El reto de enfrentar la adversidad

Todos tenemos en claro que vivimos tiempos muy difíciles, en donde la amenaza a la vida se cierne sobre todo el tejido social sin ninguna distinción entre sus integrantes. El inmenso reto que nos impone esta pandemia nos obliga a repensarnos como seres humanos en el contexto de diseñar estrategias que nos permitan un afrontamiento asertivo en el contexto de la resiliencia, entendida esta como la capacidad de enfrentar con éxito las adversidades e inclusive salir fortalecido de estas.

En el ámbito familiar, que constituye un fundamento de nuestro trabajo académico y social, la preservación de la armonía entre sus integrantes se establece como un importante objetivo y, por tal razón, como contribución a ello, nos permitimos proponer algunas recomendaciones en el marco referencial imprescindible de la plena vigencia de los derechos de la niñez:

  • Facilitemos e impulsemos la expresión de las emociones (temor, frustración, ansiedad, etc.) como contribución a la preservación de la salud mental.
  • Instauremos rutinas en el contexto de la vida familiar (de alimentación, higiene, juego, sueño, etc.) que generen una sensación de estabilidad y seguridad.
  • Ejerzamos una autoridad dialógica, benevolente, serena y firme, inspirada en el buen ejemplo de los padres como contribución al orden y la armonía familiar.
  • Asignemos responsabilidades pertinentes y compartidas que faciliten la vida hogareña, de acuerdo con las capacidades de cada uno de los integrantes de la familia.
  • Fomentemos y fortalezcamos los entornos seguros que implican, además de la necesaria prevención de accidentes, la vigilancia permanente frente a dos riesgos latentes: el maltrato y el abuso sexual infantil.

Para concluir, compartimos con nuestros lectores esta profunda reflexión del poeta hindú Rabindranath Tagore, Premio Nobel de Literatura en 1913: “Quien hace sufrir desaparecerá. Quien sabe sufrir, ganará la batalla final”.