La crianza y el rol del adulto

Los expertos señalan que en los tiempos que corren, el papel del adulto en la dinámica familiar frente a la relación con los hijos afronta una fuerte crisis, que se traduce con frecuencia en sentimientos de culpa, perplejidad, inseguridad y falta de firmeza.

 

El temor a parecer autoritarios y a ser tildados de retrógrados, incita a los padres a paralizarse frente a dos funciones primordiales de la acción parental, como son la instauración de pautas de crianza y la fijación de límites, lo que confiere a la relación con los hijos una connotación permisiva.

 

Con razón se afirma que el protagonismo de la familia en la socialización inicial de los niños atraviesa por un preocupante eclipse, asignándole equivocadamente esta labor primordial a la institución educativa, con la expectativa de que los profesores la asuman en los aspectos que los padres no quisieron o no pudieron afrontar con sus hijos.

 

Se hace necesario entonces reasumir el rol de adulto, sin claudicaciones ni sentimientos de culpa, que nos permita en un ambiente democrático y dialógico, evitando el ‘adultocentrismo’, servir de guías y orientadores para nuestros hijos en el discurrir cotidiano, donde el afecto y el ejemplo ocupen un lugar preponderante, para que así podamos convertirnos en referentes apreciados y reconocidos por nuestros hijos, en el contexto de la sabia afirmación de Joseph Joubert de que: “Los niños necesitan más modelos que críticos”.