La importancia del hierro en el desarrollo de su hijo

Por: Lina María Martínez Fonseca
Coordinadora Editorial de la revista Crianza & Salud

Con la colaboración de:
Gabriel J. David Tarud
Hematooncólogo pediatra (Barranquilla) y

Fausto Vitali Andrade
Hematooncólogo pediatra (Barranquilla)

El hierro es un nutriente esencial para el ser humano. Juega un papel importante en nuestro organismo por cuanto forma parte de la hemoglobina (Hb), que es la encargada del transporte del oxígeno a los tejidos, así como de la producción de energía y la síntesis del ADN. Si falta el oxígeno en las células de los tejidos, estos no se van a desarrollar como deberían, lo cual contribuye a deficiencias en el desarrollo cognitivo y en el rendimiento escolar. Este mineral, igualmente, es necesario para el crecimiento físico, el desarrollo neurológico, el funcionamiento celular y la síntesis de algunas hormonas.

De acuerdo con la Academia Americana de Pediatría (AAP, por su sigla en inglés), “la deficiencia de hierro es uno de los problemas más comunes entre los niños, pero, con frecuencia, no se detecta y tiene implicaciones para la salud a largo plazo que afectan tanto su desarrollo como su comportamiento”. Si bien la carencia de hierro en los niños ha disminuido desde que se introdujeron las fórmulas y alimentos infantiles fortificados con hierro, aún muchos de ellos siguen presentando una deficiencia significativa de este mineral.

Al respecto, el Dr. Gabriel J. David Tarud, hematooncólogo pediatra de Barranquilla, indica que “la deficiencia de hierro es la carencia nutricional más común en los niños a nivel mundial y su incidencia es del 40-50% en menores de 5 años, del 5,5% en los niños de 5 a 8 años, de 2,6% en los preadolescentes y de un 25% en los adolescentes”. Y agrega que: “Los requerimientos por crecimiento son máximos durante el primer año de vida, en cuyo período la ingesta es relativamente escasa. Durante el resto de la infancia, el balance se equilibra por el incremento en la ingesta en la dieta y los menores requerimientos para el crecimiento. No obstante, en la adolescencia vuelven a aumentar los requerimientos por crecimiento; en el caso de los varones, la ingesta dietética compensa este balance, pero, en las mujeres, se suma las pérdidas por la menstruación, aunado al consumo menor debido a factores hormonales, estéticos y socioculturales que hacen que el balance sea negativo”.

¿Cuánto hierro necesitan los niños?

Los bebés nacen con hierro almacenado en sus cuerpos, suficiente como para los primeros cuatro meses de vida; no obstante, necesitarán una cantidad constante de hierro adicional que les ayude a su crecimiento y desarrollo. Debido a que la leche materna contiene muy poco hierro, la AAP recomienda que “los bebés amamantados sean suplementados con 1 mg/kg por día de hierro oral a partir de los cuatro meses y hasta que se les introduzcan alimentos complementarios ricos en hierro (como los cereales fortificados). Entre tanto, los bebés prematuros deben tener al menos 2 mg/kg de hierro por día durante 12 meses, que es la cantidad de hierro en las fórmulas fortificadas con este nutriente”.

Las necesidades de hierro varían en los niños de acuerdo con su edad y sexo, así:

 

Ingesta diaria recomendada (IDR) de hierro
Edad Niños Niñas
Nacimiento a 6 meses 0,27 mg/día 0,27 mg/día
7-12 meses 11 mg/día 11 mg/día
1-3 años 7 mg/día 7 mg/día
4-8 años 10 mg/día 10 mg/día
9-13 años 8 mg/día 8 mg/día
14-18 años 11 mg/día 15 mg/día

*Ingesta diaria recomendada (IDR) de hierro establecida por la Junta de Nutrición y Alimentos del Instituto de Medicina.

