Hiperactividad y déficit de atención Conozca sus características y manejo

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¿La falta de atención y los problemas en el comportamiento de su niño han comenzado a ser tan habituales al punto de no poderlos ignorar?, ¿escucha con frecuencia comentarios sobre su hijo tales como “es tremendo”, “es un terremoto”, “parece un tornado”, “no se cansa por nada”?, ¿su niño actúa de forma impulsiva y no logra concentrarse en una sola actividad durante varios minutos seguidos? Es claro que todos los niños, en especial los más pequeños, son muy activos e inquietos, pero existe una diferencia evidente frente aquellos que presentan un estilo de comportamiento difícil de controlar, que puede ser indicativo de que padecen un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Pero no se alarme, el diagnóstico precoz, la intervención temprana y un tratamiento adecuado son claves para un buen pronóstico. Para ello, es importante que su hijo reciba una evaluación detallada por parte de un especialista idóneo en el tema, un neuropediatra, psicólogo o psiquiatra infantil, pues en ocasiones puede ser difícil diagnosticar a un niño con TDAH, ya que algunos de los síntomas pueden parecerse a otros trastornos.

 ¿Qué es el TDAH?

De acuerdo con el Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH, por su sigla en inglés), el TDAH es un desorden cerebral caracterizado por un marcado patrón de falta de atención, impulsividad o hiperactividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo del niño.

Es cierto que los niños son inquietos, pero conductas recurrentes y aspectos claves en su comportamiento, tales como presentar períodos de atención cortos referidos por sus maestros, tener un aumento excesivo de la actividad motora o hiperactividad, no temerle al peligro, no respetar los turnos, no ser organizado con sus tareas o cuadernos, ser indisciplinado en el colegio y la casa, hablar continuamente, no quedarse quieto en un sitio, o no acatar órdenes ni seguir instrucciones, son síntomas importantes que, según la neuróloga pediatra Eugenia Espinosa García, pueden indicarle que su hijo tiene este tipo de trastorno.

Conforme con la especialista, su diagnóstico se puede realizar a partir de los 6 años de edad y se puede padecer toda la vida. Se presenta con más frecuencia en los niños que en las niñas, con una relación de 3:1, y en las niñas predomina el tipo inatento.

En cuanto a las causas, la neuropediatra indica que estas son de origen neurobiológico relacionadas con factores genéticos, influencias ambientales, nacimiento prematuro y alteraciones en los neurotransmisores.

 Criterios de diagnóstico

Como padre usted puede estar atento a las siguientes señales en la conducta de su hijo. Según el NIMH, algunos niños con TDAH solo tienen problemas con uno de los comportamientos, mientras que otros muestran tanto inatención como hiperactividad e impulsividad. No obstante, la mayoría de los niños tienen el tipo combinado.

El TDAH antes se conocía solo como trastorno por déficit de atención (TDA), pero en 1994 se le adjudicó un nuevo nombre y se dividió en tres categorías o subtipos asociados cada uno a un patrón de comportamiento característico. La Asociación Americana de Psiquiatría (APA, por su sigla en inglés) ha delimitado los criterios de diagnóstico de este trastorno dentro de la última versión (2014) de su Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales así:

escolares2Inatención

Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos seis meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales:

  • Con frecuencia falla en prestar la debida atención a los detalles o por descuido se cometen errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras actividades.
  • Con frecuencia tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas (p. ej., tiene dificultad para mantener la atención en clases, conversaciones o lectura prolongada).
  • Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente (parece tener la mente en otras cosas, incluso en ausencia de cualquier distracción aparente).
  • Con frecuencia no sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares, los quehaceres o los deberes laborales.
  • Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
  • Con frecuencia evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (p. ej., tareas escolares o quehaceres domésticos).
  • Con frecuencia pierde cosas necesarias para tareas o actividades (materiales escolares, lápices, libros, instrumentos).
  • Con frecuencia se distrae con facilidad por estímulos externos.
  • Con frecuencia olvida las actividades cotidianas (p. ej., hacer las tareas).

escolares3Hiperactividad

Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos seis meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales:

