Fundamentos que facilitan y orientan a los padres hacia una crianza humanizada y humanizante:

  • El padre debe saber que la experiencia de la crianza de su hijo es una relación interhumana, en la que intervienen los padres, el niño y los medios familiar y social. Es una oportunidad de crecimiento y logro de sabiduría: los padres como seres humanos sienten cada situación en la vida familiar, como una experiencia nueva, que justifica recursos nuevos.
  • Los padres deben procurar un trabajo personal en su autoestima, su libertad, a lo largo de la crianza de sus hijos esto les hará ser asertivos, seguros y con mayor capacidad de disfrute.
  • El éxito y disfrute de la crianza de los hijos está relacionado con el éxito o disfrute de otras empresas de su vida, como la experiencia conyugal, la del trabajo, amistad, etcétera.
  • Cada hijo es único. Se trata de un ser con una singularidad, unos atributos individuales, por lo que la crianza de los hijos no podrá ser en serie. Los padres son tantas veces padres, como tantos hijos tengan
  • Es necesario conocer al niño y sus características de acuerdo con su edad y sus crisis
  • El amor y la ternura son ingredientes imprescindibles en la crianza
  • Los niños aprenden de modelos que les dan los padres y maestros. Otra forma de aprendizaje es por medio del ensayo-error.  Por ello el error es parte del aprendizaje
  • Los padres pueden violentar a sus hijos físicamente o en forma sutil o imperceptible, ambas formas son devastadoras y lesivas para el desarrollo integral del niño
  • El subsistema padres debe separarse del subsistema conyugal y debe preservarse la relación de padres, pese a que la relación conyugal se encuentre lesionada o rota.

Los padres deben distinguir la autoridad y el poder. La primera se refiere al respeto mutuo, la segunda al uso de fuerza física, moral, psicológica o social para doblegar la voluntad del niño. Hay en el ejercicio del poder máscaras de autoridad que son falsa autoridad. La autoridad falsa del miedo, de la culpa, del soborno, de la violencia, del discurso del falso amor.  Todas estas formas logran apoderarse de la voluntad del niño para convertirlo en robot humano o máquina de obediencia.

La Crianza humanizada y humanizante es el primer acuerdo de paz, es la esperanza que se tiene para que los adultos hablen, actúen y defiendan la libertad, la dignidad y la democracia tan añorada en este momento, porque no hemos ganado la paz, aunque creamos haber ganando muchas guerras.

Por: Carmen Escallón Gongora
Pediatra puericultora
Terapeuta de Familia
Universidad de Cartagena