con ellos, ambas con consecuencias negativas en la evolución del proceso, pues se ha demostrado mediante estudios de seguimiento a largo plazo, que producen como resultado jóvenes con un autocontrol muy deficiente y una incorporación difícil al tejido social.

Frente a lo anterior surge entonces la necesidad de una propuesta asertiva, con matices democráticos y dialógicos pero enmarcada en el ejercicio irrenunciable de una autoridad serena, fortalecida ante los hijos por el ascendiente que los padres se ganan en el contexto de un acompañamiento amoroso y comprometido en la cotidianidad, donde el afecto y el ejemplo ocupen un lugar determinante.

Los humanos somos seres de crianza prolongada y por ello dependemos mucho del acompañamiento de los adultos significativos. Cuando este acompañamiento es inseguro, con frecuencia genera también niños y niñas inseguros. Frente a esta eventualidad, es necesario reasumir el papel del adulto, de acuerdo con la reflexión del filósofo español Fernando Savater, cuando afirma que para que una familia funcione educativamente es necesario que alguien en ella se resigne a ser adulto.

Una crianza orientada por el amor, la tradición cultural, el sentido común y algunos conocimientos científicos, en el contexto de una presencia presente, debe ofrecer los elementos necesarios para que la perplejidad no haga parte del compromiso más importante que asumimos en nuestra vida adulta, como es el de la crianza de los hijos.

Juan Fernando Gómez Ramírez
Pediatra puericultor

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