Como se puede apreciar en el cuadro anterior, los valores por ingesta tienden a ser iguales tanto en los niños como en las niñas en las diferentes etapas del desarrollo en su niñez, pero cambian al momento de llegar al período de la adolescencia, y esto se debe, básicamente, porque esta es una época de rápido crecimiento y, en este caso, las adolescentes necesitarán hierro adicional para poder reemplazar el que pierden mensualmente cuando comienzan a menstruar. De igual forma sucede con los atletas jóvenes que regularmente realizan ejercicio intenso y que, por ello, tienden a perder más hierro y pueden necesitarlo de manera adicional en sus dietas.

¿Cuáles son las causas más frecuentes de deficiencia de hierro?

Cuando la ingesta promedio de hierro no alcanza a cubrir los requerimientos el balance es negativo y, por lo tanto, se está expuesto a esta deficiencia. De acuerdo con el hematooncólogo pediatra Fausto Vitali Andrade, “muchos procesos en el sistema nervioso central en desarrollo son dependientes de enzimas y proteínas que contienen hierro; por lo tanto, su deficiencia en etapas tempranas de la maduración está relacionada a múltiples y variados efectos durante el crecimiento del sistema nervioso y pueden desencadenar trastornos del desarrollo y de conducta, creando niños temerosos, tensos y con déficit de atención y aprendizaje”.

Para el especialista, entre las causas más frecuentes de deficiencia de hierro se encuentran las siguientes:

  • Baja ingesta: esta causa es común en países en desarrollo, ya que las fuentes de hierro en la dieta son muy pobres.
  • Absorción inadecuada: los tratamientos con antiácidos, la ingesta de fitatos (cereales, salvado y legumbres) y la pérdida o disfunción de las células intestinales, inhiben la absorción de hierro.
  • Aumento en las demandas: el rápido crecimiento de los recién nacidos de bajo peso, así como las etapas de la adolescencia y el embarazo, aumentan los requerimientos de hierro, los cuales, en algunas ocasiones, no son suplidos en las cantidades necesitadas.
  • Pérdidas sanguíneas: son la primera causa de deficiencia de hierro en países desarrollados.

¿Cómo puede identificar si su niño tiene deficiencia de hierro?

Según la AAP, los síntomas de deficiencia de hierro incluyen:

  • Piel muy pálida.
  • Manos o pies fríos.
  • Lengua dolorosa o lisa.
  • Niveles de energía muy bajos.
  • Latidos rápidos del corazón.
  • Ansiedad por cosas que no son comida (aunque es común que todos los niños pequeños se lleven cosas a la boca).
  • Debilidad muscular.

Al respecto, el Dr. Tarud indica que “en el niño menor de tres años también son comunes los síntomas como la irritabilidad, la pérdida del apetito y la dificultad para dormir (insomnio). Además, puede presentar cansancio, fatiga o intolerancia al ejercicio, así como trastornos del aprendizaje y problemas de atención. Adicionalmente, algunos niños pueden desarrollar el trastorno alimenticio compulsivo conocido como “pica”, que es el deseo de comer hielo, materias extrañas, tierra u otras sustancias no nutritivas. Pueden, igualmente, tener un aumento en la caída del cabello y alteraciones en las uñas e inflamación en los labios (queilitis)”.

¿Qué es la anemia por déficit de hierro?

La deficiencia de hierro es la carencia de micronutrientes más frecuente en el mundo, en donde la anemia ferropénica se presenta como su manifestación más grave. Una disminución en la cantidad normal de hemoglobina y glóbulos rojos (hematíes) en la sangre se denomina anemia.

De acuerdo con el estudio Efecto de la anemia en el desarrollo infantil: consecuencias a largo plazo, elaborado por las nutricionistas peruanas Nelly Zavaleta y Laura Astete-Robilliard, “los niños menores de dos años son particularmente vulnerables a la anemia por su elevada velocidad de crecimiento y altos requerimientos de hierro, a lo que se suma factores como las dietas bajas en este nutriente, la presencia de parásitos, el bajo peso al nacer y episodios frecuentes de infecciones diarreicas”.

