Introducción a la puericultura del niño o niña recién nacidos

Los niños y niñas recién nacidos son los seres más desvalidos y dependientes, pero no son pasivos; responden a los estímulos que reciben de sus cuidadores mediante su lenguaje, el llanto, por medio del cual expresan sus necesidades e inconformidades. Nacen con reflejos para sobrevivir, como el de succión y el de búsqueda. También tienen preferencias por la voz y el rostro humanos.

Papá y mamá, ante la llegada de quién acaba de nacer sienten alegría y emoción por la nueva vida, pero también sienten angustia por su salud, por la lactancia, por la responsabilidad ante sus necesidades, así como por la capacidad, la destreza y el tiempo para su atención.

La llegada de un hijo o hija es una oportunidad en la que los padres suelen hacer conscientes sus diferencias de género: más hombre el padre y más mujer la madre, pero no por verse más las diferencias, se pueden hacer menos partícipe a uno u otro de la crianza

Cuando hay un nacimiento, a veces las madres excluyen al padre, apoyadas por las abuelas y demás mujeres de la familia que se unen para este fin, con lo que se pretende revalidar la función de la madre y se refuerzan los lazos con las demás mujeres de la familia.

Los abuelos y abuelas también descubren su nuevo roll (abuelidad), pero es fundamental que reafirmen a sus hijos e hijas en su función parental y acepten que hoy existen otros modos, también válidos de llevar a cabo la crianza.

La función de los cuidadores es poner a disposición de quien acaba de llegar los medios e instrumentos para que inicien la búsqueda de su propio camino: hacer del contacto diario la magia para desarrollar habilidades para la vida, como la confianza, la curiosidad, la comunicación y la cooperación.

Sobre la crianza en la época neonatal existen muchos mitos que se transmiten tradicionalmente, algunos que afectan la crianza y otros que pueden discutirse para llegar a acuerdos sin que se lesionen la autoconfianza y creencias de los nuevos papás y mamás y, sobre todo, sin que se ponga en riesgo la relación de crianza.

Olga Francisca Salazar Blanco
Pediatra y puericultora