Hábitos

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Se define el hábito como el modo especial de proceder o de comportarse, que es adquirido por la repetición de actores iguales o parecidos. Los hábitos son actividades repetitivas que se hacen porque son útiles o estimulantes para quien las hace y, de tanto repetirse, se hacen luego de manera automática. Es claro, entonces, que los hábitos se adquieren, no se nace con ellos y por esa razón, su adquisición está supeditada a las leyes del aprendizaje; deben intervenir ejemplos reforzamientos, gratificaciones y beneficios.

Es decisiva la participación del adulto en la adquisición de hábitos, que empieza desde los primeros días de vida del niño con la aplicación de rutinas de manera sostenida, las cuales poco a poco generan destrezas y habilidades que serán usadas en la vida diaria

Si se tiene en cuenta que todos los esfuerzos por una crianza óptima se deben orientar a acompañar al niño y al adolescente en la construcción y recostrucción de las metas del desarrollo humano integral y diverso, no es exagerado afirmar que el objetivo fundamental de la crianza humanizada es acompañar en la adquisición progresiva de hábitos saludables que orienten y dirijan la conducta y el comportamiento diario por el resto de su vida.

Pero la crianza va bien si además del fomento de hábitos y estilos de vida saludables se orientan a la evitación primaria de la adquisición de hábitos nocivos, así muchos de ellos no se adquieran en la niñez, pues es un hecho que si desde los primeros años se educa sobre sus riesgos y secuelas, son muchos los casos de hábitos nocivos que se evitan en la adolescencia y en la vida adulta.

Pero no puede limitarse el concepto de hábitos a la esfera exclusiva de la salud orgánica, a la adquisición de conductas que prevengan trastornos como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. En su contexto amplio, los hábitos tienen también una gran influencia en la dimensión psicológica y social de toda persona, de tal modo que cuando se habla de hábitos en la crianza se hace referencia a los de la salud física, a hábitos de conducta, de manejo adecuado de las emociones, de convivencia, de tolerancia, de cortesía, de actuar siempre en el contexto de derechos y responsabilidades.

Es fundamental tener en cuenta que para que la crianza se oriente a la construcción de hábitos saludables, todo niño y adolescente necesita convivir con adultos que pongan en práctica dichos hábitos; si todos los días utilizan prácticas de aseo adecuadas, si se saludan y se despiden, si siempre dicen la verdad; si no gritan ni insultan cuando tienen una discusión, lo más probable es que ellos adquieran ese mismo comportamiento por la expedita vía del ejemplo.

Luis Carlos Ochoa Vásquez
Pediatra puericultor

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