Entrenamiento para ir al baño

Una destreza importante que usted deberá enseñarle a su hijo es aprender a usar el inodoro o escusado. Pero este es un entrenamiento que toma tiempo, comprensión y paciencia. Lo importante es recordar que no puede apurar a su hijo, ya que cada niño aprende a usar el inodoro a su propio ritmo. La Academia Americana de Pediatría (AAP, por su sigla en inglés) ha escrito esta publicación para guiarlos a usted y a su hijo durante esta importante etapa.

¿A qué edad está listo un niño?

No hay una edad fija a la que se deba iniciar el entrenamiento para ir al baño. Antes de los 12 meses de edad, un niño no tiene el control sobre su vejiga ni sus deposiciones. Mientras que algunos niños comienzan a mostrar signos de estar listos entre los 18 y 24 meses de edad, otros quizás no lo estén sino hasta los 30 meses o más; lo cual es normal.

La mayoría de los niños alcanzan un control de sus deposiciones y de su vejiga durante el día hacia los tres o cuatro años de edad; sin embargo, incluso después de que su niño esté en capacidad de estar seco durante el día, pueden pasar meses, o incluso años, antes de que logre el mismo éxito en la noche. Por lo general, los niños son capaces de permanecer secos en la noche a partir de los cinco años.

¿Está listo su hijo?

Estos son algunos de los signos que indican que su hijo podría estar listo para aprender a ir al baño:

  • Su hijo permanece seco, por lo menos, dos horas a la vez durante el día o después de las siestas.
  • Las deposiciones se vuelven regulares y predecibles.
  • El niño da muestras de que está a punto de orinar o tener una deposición.
  • Su hijo puede seguir instrucciones sencillas.
  • Puede caminar hasta el baño y ayuda a desvestirse.
  • Parece sentirse incómodo con los pañales sucios y quiere que lo cambien.
  • Pide usar el inodoro o la bacinilla.
  • Solicita que le pongan ropa interior para “niños grandes”.

Nota: algunas guarderías y jardines infantiles exigen que los niños sepan ir al baño para ser inscritos en el programa. No permita que esto se convierta en una amenaza para su hijo, sino en un incentivo que lo motive a cooperar durante el entrenamiento para ir al baño.

Consejos para el entrenamiento

  1. Escoja las palabras. Decida qué palabras usará su familia para describir las partes del cuerpo, la orina y las deposiciones. Recuerde que otras personas estarán escuchando, así que elija palabras que no ofendan, confundan, ni avergüencen a nadie. Evite términos negativos como “sucio”, “necio” o “cochino”, que harán sentir al niño avergonzado o incómodo. Hable sobre la orina y las deposiciones de manera sencilla y práctica.
  2. Elija una bacinilla. Para un niño pequeño es más fácil usar una bacinilla, ya que podrá sentarse sin que los pies le queden colgando. Los libros y juguetes especiales sobre el tema de ir al baño pueden hacer que este momento sea más agradable para el niño.
  3. Sirva de ejemplo. Los niños suelen interesarse en las actividades de la familia en torno al baño. A veces es útil dejar que vean a sus padres ir al baño. El ver cómo los adultos usan el inodoro y se lavan las manos después, los motiva a hacer lo mismo. Si es posible, las madres deben enseñarles a sus hijas las destrezas correctas, mientras que los padres deben hacerlo con sus hijos varones. Un niño también puede aprender estas destrezas por parte de hermanos y hermanas mayores.
  4. Reconozca los signos. Antes de tener una deposición, es posible que su hijo gruñe, puje o haga otros ruidos de esfuerzo, que se ponga en cuclillas o que deje de jugar por un momento. Al pujar, su cara se puede poner roja. Explíquele que estos signos indican que está por tener una deposición. Tal vez él espere hasta que haya orinado o tenido una deposición para decírselo. Esto es, en realidad, un buen signo, ya que indica que el niño está comenzando a reconocer estas funciones corporales. Elógielo por decírselo y sugiérale que la próxima vez le avise con anticipación. Tenga en cuenta que un niño suele tardar más tiempo en reconocer la necesidad de orinar que la de tener una deposición.
  5. Establezca una rutina para usar la bacinilla. Cuando el niño parezca listo para orinar o tener una deposición, invítelo a ir a la bacinilla. Puede ser útil establecer una rutina diaria para ir al baño como, por ejemplo, que sea lo primero en la mañana, después de las comidas o antes de la siesta. Mantenga al niño sentado en la bacinilla solo por unos pocos minutos a la vez (en el caso de los varoncitos es mejor que primero aprendan a orinar sentados, y cuando tengan más práctica, a hacerlo de pie). Explíquele lo que usted espera que pase. Al comienzo, muchos niños orinan o evacuan justo cuando se paran de la bacinilla. Los niños requieren de tiempo para aprender a relajar los músculos que controlan el intestino grueso y la vejiga. Si esto ocurre a menudo, puede ser un indicio de que aún no están listos para el entrenamiento.
  6. Enséñele al niño buenos hábitos de higiene, entre ellos, a limpiarse con cuidado (las niñas deben limpiarse bien de adelante hacia atrás para evitar llevar microbios del recto a la vagina o la vejiga). Es importante que tanto los niños como las niñas aprendan a lavarse bien las manos después de orinar o de tener una deposición.
  7. Elogie al niño. Anime a su hijo con abrazos y elogios cuando tenga éxito. Cuando falle, tómelo a la ligera. Los castigos y regaños suelen hacer sentirlo mal y hacen que el entrenamiento para ir al baño se prolongue.
  8. Use pantaloncitos de entrenamiento. Una vez que su hijo comience a usar la bacinilla con cierto éxito, puede comenzar a ponerle pantaloncitos de entrenamiento. Este momento será especial para él, puesto que se sentirá orgulloso de estar creciendo; sin embargo, prepárese para uno que otro “accidente”. Pueden pasar semanas, o incluso meses, hasta que finalice el entrenamiento para ir al baño.
    Continúe invitándolo a que se siente en la bacinilla varias veces al día. Si el niño la usa con éxito, es una oportunidad de elogio. Si no, tómelo como una buena práctica. Algunos niños que no están listos para los pantaloncitos de entrenamiento se sienten más “grandes” si usan los que son desechables. Esto será un paso adelante hacia el proceso de preparación.
  9. Evite las luchas de poder. Los niños que están en edad de aprender a ir al baño comienzan a ser conscientes de su propia individualidad. Buscan modos de poner a prueba sus límites, como aguantar las deposiciones. Trate de mantener la calma en torno al entrenamiento para ir al baño. Recuerde que nadie puede controlar el momento y el lugar en el que un niño orina o tiene una deposición a excepción de él mismo.