Infecciones comunes de la niñez

Opinan los expertos

Academia Americana de Pediatría

 

Infecciones comunes de la niñez

Impétigo

El impétigo es una infección de la piel que puede esparcirse rápidamente. Otras personas también pueden contagiarse al tocar la piel infectada. Esta infección la provoca el estreptococo o estafilococo. Es más común en climas cálidos y suele aparecer en la cara, pero se puede presentar en cualquier parte del cuerpo.

Signos y síntomas: el impétigo luce como una erupción con ampollas amarillentas, supurantes o costrosas.

Tratamiento: la mayoría de los casos de impétigo se pueden tratar con un antibiótico. El antibiótico se toma por vía oral o se aplica a la piel en forma de pomada.

Llame al pediatra si la piel que rodea las ampollas se enrojece o demuestra vetas rojas, si el niño desarrolla fiebre o si su orina luce roja o de color café.

 

Conjuntivitis

La conjuntivitis es una inflamación del tejido que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Puede afectar a uno o ambos ojos. Hay distintos tipos de conjuntivitis, tales como bacteriana, viral, alérgica o química (por ejemplo, debido al cloro de una piscina). Las infecciones bacterianas y virales son contagiosas y se pueden difundir fácilmente en las escuelas o guarderías.

Signos y síntomas: cuando un niño tiene conjuntivitis, uno o ambos ojos se presentan con lagrimeo, comezón y enrojecimiento. La parte inferior de los párpados pueden estar irritada y puede tener una supuración blanquecina en uno o ambos ojos.

Tratamiento: el pediatra podría recetar gotas o pomada antibiótica si se trata de una infección bacteriana. Cerciórese de usar toda la medicina para evitar que la infección se repita. Una compresa caliente sobre los ojos del niño también podría brindarle alivio.

Llame al pediatra si su hijo tiene irritación o dolor en los ojos, junto con fiebre alta, aletargamiento, o hinchazón o enrojecimiento más severo alrededor de los ojos. Estos síntomas podrían ser signos de una infección más seria. Puesto que no todas las conjuntivitis son contagiosas, el pediatra le indicará si el niño puede seguir asistiendo a la escuela o guardería.

¿Cómo puedo hacer para que mi hijo se sienta mejor?

 

No hay una ‘cura’ para las infecciones provocadas por virus, pero hay cosas que usted puede hacer para ayudar a su hijo a sentirse mejor hasta el que virus termine su ciclo. Las siguientes recomendaciones le dicen cómo puede aliviar los síntomas de su pequeño:

Para disminuir la congestión nasal

• Aligere la mucosidad con gotas nasales de solución salina. Pregunte al pediatra cuáles debe usar. Nunca utilice gotas nasales sin receta médica que contengan cualquier medicina.

• Despeje la nariz de su bebé con perilla succionadora. Apriete la perilla primero y después, con delicadeza, coloque la punta de goma en una fosa nasal y libere lentamente la perilla. Esta succión aspirará la mucosidad atascada en la nariz. Esto resulta más efectivo en bebés menores de seis meses.

• Utilice un humidificador de vapor frío en la alcoba del niño. Esto ayuda a crear humedad en el aire y a despejar sus fosas nasales. No olvide limpiar el humidificador con frecuencia.

Para reducir la fiebre

• Dele al niño acetaminofén o ibuprofeno. Pídale al pediatra la dosis correcta para la edad y el tamaño de su hijo. No le dé aspirina al niño, puesto que este medicamento ha sido asociado al síndrome de Reye, una enfermedad que afecta el hígado y el cerebro. Consulte con el pediatra antes de darle cualquier otra medicina contra el resfriado.

Para evitar la deshidratación

• Cerciórese de darle a su hijo muchos líquidos. Es posible que el pequeño prefiera líquidos claros en lugar de leche o fórmula. Tal vez coma más lentamente o pierda el apetito, porque le cuesta trabajo respirar.

 

Neumonía

La neumonía es una infección de los pulmones. Suele presentarse algunos días después de un resfriado. La mayoría de los casos de neumonía son leves. Esta enfermedad puede ser provocada por virus o bacterias.

Signos y síntomas: los signos varían según la causa y severidad de la enfermedad. Un niño podría tener tos, fiebre baja, pérdida del apetito y disminución de la energía. Si se le desarrolla uno de los tipos más severos de neumonía, el niño podría sufrir de temblores repentinos, padecer de fiebre alta (102,5ºF), tener dolor de pecho y respirar con dificultad y rapidez. Es posible que la tos no aparezca sino hasta más adelante. Tal vez el pediatra ordene radiografías para verificar que la neumonía es la causa de los síntomas.

Tratamiento: la mayor parte de los casos de neumonía se pueden tratar de modo seguro en la casa. La fiebre provocada por la neumonía de tipo viral se puede tratar con acetaminofén o ibuprofeno. Si hay sibilancias, un broncodilatador podrá ser útil. La neumonía bacteriana tiende a presentar síntomas más severos y se trata con antibióticos.

Llame al pediatra si los síntomas de su hijo son severos o si el niño es muy pequeño. Es posible que necesite llevarlo al hospital para recibir tratamiento.

 

Sinusitis

Cuando un niño tiene un resfriado, los senos nasales que rodean la nariz a menudo se congestionan e inflaman. También pueden llenarse de fluido, que, a su vez, se puede infectar con bacteria. Cuando esto ocurre, su hijo tiene una infección de los senos paranasales. La sinusitis suele desarrollarse después de que su hijo ha tenido un resfriado durante un período mínimo de 10 a 14 días.

