Finanzas bien manejadas desde niños

Finanzas bien manejadas desde niños

La educación financiera es una de las más valiosas herencias que les pueden dejar los padres a sus hijos. El buen manejo del dinero se enseña con el ejemplo. Una asignatura para trabajar en los colegios.

Por: Ana María Gómez
Con la asesoría de María Inés Sarmiento*,
y Asobancaria

 

Gústeles o no a los padres, cada vez es más común que los niños entren en contacto con el dinero a temprana edad, porque es innegable que vivimos en un mundo de consumo. Como es imposible abstenerse de esta realidad, la clave, entonces, está en educarlos para que aprendan a manejar la plata de forma adecuada y se concienticen de su verdadero valor.

Pero, ¿cuándo empezar a darles dinero? Es la gran pregunta que se hacen los padres cuando ven con asombro el acelerado crecimiento de sus hijos. Algunos autores y especialistas en el tema, como la psicóloga y coach María Inés Sarmiento, afirman que una vez aprenden a sumar y a restar están listos para empezar a manejar pequeñas cantidades. “Este es un buen criterio. Así mismo, cuando un niño muestra interés por manejar su dinero, es importante enseñarle desde el principio a administrarlo, siguiendo las pautas de invertir, ahorrar, gastar y compartir.

Hacerlo puede facilitar el aprendizaje de las operaciones matemáticas más complejas”, anota la doctora Sarmiento. La educación financiera es indispensable. Cuando los niños saben desde la infancia cómo administrar el dinero, están aprendiendo simultáneamente a ser consumidores inteligentes, solidarios, a ahorrar y a invertir. También entienden que el dinero no es lo único importante en la vida del ser humano y que es la persona quien debe manejarlo, en lugar de que el dinero sea el que la controle.

En su justa medida
Lograr el equilibrio no es tarea fácil porque los niños deben aprender a apreciar el dinero, entendiendo su utilidad y la importancia de no derrocharlo, de la misma manera que se les enseña a no desperdiciar recursos como el agua. Hay que familiarizarlos con el hecho de que el dinero forma parte de la cotidianidad y es limitado; así como de que se trata de un medio que sirve para alcanzar un fin: como puede ser pagar la matrícula del colegio o salir de vacaciones en familia.

Algo de vital importancia que se les debe inculcar es que usualmente “el dinero no lo regalan”, sino que implica un esfuerzo laboral importante por parte de los padres y “se gana”. Por eso, resulta fundamental cuidarlo y valorarlo. Debemos recalcarles que no se trata de conseguirlo porque sí y acumularlo, sino de entender que es una herramienta que podemos utilizar para mejorar nuestra calidad de vida y la de quienes nos rodean.

“Ganar una recompensa económica no es un comportamiento exclusivo de los adultos. Los niños también pueden obtenerla a través de tareas que realicen en casa, mesadas o regalos que reciben en épocas especiales”, agrega la experta. Lo cierto es que los pequeños aprenden a manejar sus recursos observando lo que hacen los adultos que admiran y después imitándolos. Buscan comportarse de la misma manera que sus “héroes” (padres, abuelos, hermanos mayores, tíos, entre otros). “De ahí la importancia de que los adultos brindemos un ejemplo adecuado tanto en la forma de obtener el dinero, como en la manera de administrarlo”, enfatiza.

Una nueva cultura
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD, por su sigla en inglés), en su documento Recomendaciones de principios y buenas prácticas para la educación financiera, señala que: “Las personas deben ser educadas sobre asuntos financieros lo más temprano posible”. De acuerdo con información de Asobancaria, esta recomendación obedece en parte al hecho de que las nuevas generaciones, en particular los jóvenes, se encuentran expuestos a mayores riesgos y deben enfrentarse con productos y servicios financieros más sofisticados que los que utilizaron sus padres. Ahora tienen acceso a dichas opciones a menor edad.

Dado este panorama, la educación financiera es fundamental para construir una cultura de nuevos consumidores financieros, conocedores tanto de sus derechos como de sus obligaciones y responsabilidades. Cuando se empieza el proceso desde la niñez, se pueden adquirir pautas de comportamiento que les ayudan a estructurarse, orientarse, tomar decisiones y relacionarse con su entorno. La Comisión de Inversiones y Valores de Australia (ASIC, por su sigla en inglés) indica que la educación financiera debe verse como un proceso continuo y acumulativo de desarrollo de habilidades, capacidades y hábitos relacionados con el manejo diario del dinero; algo que desde la niñez estábamos acostumbrados a adquirir inconscientemente.

