Formas de violencia en la escuela

La violencia en la escuela se puede ejercer de manera sutil o de forma evidente; indiscutiblemente, cada vez es menos frecuente el uso de golpes con regla, de gritos, de castigos en el cuarto oscuro, de arrodilladas en el patio a pleno sol; pero en su lugar ha surgido una violencia casi artística, una violencia sutil, que lacera, que daña, que confunde a la infancia y a la familia misma: una frase irreverente hacia el menor, no entender que debe ir al baño, no dejarlo comer porque no es la hora (en el caso de niños y niñas preescolares), prohibirles que digan lo que sienten, prohibirles que hablen, que se muevan, amenazarlos con el rector, con la evaluación, con los padres, con Dios y en fin, con todo lo que se tenga a mano. Impedirles el juego, que expresen emociones y sentimientos, etcétera.

Una propuesta:

Se está intentando la paz en nuestro país. El aula es un espacio en el que existe una interacción de comunicación entre un maestro o maestra y un grupo de niños y niñas en alrededor de 1.440 horas anuales; este tiempo alcanza para establecer un ambiente de intimidad amorosa en el que se respete la singularidad del docente y el estudiante; en el que cada día sea una experiencia nueva para alimentar el espíritu; en el que se establezcan la superación y la lealtad, estimulando permanentemente el respeto por el otro y el respeto pos sí mismo; en el que se respete la libertad de cada uno en el que se trabaje en la adquisición de una sana conciencia individual y que se logre un semillero de seres autónomos; en el que se establezcan mecanismos para incluir la familia en el fortalecimiento de la ternura, del respeto, de la equidad, en el que se entiende que la paz no es la ausencia de conflictos, sino la capacidad de resolverlos sin destruir al otro, sin negar al otro.

Carmen Escallón Gongora
Pediatra puericultora
Terapeuta de familia
Universidad de Cartagena