La capacitación de las niñeras en su papel de cuidadoras en la crianza

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Desde mucho tiempo atrás, principalmente en las familias de la realeza, ya se dejaba gran parte del papel de la crianza a terceros que se encargaban de educar en modales, etiqueta, lenguaje y arte, a los hijos de los reyes, zares y emperadores. A estas personas se les ha conocido con el nombre de aupair, ama de llaves, nana, nodriza, institutriz, aya, niñera o babysitter.

Con los nuevos estilos de vida y el ejercicio de una vida laboral exigente, tanto de los hombres como de las mujeres, se ha vivido un cambio en el acompañamiento de los padres y, especialmente, de la madre en el hogar y la crianza de los hijos. No siendo la mujer la única responsable, han cobrado gran importancia otras personas que entran a formar parte del grupo de los llamados cuidadores, a saber, abuelos, tíos, hermanos mayores, vecinos y, finalmente, las denominadas “niñeras”. En el papel de las niñeras, a quienes reconoceremos también como cuidadoras, se centrará el tema del presente artículo.

En Colombia, según datos del DANE 2016, la ocupación laboral de mujeres alcanza el 49,8%, quedando los niños al cuidado de los abuelos en un 39%, un 11% por el cónyuge, un 5% por la niña de mayor edad en la familia y un 10% por otros parientes y empleadas domésticas; los datos anteriores sugieren que un gran número de niños son criados con el apoyo importante de otros actores diferentes a la madre.

Cuando se habla de niñeras, por lo general se hace referencia a las empleadas domésticas, las cuales, en su mayoría, cuentan con poca escolarización; algunas de ellas utilizan lenguajes nativos o tienen hábitos y culturas muy diferentes. En definitiva, tienen poca idoneidad para desempeñarse como cuidadoras.

La misión de estas niñeras es ofrecer apoyo a los padres en el acompañamiento de todas las etapas del desarrollo de los niños; deben velar por la seguridad de ellos, preparar los alimentos, participar en el desarrollo psicomotor y su aprendizaje. Para ser niñera entonces no basta con “amar a los niños”, se debe considerar como un trabajo de tiempo completo que requiere muchas habilidades y conocimientos específicos para ser buenos cuidadores. Ser niñera es un oficio que conlleva riesgos y responsabilidades, pues serán las encargadas de educar e inculcar valores a los más pequeños, en ausencia de los padres.

Tratándose entonces de un papel de tanta relevancia, se considera que, en definitiva, cualquier persona no puede desempeñarse como cuidador. En un estudio publicado en la Universidad del Istmo en Guatemala, donde evalúan las competencias de las niñeras a cargo de familias de clase media-alta, proponen un grupo de competencias muy asertivas como guía para educar a los cuidadores. El perfil requiere escolaridad mínima de básica primaria y secundaria. Incluye conocimientos en nutrición y salud, primeros auxilios, puericultura, estimulación psicomotriz y desarrollo afectivo y espiritual. Estos aspectos se desarrollarán a continuación.

Competencias del cuidador

Pedagogía

Todo cuidador debe conocer la función de la familia, el rol del padre y la madre, así como el papel de la familia en la sociedad. Debe promover pautas de convivencia asertivas y respeto por las normas.

Respetar la dignidad, libertad, individualidad, singularidad y personalidad de los niños. Elegir oportunidades para educar al niño mediante el juego. Desarrollar la autoestima, la confianza del niño y tomar conciencia de la importancia de su bienestar integral.

Como cuidador, debe conocer los derechos básicos de los niños y comprometerse a defenderlos.

Puericultura

El cuidador debe diferenciar los distintos estilos de crianza. Debe reconocer las necesidades del niño en las dimensiones física, intelectual, de lenguaje, espiritual y afectiva-social. Crear formas de estimular el aprendizaje cognitivo del niño de acuerdo con la edad, de estimulación sensorio-motora para cada edad, y, finalmente, demostrar ser buen promotor del desarrollo de la personalidad y la socialización.

Nutrición y salud

Siendo una de las competencias más importantes, el cuidador debe reconocer las necesidades alimentarias del niño según su edad cronológica y aplicar dicho conocimiento al momento de preparar los alimentos. Diferenciar los conceptos de alimentación y nutrición, es decir, velar por una buena nutrición y conjugar los menús para asegurar una dieta balanceada.

Debe enseñar modales al comer, seguir rutinas y horarios de comida. Así como estar capacitado para preparar loncheras nutritivas.

En salud, debe promover y practicar adecuadas pautas de higiene a la hora del baño, el cepillado dental y la manipulación de los utensilios para los alimentos del niño.

