La magia de la risa

Un niño sano ríe de 300 a 400 veces al día. Los beneficios son innumerables: la risa alivia la tensión, refuerza el sistema inmunológico y mejora la autoestima. Los adultos deberían aprovechar más sus bondades.

“La risa es el camino más corto entre dos personas, más allá del beso y el abrazo”.
Rodríguez Jurado

La risa se define según el Diccionario de la Lengua Española como: “Movimiento de la boca y otras partes del rostro, que demuestra alegría”. Realmente, durante una verdadera carcajada, de esas que llaman ‘a mandíbula batiente’, se mueven mucho más que los músculos de la cara, se mueve todo el cuerpo. Un niño sano ríe de 300 a 400 veces al día; no obstante, a medida que crecemos y nos vamos llenando de recuerdos serios, la risa es cada vez más escasa. Cuando al niño se le ha bloqueado el llanto, con frases como ‘los hombres no lloran’, al llegar a adulto se le hace más difícil reír. La explicación es que la bioquímica del llanto es la misma que la de la risa. Podríamos decir que un niño se ríe 400 veces al día, todos los días, y si uno lo regaña o le pasa algo desagradable, probablemente llorará unos segundos y luego simplemente se le olvidará y continuará jugando y riendo. Si tu regañas a un adulto, 40 años después todavía se querrá vengar de ti y de tu familia, el niño es mucho más inteligente. No obstante, cuando ese niño se convierte en un adulto con dificultad se ríe de 10 a 15 veces por día: ¿Qué pasó con ese niño que todos fuimos alguna vez, que era feliz siempre y que siempre tenía expectativas positivas?

¿Cuestión de educación?

Bueno, el niño fue ‘educado’. Si bien hay muchas cosas buenas en la educación que recibimos, lo negativo es que perdemos la capacidad de reírnos y ser felices como cuando éramos niños. La sociedad, la religión, la familia y, en general, el medio ambiente, nos enseñan que reír es un reflejo de inmadurez o irresponsabilidad. Si una persona va a una entrevista de trabajo, por ejemplo, debe mostrarse totalmente seria, pues socialmente eso es signo de responsabilidad. La percepción social de alguien que va caminando por la calle riéndose solo es que es un irresponsable o que está loco. La religión, por su parte, nos ha enseñado que el placer es pecado, aun cuando, irónicamente, el hombre está constantemente en la búsqueda del placer y la risa es, definitivamente, una maravillosa forma de placer. Existen ciertas frases muy populares, que reflejan una percepción errada de la realidad, que dicen así: “La he estado pasando muy bien por mucho tiempo… algo malo tiene que venir” o “Me estoy riendo mucho, seguro voy a llorar”. Sí, yo sí la puedo pasar muy bien todo el tiempo, y sí, puedo reírme y ser feliz todo el tiempo, si así lo decido, ya que el estar de buen o mal humor es mi decisión. En el seno familiar al niño lo regañan por reírse mucho cuando hay invitados o por reírse muy duro, ya que molesta. Con esa actitud se reprime su espontaneidad y su capacidad de disfrute a tal punto que algunos niños deciden esconderse para reírse, como si  eso fuera un crimen, y jamás vuelven a hacerlo cuando están en familia. De esta forma, vemos adultos que cuando se ríen se tapan la boca, pues aún al niño que llevan por dentro le da pena reír frente a otros.

Volver a la niñez Debemos volver a ser ese niño que se ríe 400 veces al día y todo el tiempo es feliz o, por lo menos, tenemos que lograr cambiar nuestra actitud para tener una mejor calidad de vida, con más alegría y felicidad. Tenemos que entrenarnos para reencontrar el disfrute de la risa. Es como comenzar a practicar un nuevo deporte, mientras más practiquemos el arte de la felicidad mejor lo vamos a hacer, hasta llegar a ser auténticos campeones de la felicidad (el gimnasio de la risa). El humor está muy relacionado con la forma de pensar de un niño. Pero la risa también es provechosa para el desarrollo. Nos alegra reír; la risa nos conecta con otras personas y hace que nos sintamos bien con nosotros mismos. También es muy motivadora, por ejemplo, el humor puede mantener nuestra atención en algo. Los chistes pueden estimular la habilidad de pensar y la risa también alivia la tensión. Por eso, para apoyar el desarrollo de nuestros hijos, una de las mejores cosas que podemos hacer es ayudarles a aprender sobre el sentido del humor; pero, sobre todo, al reírse y divertirse con su hijo, usted puede hacer que este se sienta amado y especial.

¡El humor es muy poderoso para motivar el aprendizaje!

Una de las cosas más importantes que podemos hacer, es gozar de las situaciones divertidas nosotros mismos. A medida que los niños van creciendo, ríase con ellos cuando les parezca algo gracioso, luego aprenda algunos chistes simples para niños y compártalos por diversión. Un minuto de risa diario equivale a 45 minutos de relajación. Reírse incrementa la autoestima y la confianza en personas deprimidas, supone un refuerzo inmunológico, sustituye los pensamientos negativos, elimina el miedo y ayuda a minimizar los problemas. Tres minutos de risa intensa equivalen, para la salud, a 10 minutos de remar enérgicamente. Como así lo indica el doctor Patch Adams: “Cada uno de nosotros puede ser un instrumento estratégico de amor”. Solo depende del deseo que cada persona tenga de transformar el mundo.

 Por: William Parra Cardeño

Pediatra neumólogo