La abuelidad en el contexto de la crianza

“La infancia es un día que no es lunes, ni martes, ni miércoles, ni jueves, ni viernes, ni sábado, ni domingo. Es un día fuera del tiempo. El día en que el patito feo se convirtió en un cisne admirable y majestuoso. Es un día en que el abuelo sacó tres monedas como tres rebanadas de sol y dijo: ‘Vamos al zoológico’, y todos nos echamos sobre su ancho saco de bolsillos descosidos por el peso de los caramelos. El abuelo… ¿esa brisa que hace temblar el agua?, ¿esa viruta de nostalgia?”.

Poldy Bird

Los abuelos son los guardianes de la historia de la familia, capaces de enseñar su saber con paciencia y amor. Hoy se han convertido en verdaderos cuidadores. 

Por: Carmen Escallón Góngora
Pediatra y terapeuta de familia 

Paulina Redler, en 1977, introduce el término abuelidad refiriéndose a una función concreta en la crianza de los nietos, tan establecida y necesaria, como lo es la maternidad y la paternidad. El abuelo nace con el nacimiento del nieto. Se trata de una relación muy especial dada por las características tanto del abuelo como del nieto.

El abuelo, generalmente, vive la tercera edad y está sometido a crisis propias de su edad y condición, como son las crisis generadas por la vejez, los trastornos de salud, la jubilación, las crisis de soledad y, a su vez, muchos sienten incertidumbre en relación con la vida de los nietos. Dispone de tiempo suficiente y posee capacidad de inventiva y de enseñanza, además de estar provisto de mucha paciencia.

La abuelidad es un estado que no se relaciona directamente con la edad. Existen muchos abuelos jóvenes, que inicialmente pueden asumir su función como una crisis inesperada. Independientemente de la edad, los abuelos pueden lograr asumir su función y convertirse en adultos significativos, que proveen a sus nietos de cuidado, magia, invención y alegría.

Con relación al abuelo se tejen muchos conceptos: el abuelo es un estorbo, es una leyenda, es una oportunidad, es sabiduría. Independientemente del concepto que la comunidad tiene de la abuelidad, se sabe hoy que son verdaderos cuidadores y poseen un saber muy importante.

La abuelidad es la segunda oportunidad que la naturaleza proporciona a los seres humanos para reparar en los nietos los errores que tuvieron durante la crianza de sus hijos. Ser un abuelo es una de las alegrías especiales de envejecer.

La abuelidad se inicia desde que el nieto se concibe, se va generando y enriqueciendo durante la gestación. El abuelo en esta etapa tiene, al igual que los padres, muchos temores, sentimientos y angustias, que no siempre puede expresar, ya que muy pocas personas se dedican a contemplar el nacimiento de los abuelos.

El abuelo en esta etapa cuida y requiere de cuidados. Cuando el nieto nace, también nace el abuelo y en ese momento se inicia el vínculo psicoafectivo abuelo-nieto. Vínculo mágico y sagrado que debe ser estimulado y respetado. El niño que viene trae las pieles de los antepasados, trae la piel de los abuelos. El abuelo ve al nieto como la constatación de su eternidad.

La abuelidad tiene una función histórica en la crianza. Los abuelos son los guardianes de la historia de la familia. Crean y cuentan historias que sirven para que los niños conozcan sus orígenes y logren un buen nivel de identidad. La voz de los abuelos es eterna. Las historias que ellos cuentan sobre la vida de sus hijos, hacen que el niño tenga un sentido de continuidad de la familia, aceptando que ellos también son humanos y que se pueden identificar con sus padres.

Algunos abuelos se encargan del cuidado de los nietos y asumen la función de cuidadores cuando los padres deben ausentarse. En ocasiones, las abuelas y abuelos crían a los nietos cuando los padres y madres no asumen esta función. Pueden ser verdaderas figuras paternas y maternas suplentes.

El abuelo es un maestro, capaz de enseñar con paciencia y amor. Son verdaderos modelos que el nieto imita. Los abuelos son mucho más laxos en cuanto a las normas, ya que su principal tarea no es dictar normas, sino custodiar la tradición y las leyendas en la familia. También juegan y se divierten con los nietos probablemente porque pasan por alto el protocolo diario, ocupan el tiempo en cosas materialmente improductivas, preocupados mucho más por el ser que por el tener.

Recomendaciones

  • Escuchen a los abuelos.
  • Estimulen y apoyen la relación entre abuelos y nietos.
  • Respeten los límites de esta relación. No interfieran en los proyectos y vivencias de abuelos y nietos.
  • Promuevan el diálogo entre padres y abuelos. Establezcan acuerdos respecto a algunas normas con el fin de evitar confusiones y conflictos.
  • Faciliten el espacio para que los abuelos cuenten historias y leyendas.
  • Inviten a los abuelos a establecer algunas normas que tienen que ver con el nieto.
  • Trátenlos con dignidad y respeto para que los nietos imiten esta conducta.
  • Muestren orgullo por los abuelos y hablen con sus hijos acerca de la riqueza que representa para la familia el tenerlos.

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