Signos y síntomas

• Secreciones nasales por más de 10 días luego de un resfriado.

• Fiebre.

• Una tos que dura más de 14 días luego de un resfriado.

• Dolor al tocarse la cara.

• Dolor de cabeza.

Tratamiento: la sinusitis que viene con un resfriado suele desaparecer sola. También se pueden recetar antibióticos. Los tratamientos caseros, tales como las duchas de vapor, colocar un humidificador en la habitación del niño y el uso de rociadores nasales de solución salina, pueden ayudar a despejar los senos nasales.

Llame al pediatra si los síntomas del niño no mejoran al cabo de 3 o 4 días de tratamiento, si su hijo tiene un dolor muy fuerte de cabeza o en la cara, o si le da fiebre de manera repentina.

 

Infección de garganta por estreptococo

Este tipo de infección suele desarrollarse en niños mayores de tres años y se debe a la bacteria del estreptococo.

Signos y síntomas: esta infección provoca dolor de garganta, fiebre e inflamación de las glándulas del cuello. (Si también se presenta una erupción en el cuerpo que se siente como papel de lija al tacto, la condición se llama fiebre escarlatina). Puesto que muchos virus pueden causar los mismos síntomas que el estreptococo, el pediatra deberá hacer un examen de estreptococo. Para tal fin, realizará la prueba rápida y, posiblemente, solicitará un cultivo.

Tratamiento: puesto que esta infección puede desencadenar en fiebre reumática, se deberá tratar con antibióticos. Al cabo de las 24 a 36 horas del comienzo del tratamiento con antibióticos, la enfermedad ya no será contagiosa y el niño empezará a sentirse mejor. Recuerde que debe darle toda la medicina. Si usted suspende el tratamiento antes de tiempo, la infección puede reanudarse y pueden surgir problemas.

Llame al pediatra si la fiebre del niño reaparece o si le cuesta trabajo respirar.

 

Orzuelo

El orzuelo es una infección en una glándula del párpado. Los orzuelos no son muy contagiosos. Una vez que su hijo haya tenido un orzuelo, será más propenso a contraer otro.

Signos y síntomas: los signos más comunes de un orzuelo son dolor, inflamación y enrojecimiento en el párpado.

Tratamiento: para aliviar el dolor y la molestia de un orzuelo, coloque una compresa caliente sobre el párpado 3 a 4 veces al día hasta que los signos de infección desaparezcan.

Llame al pediatra si el tratamiento de compresas calientes no surte efecto. Es posible que se le recete una pomada antibiótica. En algunos casos, el pediatra podría referir al niño a un oftalmólogo para erradicar el orzuelo quirúrgicamente.

 

Infecciones de las vías urinarias

Las infecciones de las vías urinarias pueden presentarse desde la infancia hasta la adolescencia. Este tipo de infección que se ve en el riñón o la vejiga se debe a bacterias. Para definir su causa, suelen necesitarse radiografías y otros exámenes médicos, incluyendo chequeo de orina.

Signos y síntomas: un niño que padece de una infección de las vías urinarias frecuentemente y con dolor, en algunas ocasiones, tendrá fiebre, vómitos, dolor de estómago y dolor de espalda. En los niños pequeños, la fiebre o la irritabilidad pueden ser la única pista.

Tratamiento: las infecciones de las vías urinarias se tratan con antibióticos. Cerciórese de darle al niño toda la medicina para evitar que la infección se repita.

Llame al pediatra si la orina del niño luce color rosada, roja o café, o si el pequeño tiene fiebre o dolor fuerte en la espalda.

 

Vómito y diarrea

Los vómitos y la diarrea son el motivo por el que muchos padres llaman al pediatra. Estas enfermedades suelen deberse a virus que infectan los intestinos, pero a veces se deben a bacterias. Por lo general, duran de 1 a 2 días, pero, en algunos casos, pueden persistir hasta una semana.

Signos y síntomas

• Deposiciones frecuentes e incontrolables de consistencia aguada.

• Vómitos.

• Dolor de estómago, cólicos.

Tratamiento: si su hijo está vomitando, el pediatra podrá indicarle que no le dé comida ni líquidos por unas cuantas horas. Después podrá darle pequeños sorbos de líquidos claros, seguidos por alimentos fáciles de digerir. Esto ayudará a prevenir más vómitos, lo que puede conducir a la deshidratación. A los niños menores de dos años, no se les deben administrar medicinas para la diarrea a menos que el pediatra esté de acuerdo.

Llame al pediatra si su hijo tiene cualquiera de estos signos de deshidratación:

• No tiene lágrimas.

• El pañal está seco o no orina durante seis horas.

• Boca, piel o labios secos.

• Ojos hundidos.

• Disminución de la vivacidad.

• Reducción de la energía o actividad.

• Hundimiento de la zona blanda de la cabeza (en los infantes).

La mayoría de los casos de deshidratación se pueden tratar dándole al niño líquido. Sin embargo, si la deshidratación es severa, el niño podría necesitar soluciones especiales vía oral o mediante una sonda intravenosa. Para reducir el riesgo de deshidratación, no tarde en llamar al pediatra si el niño tiene vómitos o una diarrea que persiste.

 

Recuerde

Si su hijo contrae cualquiera de estas enfermedades o infecciones, llame al pediatra. Más importante aún, si la enfermedad o infección no desaparece o parece empeorar, llame al pediatra.

La información contenida en esta publicación no deberá usarse a manera de sustitución del cuidado médico y consejo de su pediatra. Puede haber variaciones en el tratamiento, que su pediatra podría recomendar con base en los hechos y circunstancias individuales.