La autonomía como finalidad de la crianza

Entendida la crianza como la acción y efecto de criar, sus acciones fundamentales se refieren a educar, acompañar y orientar a los niños, niñas y adolescentes desde la condición dependiente del recién nacido (heteronomía), hasta el final del proceso de crianza, que se debe caracterizar por el ejercicio de la autonomía, esto es, la capacidad de gobernarse a sí mismo; llegar a pensar por sí mismo con sentido crítico y ser capaz de elegir y asumir las consecuencias de las decisiones.

Cada niño y niña en el trasegar de la heteronomía a la autonomía, de acuerdo con las potencialidades individuales que la genética determina y con el acompañamiento y estímulo de los actores de su ambiente específico, deberá alcanzar la vivencia de su mismidad en un entorno de libertad creciente y respeto por los demás.

La doctora Constance Kamii, catedrática de la Universidad de Illinois, define la autonomía como finalidad de la educación y formula como mecanismos fundamentales para este logro, la reducción del poder de los adultos en cuanto sea posible; así mismo, la confianza en las capacidades de los niños, niñas y adolescentes y el intercambio de puntos de vista con ellos en un contexto dialógico y democrático.

La crianza será exitosa cuando los padres y adultos acompañantes del proceso lleguemos a ser prescindibles para los sujetos de crianza, al adquirir estos últimos la capacidad de asumir el comando de sus propias vidas como auténticos integrantes del tejido social. Colaboremos todos para este logro necesario y posible.