La gestación en la adolescencia

Por: Nubia Farías García
Pediatra puericultora
Profesora Universidad Nacional de Colombia

Mañana es el gran día. Seguro que no, que no pasa nada. Me da risa hasta escribirlo, sería ridículo, sería demasiada mala suerte. Estoy preocupada. Aunque cruzo los dedos, segura que no pasa nada… Ha dado que sí. Me levanté a las seis para tener tiempo de ver el resultado antes de ir al colegio, casi me pillan y se me cayó el cacharro al suelo. Me parece que algo se cambió y por eso no ha funcionado. Ha dado que sí, pero no estaba claro, creo que ha salido mal y volveré a hacerlo. No tengo que preocuparme ni agobiarme… ¡Hoy cumplo quince! Intento no pensar, hacer como que no pasa nada, pero estoy fatal. Cristina dice que no puedo seguir así, que tengo que decirlo, pero creo que me moriría.

Todo puede cambiar, puede ser otra cosa. ¡Dios mío, por favor, que me baje la regla!… Avancé un pie y sentí la arena húmeda. Respiré hondo y la paz me llenó los pulmones. Palpé mi cuerpo con las manos y te sentí. Y mi corazón se abrió… Ya está aquí, se parece mucho a José, tengo ganas de que lo vea… No sé qué, pero pasa algo. ˇl y sus padres no han venido, y nadie me dice cuándo vendrán… No entiendo nada. ¡Hoy he visto a José pasar delante de la casa, en la moto, como si no pasara nada! No puedo creérmelo. ¿Es que va a seguir así, como si nada, viviendo su vida como si el niño no existiese? He oído a mi padre decirle a mi tío que saldré adelante, que soy fuerte. Pero ¿qué pasa? ¿Por qué no viene?…

(Diario de Olga Ruiz, una madre adolescente)

La gestación tiene siempre la posibilidad de prevención como la mejor alternativa. La forma de apoyar a los jóvenes para que sean responsables de su sexualidad es mantener durante toda la crianza una permanente comunicación con ellos, de tal modo que se sientan partícipes y las reglas sean posibles de aplicar, pues toman en cuenta sus deseos y reflejan un proceder recto y amoroso por parte de los adultos.

Esta comunicación implica: explicarles por qué la gestación puede resultar en un problema, brindarles atención y escucharlos a tiempo sin prejuzgarlos, evitar que ocurra y ofrecerles otras opciones, ser ejemplo de buenas relaciones, así como darle importancia a lo que ellos expresen y, a la vez, a lo que se les dice.

La frecuencia con la que las adolescentes se encuentran en gestación es tan reiterada en algunos sectores que representa un problema serio para la salud de las jóvenes. Hay una mayor predisposición para ello en familias que afrontan pobreza, falta de educación, violencia o desplazamiento, pero, sin lugar a dudas, los embarazos en las adolescentes ocurren cuando estas tienen relaciones sin anticoncepción o son víctimas de violación. Para un número cada vez mayor de adolescentes, por motivos todavía no muy bien conocidos, la decisión de tener un hijo puede ser premeditada.

La mayoría de los adolescentes no desean la gestación y, a pesar de muchos intentos por crearles conciencia en cuanto a la utilización de la planificación, ellos no la utilizan. Entre las razones para no hacerlo se encuentran las relaciones infrecuentes, la pereza o descuido, los deseos de fertilidad, las fantasías, o no poseer la información adecuada.

También influyen las características mismas de la adolescencia: les atrae el peligro, el riesgo, les complace romper normas, son vulnerables a la presión del grupo, tienen un pensamiento todavía en proceso de maduración, y se enamoran fácil.

Para la adolescente, la gestación se presenta como una jugada inesperada del destino forzándola a decidir sin preparación previa sobre algo que, en el proceso vital del ser humano, debería ser una de las decisiones más trascendentes y responsables de sus vidas, de tal forma que el comportamiento y el resultado final varían.

Aborto, muerte, abandono escolar, desaprobación de otros y grandes dificultades para vincularse al hijo como un nuevo ser, son hechos marcados no solo por el momento de la adolescencia, sino también por circunstancias que son decisivas en el proceso: familia estructurada, soporte económico, pareja que acompaña, escuela orientadora y comprensiva, servicios médicos y metas preestablecidas para respaldar sus sueños.

La maternidad es una función para la cual la joven no se encuentra preparada y, dependiendo del momento de la adolescencia en que se dé y las circunstancias, será más difícil asumirla. Entre más joven, mayor complejidad, ya que se tiene que afrontar una doble crisis: ser adolescente y madre a la vez.

Los cambios físicos son difíciles de aceptar, hay episodios de depresión y angustia por las dudas sobre su capacidad como madre, el miedo al parto, así como temores por la salud del hijo. En fin, porque la mujer se encuentra en una situación nueva y desconocida también puede experimentar episodios de euforia ante el deseo de conocer al hijo y mostrarse orgullosa y satisfecha con la esperanza de que todo saldrá bien, a pesar de los momentos sombríos de la realidad.

