La autonomía intelectual en la crianza de los hijos

pediatra
0 acciones Twitter 0 Facebook 0 Email -- Buffer 0 0Acciones ×

Es claro que uno de los objetivos fundamentales de la crianza, de la educación de niños, niñas y adolescentes es lograr que de manera progresiva vayan adquiriendo habilidades que les permitan hacer las cosas por sí mismos, a depender cada vez menos de los demás, a valerse por sí solos. Y como consecuencia de lo anterior, los adultos significativos para los niños estarán haciendo una función adecuada en el acompañamiento que hacen a aquellos en la construcción de su desarrollo en la medida en que se van haciendo progresivamente innecesarios.

Todo lo anterior hace relación con la construcción que toda persona debe hacer de su propia autonomía, término que muchas veces se limita solamente al aspecto físico (que el niño aprenda a caminar, a hablar, a vestirse y asearse solo), desconociéndose que la autonomía en su concepción más amplia comprende aspectos tan importantes como el moral, el emocional y el intelectual. En este último campo se define la autonomía intelectual como el llegar a pensar por sí mismo, con sentido crítico, teniendo en cuenta diversos puntos de vista.

Una persona es intelectualmente autónoma cuando se convierte en un pensador crítico (no “tragar entero”), cuando tiene una opinión propia construida mediante el análisis racional y sereno de diversas opciones, así choque contra otras opiniones; cuando sus decisiones no se guían por fanatismos, extremismos, ni por el miedo ni la mentira generalizada aceptada por un grupo. En otras palabras, es aquella persona que no cree ni acepta incondicionalmente lo que lee, ve o le dicen.

¿Y cómo va construyendo el niño su autonomía intelectual? Partiendo como premisa esencial de que el objetivo de la educación es lograr la autonomía en la inteligencia, son decisivas la influencia del hogar (mediante el aprendizaje de valores y normas), del colegio (como espacio de crecimiento personal a todo nivel, con respeto por la diversidad y la heterogeneidad)) y de la sociedad (a través de la interacción con los demás). Todo ello le permitirá al niño adquirir aprendizajes que le sean significativos porque son activos, reflexivos y motivacionales y le permitirán actuar entonces con razón, respeto y responsabilidad.

Para ayudarle al niño a ir adquiriendo una autonomía intelectual son necesarios entre otros, los siguientes pasos:

  • Ayudarlo a producir un pensamiento crítico
  • A confrontar los diferentes puntos de vista
  • A encontrar un sentido práctico a las actividades que hacen
  • Ayudarle a encontrar las respuestas más adecuadas a sus preguntas
  • A tener siempre en cuenta sus iniciativas y proyectos
  • A tener confianza en su capacidad imaginativa

Partiendo entonces de que la autonomía intelectual es llegar a tener un pensamiento crítico, es válido resumir las destrezas necesarias para lograrlo, según lo expresan los doctores Linda Elder y Richard Paul:

  • Humildad intelectual: se refiere a que uno no puede pretender que sabe más de lo que realmente sabe
  • Entereza intelectual: la necesidad de enfrentar y atender puntos de vista o creencias hacia los que tenemos emociones negativas o ideas preconcebidas. También se refiere a tener la capacidad de llegar a comprender que algunas conclusiones y creencias que nos fueron inculcadas pueden ser a veces equivocadas o incluso erróneas.
  • Empatía intelectual: es la necesidad de situarse imaginariamente en el lugar de los otros para así poder comprenderlos. Es ser consciente de que en muchas ocasiones tenemos la tendencia egocéntrica de creer que nuestro pensamiento es el único verdadero
  • Integridad intelectual: es ser siempre honesto y consistente con su propio pensamiento y obrar en consecuencia. En otras palabras, ser congruente entre lo que se piensa y lo que se hace.
  • Perseverancia intelectual: es la necesidad de actuar siempre con la verdad de manera honesta, así se tenga que enfrentar a dificultades y frustraciones.
  • Confianza en la razón: es “confiar que con el tiempo tanto los intereses propios como los de los demás estarán mejor atendidos si dejamos actuar a la razón…Teniendo fe que con el estímulo y el trabajo adecuados, la gente puede aprender a pensar por ella misma, a construir visiones racionales, a llegar a conclusiones razonables, a pensar de manera coherente y lógica, a persuadirse los unos a los otros mediante la razón…a pesar de los obstáculos profundamente arraigados en el carácter natural de la mente humana y en la sociedad tal como la conocemos”.
  • Integridad intelectual: es tratar de la misma manera todos los puntos de vista sin preferir los propios o aquellos ya establecidos por un grupo o por una sociedad.

Finalmente, y como un ejercicio práctico, vale la pena mencionar algunos errores que se cometen en la vida diaria que impiden que los niños piensen por sí mismos, que se vayan transformando en seres autónomos intelectuales:

  1. Sobreproteger a los hijos. Cuando no se les deja crecer ni experimentar hasta donde realmente sean capaces. No se les permite tomar decisiones ni que propongan soluciones a los problemas de la vida diaria
  2. Responder a todas las preguntas de los hijos, darles toda la información ya procesada con lo que se interfiere con su curiosidad y la posibilidad de conocer y aprender más. Lo ideal es replantear sus preguntas con otras que les permitan ir construyendo un pensamiento propio.
  3. Resolverles los problemas que se generaron de las decisiones que ellos tomaron. Es importante dejar que experimenten las consecuencias de sus actos (no llevarle al colegio el trabajo que olvidó en la casa, no hacerle la tarea de la que se acordó a última hora, etc)
  4. Dejar que las pantallas (tv, tablet, internet) se conviertan en “las niñeras” de los hijos. Esto los convierte en espectadores pasivos, en receptores de información sin ninguna reflexión ni juicio sobre su calidad y valores reales.
  5. Evitar que los niños tengan responsabilidades en el hogar. Es necesario que ellos sean parte activa de la organización familiar lo que los hace sentirse responsables y valiosos. “Si usted quiere que su hijo mantenga los pies sobre la tierra, téngale siempre alguna responsabilidad sobre sus hombros”.

 

Luis Carlos Ochoa Vásquez
Pediatra puericultor

0 acciones Twitter 0 Facebook 0 Email -- Buffer 0 0Acciones ×