  • Con frecuencia juguetea o golpea con las manos o los pies o se retuerce en el asiento.
  • Con frecuencia se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado (p. ej., se levanta en clase o en otro lugar, en situaciones que requieren mantenerse en su lugar).
  • Con frecuencia corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado.
  • Con frecuencia es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.
  • Con frecuencia está “ocupado”, actuando como si “lo impulsara un motor” (p. ej., es incapaz de estar o se siente incómodo estando quieto durante un tiempo prolongado, como en restaurantes, reuniones).
  • Con frecuencia habla excesivamente

escolares_4Impulsividad

  • Con frecuencia responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta (p. ej., termina las frases de otros; no respeta el turno de conversación).
  • Con frecuencia le es difícil esperar su turno (p. ej., mientras espera una cola).
  • Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye con otros (p. ej., se mete en las conversaciones, juegos o actividades; puede empezar a utilizar las cosas de otras personas sin esperar o recibir permiso

Nota:

  • Los síntomas no son solo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso para comprender las tareas o instrucciones.
  • Algunos síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos estaban presentes antes de los 12 años.
  • Varios síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos están presentes en dos o más contextos (p. ej., en casa, en el colegio, en otras actividades).
Fuente: American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5a ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana.

Tratamiento

Si bien no hay cura para este trastorno, sí existe un tratamiento que va a modificar los diferentes síntomas que presenta el niño. Una vez se tiene el diagnóstico, indica la especialista, se decide en conjunto con los padres la conducta por seguir. “El manejo se debe iniciar con psicología conductual, en la casa y el colegio, y en los diferentes ambientes escolares; y en la casa, manejo farmacológico”, agrega.

La terapia conductual puede ayudar a enseñarles a los niños a controlar su comportamiento para que puedan desempeñarse mejor en la casa y el colegio.

Por otro lado, de acuerdo con el NIMH, el tratamiento con medicamentos puede ayudar a reducir la hiperactividad e impulsividad y mejorar su capacidad de enfocar y aprender, y su coordinación física. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) ha aprobado dos tipos de medicamentos –estimulantes y no estimulantes– para ayudar a disminuir los síntomas del TDAH.

En algunas ocasiones se deben intentar diferentes medicamentos o dosificaciones para hallar el que funcione correctamente con el niño, ya que a veces causan efectos secundarios, como problemas de sueño o dolores de estómago. Cuando el tratamiento es de tipo farmacológico, el niño debe ser supervisado estrechamente y con cuidado por parte de su especialista.

Apoyo emocional y del colegio

Es fundamental que los niños que reciben un diagnóstico de trastorno por déficit de atención e hiperactividad cuenten con todo el apoyo y comprensión por parte de sus padres. Tanto los padres como adultos cuidadores deben capacitarse e informarse acerca de este trastorno para que puedan desempeñar una buena labor como coterapeutas en sus casas.

Por otro lado, por los períodos de atención cortos, los niños pueden presentar dificultades escolares y trastornos específicos del aprendizaje, como en las áreas de lectura, escritura y matemática, lo que puede llevar a afectar su desarrollo emocional si no se realiza el manejo adecuado. Es posible que tengan comportamientos agresivos o que puedan ser víctimas de bullying (matoneo), para lo cual es importante que los padres soliciten apoyo por parte del centro educativo. Algunos niños pueden recibir servicios educativos especiales.

Según la Dra. Espinosa, el manejo debe ser con pautas en el colegio, trabajando en su autoestima y liderazgo, con colaboración del niño y la psicóloga del plantel escolar. En caso de matoneo se le debe dar la misma atención que a otros casos por parte del grupo de maestros, psicología y la psicoorientadora escolar.

Transforme lo negativo a positivo

Los niños con TDAH necesitan la dirección y comprensión de sus padres, familias y profesores para alcanzar su completo potencial y tener éxito. No se cohíba de buscar apoyo y otras alternativas que le ayuden a su hijo a desarrollar nuevas habilidades, actitudes y formas de relacionarse con otros. Actividades como clases de artes marciales, yoga u otras de tipo físico pueden ser una gran opción para ayudarle a su hijo a descargar ese exceso de energía.

Por otro lado, los padres también pueden buscar ayuda profesional para que les enseñen técnicas del manejo del estrés y así puedan mejorar su capacidad de tratar su frustración de modo que puedan responder con calma al comportamiento de su niño. Buscar grupos de apoyo de igual forma puede ayudarles a padres y familias a conectarse con otros que tienen problemas e inquietudes similares, compartiendo sus experiencias e intercambiando información sobre estrategias, especialistas, consejos, etc.

Por: Lina María Martínez Fonseca

Con la colaboración de Eugenia Espinosa García

Neuróloga pediatra, profesora titular UMNG y Universidad del Rosario

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