Hábitos de vida saludable

Está plenamente establecido que los hábitos infantiles se forman por la repetición de conductas inducidas por los adultos, que persisten a lo largo de la vida y que una vez formados es muy difícil modificarlos. Estos hábitos o estilos de vida influyen en gran medida sobre la presencia o ausencia de las llamadas enfermedades crónicas no transmisibles, cuya prevención debe iniciarse desde la niñez, mediante la promoción de la salud.

De las enfermedades cardiovasculares, el 75-90% están relacionadas con dislipidemias, hipertensión, diabetes, tabaquismo, sedentarismo y obesidad.  En los nuevos tiempos, las corrientes universales del pensamiento médico insisten en  un origen temprano de la estructura causal de la salud y la enfermedad, por lo tanto, las acciones tendientes a la promoción de la salud y prevención de la enfermedad durante la niñez son determinantes.

Siempre ha existido una interesante discusión alrededor de los factores causales que se expresan sobre la vida humana referidos a la herencia y el ambiente (nature versus nurture en lengua inglesa). Hoy se puede decir que existe una relación interactiva entre estos dos elementos que permite afirmar, contrario a lo que se pensaba antes, que los genes no son un destino y que no todo está escrito en ellos, pues ha podido establecerse que los mismos genes en ambientes distintos pueden generar diferentes características, tanto física (fenotipos) como de comportamiento.