Espiritualidad

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La dimensión espiritual se refiere a aquellos aspectos de la vida humana relacionados con experiencias que trascienden los fenómenos sensoriales, es decir, que van más allá de lo físico y de la percepción de los sentidos. Esta dimensión está señalada por los expertos como una de las megatendencias del siglo XXI.

Algunos autores relacionan la adquisición de la espiritualidad con el nivel cognitivo del niño. Su inicio es muy discutido, pero es claro que ocurre en la familia, que es su fomentadora por excelencia: se sabe que nunca es demasiado temprano, inclusive desde los idearios afectivos preconcepcionales, desde que los padres empiezan a soñar o a prepararse para concebir un hijo. http://crianzaysalud.com.co/espiritualidad/ http://crianzaysalud.com.co/espiritualidad/Durante la gestación, ciertas actitudes como poner las manos sobre el vientre materno, hablarle, decirle que se le ama, son señales de bienvenida para la formación de la autoconfianza que le servirá una vez nazca y para toda la vida.

En el recién nacido la presencia activa, el acompañamiento y los cuidados higiénicos, así como el amamantamiento y el juego brindarán seguridad y confianza básica. Los niños desde muy pequeños son sensibles a su entorno: saben si se les levanta con ternura o con desdén, y antes de aprender el lenguaje saben si las voces o las miradas son amables, amistosas, bruscas o indiferentes.

En los preescolares, el acompañamiento de los padres o adultos significativos como modelos a seguir es muy importante, fundamentado en el ser y en el hacer, más que en el decir, pues el ejemplo arrastra y, como afirma San Agustín cantemos una nueva canción, pero no con nuestros labios, sino con nuestras vidas.

Los escolares, por tener un mayor desarrollo cognitivo, empiezan ya a creer en algo que no ven, es decir, son más abstractos en su manera de pensar sobre la existencia de un ser superior.

Los adolescentes suelen cuestionar todo, inclusive la formación con la que fueron criados; viven la espiritualidad a su manera como una forma de búsqueda en la consolidación de su identidad, de su imagen y reconocimiento ante sus pares y suelen tener crisis de tipo espiritual o de tipo religioso, como bien lo destaca el psiquiatra argentino Mauricio Knobel, que pueden ir desde el ateísmo más intransigente hasta el misticismo más fervoroso.

Dado que la espiritualidad es una poderosa herramienta para tejer resiliencia, en el contexto de afrontar con éxito la adversidad, se puede afirmar que todo lo que se haga por fortalecer el desarrollo de la dimensión espiritual de los niños y adolescentes redundará en una notoria mejoría de la calidad de vida, no solo de estos, sino también de las personas que tienen la inmensa fortuna de convivir con ellos.

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