Educar en valores Alrededor del comportamiento económico es importante inculcar todos los valores posibles. Por ejemplo, honestidad, para no tomar lo ajeno; tranquilidad, que les ayudará en el futuro a la hora de invertir; generosidad con los menos favorecidos y responsabilidad a la hora de gastar. Hay que darles ejemplos que sirvan para entender cuáles son los valores, comportamientos y aptitudes que fortalecen la amistad, la cooperación con otras personas, el amor y la solidaridad en la familia, el respeto a los mayores y la tolerancia, para ser unos mejores ciudadanos y personas.

“Debemos mostrarles que hay cosas y actividades que producen bienestar, para las que no se necesita dinero. Por ejemplo, jugar, hablar, tener actividades en familia y, en general, dedicar tiempo a las personas que queremos. Tenemos que enseñarles a los niños que lo que realmente ayuda a forjar un mundo mejor y a marcar la diferencia es el bien que hacemos, el amor que brindamos, la colaboración que prestamos, y no el dinero que poseemos”, enfatiza la psicóloga. Con respecto a si se les debe mostrar la diferencia entre ricos y pobres, la doctora Sarmiento afirma que los niños siempre observan personas que tienen riqueza y otras que carecen de ella. “Podemos aprovechar para explicarles que tener o no tener dinero es una situación temporal, no definitiva”, asevera.

Ahorro: se vale la alcancía
A los niños más pequeños es mejor empezar a enseñarles a ahorrar en una alcancía transparente. Cuando tengan suficiente dinero se les puede abrir una cuenta de ahorros, no sin antes indagar las condiciones que ofrecen las entidades financieras, para que no lo pierdan en comisiones e impuestos. “Actualmente vivimos en un mundo en el que se sobrestima el ‘compre ahora y pague después’. Con estos estímulos, muchos jóvenes prefieren tener ya lo que desean y pagar luego, y empiezan un ‘viaje’ en el que lo normal es vivir permanentemente endeudados.

Es importante hacerles ver lo gratificante que resulta esforzarse para conseguir una meta financiera sin deudas”, indica la especialista. Por otro lado, es fundamental que aprendan a diferenciar las necesidades de los deseos. Por ejemplo, si los papás van a hacer mercado con sus hijos se recomienda que tengan un diálogo entre todos antes de la salida para el supermercado, de tal forma que los niños puedan entender que solo lo indispensable es lo que se incluirá en la lista y que para los “antojos” habrá que apegarse al presupuesto familiar.

En el colegio
La educación financiera no es asunto solo de casa, pues si bien los padres son los principales educadores porque les dan dinero a los niños, los  maestros pueden llegar a un mayor número de estudiantes. Con los de mayor edad, los profesores pueden trabajar temas especializados que muchos padres no manejan, como algunos conceptos financieros que se basan en nociones científicas: la ley del interés compuesto, la medición de los riesgos o la diversificación; de igual forma, qué son activos, pasivos, inflación, recesión, revaluación, intereses, CDT, TRM.

En esta labor también juegan un papel importante los medios de comunicación, ya que los mensajes del mundo moderno incitan a los niños a tener, sin importar cómo. Por esta razón, deberían concentrarse en estrategias educativas, que les muestren a los niños, niñas y adolescentes que el dinero no lo es todo y las ventajas de ahorrar pensando en el futuro.

Asobancaria y sus entidades afiliadas están convencidas de que la educación financiera debe incluirse en los programas de las escuelas y colegios en Colombia, ya que esto tendrá beneficios significativos para la sociedad como, por ejemplo, que los jóvenes estarán financieramente educados antes de adquirir productos y servicios, y no después. “La educación financiera no debe ser privilegio de unos pocos, sino extenderse a toda la sociedad a través del sistema educativo formal”, concluye Asobancaria.

Enséñeles…

• Su hijo debe aprender a ahorrar de diferentes formas: por ejemplo, el agua, la luz, o dinero, utilizando una alcancía.

• Calcule cuánto se gasta su hijo semanalmente en las cosas básicas para darle la mesada y asigne un porcentaje de este monto para abrir una cuenta de ahorros.

• Ayúdele a ponerse metas. Si quiere comprar algo, puede guardar semanalmente una pequeña parte de su mesada para este propósito.

• Cada vez que el niño reciba un juguete nuevo, muéstrele cómo y dónde guardarlo, cómo utilizarlo adecuadamente y qué hacer para mantenerlo en buen estado. Así aprenderá a apreciar lo que tiene.

• Muéstrele que para ser próspero debe facilitar y disfrutar que otras personas también prosperen. • Aunque el propósito es enseñarle a los niños a tener autonomía no les permita derrochar su dinero.

• Mantener una actitud positiva hacia lo que tienen les ayudará a disfrutarlo, a sentirse seguros, sin desear lo de los demás. Por eso, no sobra decirles que por ningún motivo deben tomar las cosas ajenas. Así mismo, están obligados a devolver lo que les prestan.