El sueño en el recién nacido Dormir y estar despierto

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Alberto y Gloria contemplan a María, su hijita de 12 días, que duerme casi todo el día, mientras que en la noche duerme pocas horas, se despierta seguido y Gloria con ella para darle de comer. Alberto debe madrugar a trabajar todos los días y Gloria se ve cansada.
Los recién nacidos no tienen un patrón de sueño definido durante las primeras semanas. Duermen justamente lo que necesitan, en general, 16 a 20 horas diarias. Cada niño es diferente, por lo que los hábitos de sueño de su niño serán distintos a los del hijo de su amiga o a los de un hermano mayor cuando tenía la misma edad.

Casi siempre, en las primeras semanas duermen en períodos de 30 minutos a 3 horas de duración, pero algunos duermen por períodos de hasta 4 o 5 horas. Si está sano, cómodo y satisfecho, dormirá lo que le haga falta, y no se puede hacer nada para que duerma más o menos.

Los niños recién nacidos pasan buena parte del tiempo medio dormidos y medio despiertos. Durante el día es bueno aprovechar los momentos en que el niño se observa más despierto para comunicarse con él, jugar durante el baño, darle afecto, decirle lo mucho que se le quiere, alimentarlo y cambiarle el pañal. Para fomentar el sueño en la noche conviene mantener la habitación poco iluminada y tranquila durante la noche y reducir los juegos nocturnos con el recién nacido, para irlo enseñando a relacionar la noche con el descanso y el día con la comunicación.

En este primer mes de vida, y a veces por 2 o 3 meses, conviene que los padres se turnen para atenderlo; probablemente van a descansar poco mientras el niño regula el sueño. Los padres pueden recibir ayuda de otros familiares o amigos de confianza cuando requieran un descanso. Aunque sea muy tentador aprovechar la siesta del niño para hacer los trabajos pendientes, puede ser mejor descansar en el momento en que el niño también lo hace.

Cuando el recién nacido duerma las siestas en el día, es bueno dejar que se habitúe a los ruidos normales de la casa. En la noche, es bueno acostumbrarlo a una rutina: bañarlo, darle de comer, cobijarlo, ponerlo en su cuna y apagar la luz. Cuando llore, hay que atenderlo pronto para que no despierte del todo, revisar que todo esté bien, que no tenga el pañal mojado, que no lo esté incomodando un insecto u otra cosa y, si hace más de tres horas no come, ofrecerle alimento. Es ideal hacer las comidas nocturnas lo más breves y silenciosas que se pueda, y dejar preparado todo lo que se va a necesitar para no hacer demasiado ruido y movimiento que puedan despertar mucho más al niño.

recien_nacidos_2Es fácil aprender a reconocer las señales del niño cuando tiene sueño: muchos recién nacidos se vuelven inquietos o lloran cuando están cansados, pero otros frotarán sus ojos, jalarán sus orejas o tendrán la mirada fija en el espacio. El niño se debe llevar a la cama cuando se vea que está cansado.
El niño puede moverse durante algunos períodos del sueño, hacer ruidos, chuparse el dedo o sobresaltarse. Esto es normal: el niño realmente está durmiendo bien a pesar de toda esa actividad y esto no quiere decir que sea muy nervioso o que ya se despertó.

Los recién nacidos se comunican con el llanto, que no siempre es por hambre; puede ser por estar mojados o incómodos por otra razón. No conviene acostumbrar al niño a dormirse con el seno o el biberón. Si ha comido hace poco, el estar sobre el pecho de la madre, arrullarlo, cantarle o simplemente cargarlo en un ambiente tranquilo puede hacer que se duerma.

El niño recién nacido puede dormir en su propia cama, cerca de la de sus padres. La cama debe tener un colchón firme, libre de ropa de cama floja (lazos, sábanas o fundas); tampoco se recomiendan almohadas o cojines pequeños, ni peluches u objetos diminutos con los que pueda ahogarse. La posición más segura para dormir debe ser SIEMPRE boca arriba. La habitación debe tener una decoración sencilla, debe ser fresca, pero sin corrientes de aire frío y preferiblemente no se debe encender la televisión frente al niño.

Recomendaciones
• En la noche prendan un bombillo que dé poca luz y traten de tener un ambiente tranquilo en la habitación.
• Cuando el niño esté despierto durante el día, levántenlo, háblenle y llévenlo con ustedes.
• Carguen a su niño, arrúllenlo, cuidando de que no se acostumbre a dormirse en brazos.
• Traten de acostarlo siempre a la misma hora.
• No utilicen la televisión como un arrullo para dormir al niño.

Por: María Cristina Noreña Velásquez

Pediatra puericultora

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