Entendiendo la adolescencia

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–       Es un periodo de crecimiento y desarrollo físico, emocional, cognitivo, sexual y social rápido.

–       Comprende las llamadas adolescencia inicial (entre los 11 y los 13 años), adolescencia media (entre 14 y 16 años) y la adolescencia tardía (a partir de los 17 años de edad).

–       Una bellísima definición de este periodo de la vida es la  acuñada por la psiquiatra infantil Françoise Doltó: “La adolescencia es la aurora de un adulto en el crepúsculo de un niño”

–       Durante la adolescencia se consolidan muchos de los valores, comportamientos y estilos de vida que tendrán un impacto decisivo en el proyecto vital de la persona.

–       Corporalmente el adolescente presenta importantes cambios en la estatura, el peso, la masa corporal, las características de la piel y el tono de la voz, que al ocurrir de manera tan rápida hace necesaria una elaboración de estos procesos, lo que implica un importante reto para su nivel de autoestima.

–       En el necesario proceso de autoafirmación como persona, el adolescente debe tomar distancia de sus padres lo que genera en estos un duelo por el niño que han perdido, que deben procesar de manera adecuada para promover así una sana identidad en sus hijos.

–       A su vez el adolescente también procesa un duelo por el niño que fue, agravado por la percepción de que aún no se siete plenamente adulto, lo que está de acuerdo con la afirmación de que “El adolescente ya no es un niño pero tampoco es un adulto”.

–       Algunas recomendaciones de los expertos para acompañar asertivamente este apasionante proceso son: el adolescente necesita saber que tiene el afecto y el apoyo de sus padres, quienes deben respetar sus opiniones y reconocer la privacidad necesaria que el adolescente reclama.

–       Cuando su hijo adolescente le hable: póngale atención, fije la mirada en él y escúchelo, respete sus sentimientos y si es necesario establecer una norma, explíquela e intente concertarla con él sin renunciar como padre a sus propias razones.

–       Una sabia reflexión de lo que con frecuencia ocurre en las relaciones padres-hijos durante la adolescencia, es la expresada por el gran escritor Mark Twain: “Cuando tenía 15 años mi padre me parecía absolutamente insoportable.  Cuando cumplí 21 años, pude darme cuenta de cuánto había cambiado mi papá”.

Juan Fernando Gómez Ramírez

Pediatra puericultor

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