La alegría en el desarrollo emocional

Alegría es una forma de expresión emocional que padres, maestros y, en general la sociedad, intentan promover. Cuando más alegre un niño, más sonidos hará y más movimientos tendrá. De hecho, hay estudios que demuestran la diferencia entre los niños que sufren privación afectiva comparados con aquellos que reciben adecuado estímulo por parte de sus padres; en aquellos que son privados se dan retrasos en el desarrollo motor y de lenguaje, mientras que en los estimulados se promueven estos desarrollo y, adicionalmente, se expresa la alegría.

Es necesario que las emociones sean contraladas y balanceadas, evitando así que los niños se presenten socialmente como “malgeniados” o “explosivos”, por lo que se recomienda que en aras de la salud mental, el dominio de las emociones evite la presencia predominante de emociones no placenteras o exageradas.

En la edad preescolar los niños reaccionan con más intensidad que en la primera infancia a los eventos que les provoca placer. El elemento placer se liga a la alegría. En la edad escolar, el humor produce sonrisas y risas que son expresiones de alegría y placer. En la edad escolar los grandes esfuerzos culminan en alegría por haber alcanzado las metas, lo cual es visible tanto en el desarrollo académico como en el desarrollo de la creatividad y en los deportes.

Las expresiones afectivas generan alegría, sobre todo aquellas que expresan amistad y cariño, lo cual es aplicable tanto a la relación padres-hijo, como a la relación entre pares.  Desde los cuatro años los niños pueden referirse a “mi mejor amigo”. Justamente es aquí donde la flexibilidad en oposición a la rigidez es el mejor garante de que el desarrollo socioemocional es adecuado. Así “mi mejor amigo” de hoy no tiene que ser necesariamente “mi mejor amigo” de mañana.

En la pubertad las niñas sienten poca alegría y algo de ansiedad por falta de satisfacción con su cuerpo.  Las alegrías se obtienen por otras vías como la academia y la música. En la adolescencia las alegrías se obtienen de la aceptación social y por la conformidad del grupo con el individuo.

Roberto Chaskel,
Psiquiatra infantil
Libro “El niño sano”