Escolares – Los celos y las rivalidades entre hermanos

Los celos son sentimientos normales en el ser humano que se originan ante la pérdida de un poder y de un objeto amado que se desvanece por un culpable; en el caso de los hermanos, el nuevo hermano, el intruso, que va a arrebatarle el amor de mamá. Es una condición normal que debe entenderse y afrontarse de manera adecuada para que no se convierta en un problema.

Los celos de los niños pueden manifestarse de diferentes formas:  con conductas desafiantes; oposicionismo; búsqueda de atención de los padres; llanto frecuente; retraimiento o timidez y aislamiento; trastornos del sueño y de la alimentación; conductas de fastidio hacia el recién nacido o de regresión en logros de su desarrollo; agresividad o pseudobediencia y pseudocolaboración, todas estas, relacionadas estrechamente con el temperamento del niño, su etapa del desarrollo y, por supuesto, la relación con sus padres.

Las rivalidades, la hostilidad y la envidia entre los hermanos pueden ir parejas con los celos, pero no deben confundirse, porque estos últimos implican sentimientos de un afecto y deseo de recuperar el amor de los padres, mientras que en la envidia o la rivalidad el objeto envidiado no tiene carácter afectivo, es algo distinto al amor de los padres.

La rivalidad es algo común en la convivencia diaria de los hermanos, con manifestaciones verbales del disgusto como “Este enano siempre daña mis juguetes” o manifestaciones de agresividad o daño como golpes o agarrones del pelo.  A veces se originan en un concepto de equidad y pertenencia primario y absoluto:  “es mi parte de la mesa”.

Las peleas y las rivalidades entre hermanos tienen aspectos positivos, porque proporciona a los niños  un marco seguro, el del hogar, en el que aprenden a conocer sus límites y a negociar por lo que quieren; a ser creativos en la solución de conflictos; a buscar otras alternativas; a ser solidarios, estos es, a reconocer al otro.

La mayoría de los padres piensan que las peleas entre los hermanos son un mal comienzo de las relaciones adultas, pero la mayoría de las veces son parte del desarrollo evolutivo normal y fortalece los lazos de lealtad futura.  Es posible que las relaciones de fuerte rivalidad y agresividad entre hermanos que persisten más allá de la adolescencia puedan tener su origen en un conflicto de celos infantiles mal manejado.

Olga Francisca Salazar Blanco

Pediatra puericultora