Primeros auxilios y atención básica primaria

El cuidador debe consolar, abrazar y apoyar al niño al estar enfermo, llorar, caer o golpearse.

Debe administrar medicamentos, realizar curaciones simples. Prevenir accidentes y acompañar al niño durante las enfermedades. Es importante que sepa administrar medicinas con gotero, cuchara y dispensador (solo los medicamentos estrictamente indicados por el pediatra o médico general).

Se le debe instruir en primeros auxilios básicos: quemaduras, golpes, contusiones, caídas, fracturas, fiebres, sangrados, heridas, intoxicación, vómitos, diarrea, contacto con químicos y alergias.

De igual forma, el cuidador debe saber pedir apoyo médico, disponer de teléfonos de emergencia y saber a qué unidad de salud consultar si es necesario.

Estimulación oportuna y desarrollo afectivo

El cuidador debe promover el desarrollo psicomotriz a través de actividades, juegos y destrezas. Aprovechar juegos y artículos en su entorno para enseñarle al niño. Debe tener herramientas para estimular el desarrollo psicomotriz grueso con ejercicios, así como el desarrollo psicomotriz fino. Leer y contar cuentos, y enfatizar el desarrollo del lenguaje. Hablar, escuchar y motivar a que el niño se comunique de forma oral, usando un lenguaje adecuado y con un vocabulario variado. Motivar al niño a ser independiente y reforzar su autoestima. El cuidador debe ser capaz de lograr un vínculo afectivo con el niño, para que se sienta confiado y seguro.

secundaria

El papel de la sociedad y el Estado

Pensando en capacitar a los cuidadores (niñeras, padres, abuelos, tíos y demás), se han creado instituciones que buscan formar en temas básicos a todas las personas que tengan niños bajo su cuidado. Desde la premisa de que los cuidados que se tengan con los niños en sus primeros años de vida son definitivos para su desarrollo futuro parte la necesidad de tener una persona preparada en aspectos como estimulación, atención de emergencias, alimentación y desarrollo infantil. En algunas ciudades como Bogotá y Medellín existen empresas reconocidas por su experiencia y confiabilidad que ofrecen el servicio de cuidadores y cursos de capacitación.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, al reconocer la importancia de contar con buenos cuidadores en el proceso de crianza en la primera infancia, ofrece el apoyo a través de hogares infantiles públicos, que promueven el desarrollo emocional, social y cognitivo de los niños, reconociéndolos como sujetos de derechos. Se les brinda un cuidado integral en el marco de la estrategia de Cero a Siempre, incluyendo soporte alimentario, pedagógico y recreativo. Esto permite que padres que no tienen la posibilidad de acceder a un cuidador o niñera particular cuenten con el apoyo de estas organizaciones estatales.

Uno de los mayores temores de los padres al dejar a sus hijos a cargo de terceros es la pérdida del vínculo con ellos en su papel de padres; sin embargo, los estudios han demostrado hasta ahora que, aparentemente, no hay diferencias significativas entre la calidad del vínculo en las díadas niñera-niño y madre-niño, y más bien se da la posibilidad de que este primero sea un “vínculo independiente y diferenciado” que no parece afectar negativamente al vínculo que el niño pueda generar con su madre. Todo ello siempre y cuando los padres tomen con determinación su rol, sin descuidar el tiempo que deben pasar con sus hijos, en especial cuando aún están muy pequeños.

Recomendaciones

Para aquellos padres que deseen elegir el cuidador idóneo, se recomiendan las siguientes pautas al momento de la selección:

  • Busquen garantizar el cumplimiento de las competencias anteriormente mencionadas.
  • Asegúrense de que sea una persona capacitada en el cuidado de recién nacidos y niños.
  • Fíjense muy bien en la presentación personal. Préstenle mucha atención al lenguaje y expresión. La candidata a niñera debe acreditar buenas referencias.
  • Finalmente, se recomienda incluir dentro de la entrevista una simulación de situaciones extremas con el niño y preguntar cómo reaccionaría para solucionarlas.

terciariaComo conclusión, es claro que son los padres los cuidadores principales de sus hijos, no obstante, la realidad actual exige la posibilidad de contar con apoyo adicional, lo cual es válido e, incluso, necesario en muchos casos, pero siempre y cuando se garantice que aquellas personas con quienes se deja a los hijos sea un personal capacitado, idóneo, responsable y, sobre todo, con vocación, y sin olvidar que los padres deben conservar siempre su puesto como cuidadores principales.

 

 

 

 

Por: Isabel Cristina Pareja Betancur
Residente de Pediatría, Universidad de Antioquia, e
Irina Tirado Román
Especialista y Magíster en Gerencia Administrativa en Salud
Docente, Universidad de Antioquia, Universidad Pontificia Bolivariana

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