En las relaciones se expresará una mayor dependencia de las personas significativas afectivamente: los padres, los maestros y el personal de salud representan la posibilidad de ayuda. La función de la pareja es fundamental para compartir todas las vivencias, preocupaciones y expectativas de la gestación. Es necesario que los dos participen de la espera, acudan a los controles prenatales, modifiquen el estilo de vida y adopten hábitos saludables, de tal forma que descubran la fuente de alegría en la que puede convertirse el hijo por llegar y la ocasión para reenfocarse en un proyecto de vida.

El padre adolescente tiene su propia angustia y registra notorios cambios de comportamiento. Se ve obligado a realizar trabajos mal remunerados, con una gran insatisfacción y el riesgo de desmejorar su propia imagen. Es posible que sea recibido en la familia de la pareja con una función poco definida, que le despierta inseguridad y temores sobre su propia valía.

La continuidad en el proceso académico y profesional depende mucho de las expectativas y proyectos que se tenían antes del embarazo. Tener una imagen de referencia en su propio padre es básico para el adolescente y es en el momento de la gestación de su pareja cuando, de alguna manera, se establece la confrontación que pone de manifiesto lo vital de sus modelos.

Los hijos de una madre adolescente tienen un mayor riesgo de nacer prematuramente y presentar muerte súbita, desnutrición, limitaciones para su desarrollo, inestabilidad, abandono, adopción, negación de beneficios sociales, maltrato y errores en los patrones de crianza; razones suficientes para considerarlos verdaderas víctimas de toda esta situación.

Hay que pensar entonces que, en el pensamiento mágico del adolescente, se despierte el interés por verse proyectado en sus hijos de una mejor manera y en lo generoso de sus sentimientos se moldeará el amor por su descendencia, capaz de hacerlo buscar en él mismo las condiciones óptimas y el momento mejor para una procreación responsable.

El acompañamiento vigilante de los padres, maestros y cuidadores es imprescindible no solo en la prevención de la gestación en la adolescencia, sino también como ayuda para el diagnóstico precoz.

La situación que afronta la joven es una angustiante experiencia y le ocasiona cambios físicos, emocionales y psíquicos que, en algunas ocasiones, el propio médico puede confundir con una falta de apetito, gastritis, obesidad, depresión u otros síntomas o situaciones también propios de la edad. Estar ahí para los jóvenes puede significar disponer de un salvavidas en caso de que el aborto o el suicidio surjan como posibilidades de solución y necesitan la intervención acertada, bondadosa y comprensiva de los adultos.

La gestación en la adolescencia afecta de manera significativa la vida familiar porque genera sentimientos de angustia, frecuentes expresiones de rechazo y desaprobación de los padres y, algunas veces, de los hermanos, abuelos y otros familiares. Hay frustración de los padres y puede suceder que, entre ellos, se hagan acusaciones por fallas en la responsabilidad del cuidado de las hijas. Los padres, de igual forma, se preocupan por la imagen de la familia ante el grupo social del cual pueden recibir actitudes poco comprensivas y, a veces, muy críticas, lo que puede llevar al aislamiento o rompimiento de sus vínculos de amistad.

La familia gestante debe disponer de un equipo de salud que la oriente, estimule y mejore su actitud hacia la maternidad, además de fortalecer el vínculo madre-hijo; por ello, instruya sobre diferentes aspectos de la crianza, en términos siempre positivos, y destaque la gratificación materna en la medida que el niño se desarrolle de manera saludable y feliz.

En el proceso de adaptación a la gestación se deben descubrir puntos de apoyo y sacar a flote actitudes de resiliencia, entendida esta como la capacidad que muestran los seres humanos de desarrollarse en medios adversos para hacer que una experiencia negativa se convierta en un motor de desarrollo afectivo y efectivo en el futuro.

Recomendaciones

  • Ayuden, acompañen y guíen a su hija adolescente gestante.
  • Busquen de forma temprana información y apoyo en el equipo de salud, aun ante la simple sospecha.
  • Proporciónenle una alimentación adecuada y con suplementos de hierro y vitaminas de común acuerdo con el médico.
  • Estén atentos a las manifestaciones que puedan sugerir síntomas de embarazo: cambios en el comportamiento, malestares digestivos, aumento del sueño y modificaciones en la manera de vestir.
  • Recuerden la época de su propio embarazo y busquen momentos de felicidad para compartir con su hija.
  • Indaguen en su propio pasado hechos que los hayan preocupado o puesto tristes durante la gestación y piensen en cómo evitar que su hija los padezca.
  • Háblenle a su hija gestante sobre el parto como un hecho natural y no traumático.
  • Compartan con sus hijos adolescentes la espera y los preparativos.
  • Recuerden que los adolescentes gestantes necesitan ayuda, comprensión y tolerancia, más que cantaleta y reproches.
  • Propicien el diálogo temprano sobre la sexualidad responsable por igual con sus hijos e hijas y destaquen la grandeza de la procreación.
  • Como el humor de los adolescentes es cambiante, estén alerta a los momentos propicios para los acercamientos.