En muchos países en desarrollo, las parasitosis intestinales, la edad y la pobreza representan algunos de los factores etiológicos asociados a este tipo de anemia; de hecho, para el Dr. Vitali Andrade, tanto la mala ingesta de este nutriente como las parasitosis intestinales que producen sangrado son las causas más importantes de deficiencia de hierro que se presentan en Colombia. El especialista agrega que “las anemias más frecuentes en nuestro país son la deficiencia de hierro (ferropénica), la anemia de células falciformes y la asociada a enfermedades crónicas”.

¿Cómo se diagnostica?

La AAP recomienda que a los bebés y niños pequeños se les realicen pruebas de anemia por deficiencia de hierro entre los 9 y 12 meses de edad, y luego nuevamente alrededor de los 15 meses.

Al respecto, el Dr. Tarud manifiesta que: “Muchos niños no presentan síntomas o los padres los atribuyen a otra causa y es por esto por lo que en ellos el diagnóstico, por lo general, se realiza de forma casual tras solicitar un hemograma”.

De acuerdo con el hematooncólogo pediatra, los exámenes solicitados para el diagnóstico son:

  • Hemograma: confirma la anemia microcítica e hipocrómica. Además, evalúa si hay alteraciones en los glóbulos blancos y plaquetas, lo que puede hacer sospechar otras enfermedades más graves.
  • Extendido de sangre periférica: se observan alteraciones en la forma, tamaño y coloración del glóbulo rojo.
  • Ferritina: refleja los depósitos corporales totales de hierro y su disminución confirma que la anemia es por déficit de este.

Tratamiento

En relación al tratamiento, aclara el Dr. Vitali Andrade, “es fundamental definir la causa, ya que la anemia puede ser una manifestación de un sangrado y, si este no se corrige, la hemoglobina no se normalizará”.

Entre las medidas generales están:

  • Contar con el apoyo de un nutricionista en el tratamiento.
  • Dar lactancia materna exclusiva hasta los seis meses.
  • Suministrar una fórmula infantil fortificada con hierro hasta el año de vida.
  • Incluir en la dieta cereales fortificados con hierro a los niños de 6 meses a 1 año de edad.
  • Dar hierro suplementario a los recién nacidos de bajo peso al nacer.
  • Evitar inhibidores de la absorción, como café, té, cereales y legumbres, y, en su defecto, incluir los que son facilitadores de la absorción de hierro, como cítricos, tomates y papas.

¿Cuáles son los alimentos ricos en hierro?

La deficiencia de hierro motivada por carencias nutricionales es una de las grandes causas de anemia, lo cual significa que los niños están teniendo un aporte insuficiente de este mineral en su dieta. Por ello, los especialistas recomiendan suministrarles alimentos ricos en hierro, como son: carnes y sus derivados, aves, pescados, mariscos, verduras de hoja verde, legumbres, cereales, frutos secos, huevos, cereales fortificados, fríjoles y guisantes secos, avena, y chocolate negro.

Hay dos formas de hierro: hemo y no hemo. El hemo solo está disponible a partir de productos animales, como la carne y los mariscos, mientras que el no hemo proviene de fuentes no animales (vegetales) y alimentos fortificados. Según los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por su sigla en inglés), “ambas formas de hierro pueden ayudar a una persona a satisfacer sus necesidades diarias de hierro; sin embargo, el organismo es capaz de absorber mejor el hierro hemo y es más fácil de descomponer para el cuerpo”.

Por otro lado, los niños con ciertas afecciones médicas pueden tener dificultades para absorber el hierro, independientemente de la dieta, por ello, es importante que hable con su especialista o dietista sobre la prevención de la deficiencia de este mineral si su niño presenta trastornos gastrointestinales, diarrea frecuente, trastorno cardíaco, metabólico o cáncer.