La educación sexual como parte del proceso de construcción de la autonomía

La educación sexual busca que para cada persona sea posible la autodeterminación y vivir su sexualidad de una manera sana, positiva, consciente y responsable. La autodeterminación puede ser entendida como autonomía, es decir, como la capacidad de una persona para regirse por su sistema de valores y no por las presiones o influencias de los demás. La persona autónoma se gobierna a si misma según su propia forma de pensar, pero toma en cuenta los derechos de los otros, por lo cual la autonomía es uno de los fines de todo proceso educativo.

Aunque el ser humano no puede ser completamente autónomo, es necesario que la educación sexual le facilite lograr el mayor grado de autodeterminación que sea posible. El objetivo no es tratar de imponer determinadas formas de comportamiento, sino propiciar el diálogo y la reflexión. De esta manera, sobre la base de unos criterios claros, cada persona tendrá posibilidad de llegar a decir si o no en determinadas circunstancias y comprometerse de manera responsable con lo que ese si o ese no impliquen para sí mismos y para otros.

Los tiempos cambian y algunas cosas con ellos; cada sociedad, en cada momento de la historia, afronta y resuelve a su manera el proceso de educación sexual.  El mayor conocimiento del que se dispone hoy en día, gracias al desarrollo de las ciencias y del conocimiento del ser humano, tanto de su anatomía y fisiología como de su psiquismo, dan mayor sustentación a la necesidad de analizar y ser cuidadosos en todos los aspectos personales e institucionales que tienen que ver con la educación sexual.

Adolfo León Ruíz Londoño
Psicólogo