La buena crianza y la salud mental

Cuando en la constelación familiar los niños no son reconocidos como interlocutores válidos por parte de sus padres y cuidadores, el trastorno de la comunicación que se genera nos priva de la posibilidad de compartir muchas vivencias que en su momento los abruman. Se sabe que en el fondo de un niño problema hay, con mucha frecuencia, trastornos de la comunicación que no han permitido descifrar su lenguaje afectivo para poder establecer una relación empática y enriquecedora con las personas que lo rodean.

En el contexto de la crianza se recomienda dimensionar adecuadamente las expectativas excesivas frente a los hijos, que generan frecuentemente situaciones de sobreexigencia, donde la búsqueda de éxito a toda costa se convierte en un elemento determinante, sacrificando en el niño otras vivencias enriquecedoras y generadoras de la salud mental.

Desde la óptica de la crianza humanizada y humanizante, hay algunas pautas trascendentes y que en nuestro concepto pueden servir como elementos generadores de una buena salud mental. A continuación, compartimos con nuestros lectores algunas de estas pautas:

  • Ejerzan una autoridad serena, firme, dialógica y benevolente, que no deje a sus hijos a la deriva en un contexto permisivo, pero que tampoco los subyugue en un contexto autoritario.
  • Eviten la sobreprotección que genera en sus hijos una sensación de minusvalía que va a afectar su nivel de autoestima, tan necesaria para la salud mental.
  • Estén presentes en la vida de sus hijos promoviendo la adquisición creciente de la autonomía, que los llevará al finalizar la crianza a un pleno ejercicio de la libertad con responsabilidad.
  • Asegúrense de que sus hijos se sientan amados, pues, como asertivamente lo afirmó el gran filósofo alemán J. W. Goethe, “saberse amado da más fuerza que saberse fuerte”.