En el acompañamiento al niño enfermo, hay que atender también los aspectos emocionales

Los efectos emocionales más importantes de la enfermedad sobre el niño suelen dividirse en dos categorías:

  1. Los que son el resultado de la interrupción del modo normal de la vida
  2.  Aquellos que resultan de los pensamientos o reacciones emocionales del niño con respecto a la enfermedad misma. Entre estos son frecuentes:
  • Ansiedad. Explica los cambios anímicos que ocurren en los niños.  Algunos se vuelven introvertidos y otros quisquillosos que exigen atenciones durante todo el día.
  • Temor a morir.  Esta situación es más común en los niños enfermos de lo que los padres o los médicos suponen y hace necesaria una actitud de diálogo y ayuda ante ella
  • En los niños en edad escolar son habituales las explicaciones culposas de la enfermedad como atribuir la diabetes a que “comí mucho azúcar” o la fiebre reumática a que “corrí demasiado”. A menudo los niños interpretan su enfermedad como un castigo por sus malas acciones o por la violación del referente normativo establecido, como es de frecuente ocurrencia en los niños víctimas de quemaduras.

Ante el niño enfermo, parte importante del tratamiento es aclararle a éste las interpretaciones que tiene sobre la enfermedad y sus causas; brindarle explicaciones adecuadas, tranquilizarlo y animarlo en sus vivencias personales, teniendo siempre en cuenta su grado de desarrollo psíquico.

  • Ira y resentimiento. Con alguna frecuencia los niños rehúsan cooperar con su tratamiento o ingerir los medicamentos que les son prescritos. Esta situación es más frecuente en las fases iníciales de la enfermedad
  • Disminución de la autoestima. La mayoría de las enfermedades producen alteraciones de la imagen corporal que el niño ha venido construyendo en sus percepciones subjetivas.  El hecho de sentirse en condiciones de desventaja ante sus compañeros constituye un reto grande para su autoestima, el cual afrontará de acuerdo con la alta o baja autoimagen que haya logrado construir en sus experiencias previas.
  • Sentimientos de impotencia. Por lo general, la enfermedad entraña algún tipo de reposo y la necesidad de ser atendido.  La restricción de los movimientos puede ser más perturbadora para el niño que la misma enfermedad. Las limitaciones motrices en la infancia suelen aumentar las expresiones de sentimientos agresivos en los niños de cualquier edad.  Lo anterior puede asociarse  con desasosiego e irritabilidad.

Es necesario insistir en que los efectos que la enfermedad ocasiona en el niño varían según la enfermedad misma, las personas que lo atienden,las técnicas de diagnóstico y tratamiento, la personalidad del niño y la dinámica  familiar.

 

Juan Fernando Gómez Ramírez

Pediatra puericultor