El reto de construir un proyecto de vida

Libertad y creatividad son elementos claves para construir un proyecto de vida. El amor de los padres es fundamental.

Por: Carmen Escallón Góngora

Pediatra y terapeuta de familia

Universidad de Cartagena

 

“No hemos de preocuparnos de vivir largos años, sino de vivirlos satisfactoriamente; porque vivir largo tiempo depende del destino, vivir satisfactoriamente, de tu alma. La vida es larga si es plena; y se hace plena cuando el alma ha recuperado la posesión de su bien propio y ha transferido a sí el dominio de sí misma”. Séneca, en Cartas a Lucilio

La suma de los estímulos, la información, el aprendizaje y la experiencia en el caminar por la vida crean en el adolescente todo un archivo de memoria, que se convierte en eje sobre el cual crece y le sirve como faro para alumbrar su camino. Este camino es justamente el proyecto de vida. Recorrerlo no es una tarea sencilla, dado que el ser humano pasa con facilidad de las certezas a las dudas, y una persona que pudo ser un modelo y fuente de amor y respeto, puede convertirse en un ser amenazante. El proyecto de vida está sostenido en el significado y el sentido de la existencia.

El proyecto de vida es el gran organizador de la existencia. Es el que le permite al joven, una vez que sea adulto, tener una función determinada en la sociedad, encontrarle sentido al despertar cada día y hacer de cada minuto una constante revisión y confrontación entre lo que se quiere ser, lo que otros perciben, lo que se muestra de ese ser y lo que realmente se ha logrado ser.

La gran obra de todo ser humano es hacerse a sí mismo y el humano es el único ser en la aldea global capaz de hacerse significante para sí mismo. El proyecto de vida del adolescente tiene que ver con un camino en el que él tenga una gran importancia como ser humano. Sea cual sea el camino que elija el joven, lo trascendente es que en este camino el joven se construya y se perciba en esa construcción como un ser valioso.

Para construir su proyecto de vida el adolescente debe disponer de libertad. La libertad para hacer de sí una obra de arte única e irrepetible y con significado propio. Libertad para elegir y asumir las consecuencias de esta elección, debiendo para ello vencer el miedo, y adquirir coraje ante el éxito o el fracaso. Debe tener la confianza de que el fracaso es una posibilidad que en lugar de detenerle le impulsará siempre hacia una ganancia.

El adolescente debe ponerse metas difíciles, desafiantes, maravillosas, bellas, valiosas, estremecedoras. Metas en las que el compromiso que se asuma no riña con su propia ética y con sus valores y que tenga la libertad para cambiar de opinión y retomar el camino, con orgullo, altivez, y dignidad.

La creatividad es otro elemento que debe estar presente en la construcción de esta tarea de vida, ya que en ella confluyen la disciplina, la recursividad y, sobre todo, la reflexión. La creatividad es una cualidad humana necesaria para afrontar la vida. Es una herramienta decisiva para el desarrollo personal.

 

Asumir retos

Actualmente, para elaborar su proyecto de vida el adolescente debe asumir nuevos y difíciles retos: introducirse en una comunidad en guerra, que padece la peste del miedo y del olvido, con la desesperanza en el corazón. El joven lo sabe; sin embargo, cuando se siente bien equipado, cuando ha conocido la certeza en los brazos amorosos de sus padres, cuando ha aprendido la incondicionalidad del amor y del respeto, y cuando ha visto en su hogar un lugar para la paz, la creatividad y la felicidad, es capaz de apostarle a la esperanza e ir tras sus sueños a pesar de la dificultad.

El proyecto de vida del adolescente, más que la elección de un oficio, profesión o pareja, es elegir aprender cada día a vivir, a jugar, a sentir y sentirse, a amar y amarse, a trabajar, a soñar y soñarse, a ser feliz, a ser creativo, y a tener fe en el futuro.

Tanto padres como hijos deben entender que el proyecto de vida del ser humano es algo individual, que se asume desde sí mismo y que no debe ser sometido a fuerzas como la voluntad del otro, porque es condenarse al fracaso y a una inadecuada calidad de vida.

El proyecto de vida de los padres no debe vivirse a través de los hijos. Muchos padres sienten que son ellos y no sus hijos los que están triunfando o fracasando, por lo tanto, interfieren en las ya difíciles decisiones del joven, con amenazas, sobornos, discursos y todo tipo de manipulación, que confunden al joven haciéndole más difícil su tarea de vida.

Algunos jóvenes sienten que les deben gratitud a los padres por la crianza que les han dado y toda la inversión económica que esta conlleva. En ese sentido, sacrifican sus ideales y sueños y deciden lo que los padres desean, en aras de agradecerles y complacerles, lanzándose a vertiginosos vacíos de tristeza y nostalgia.

Los padres, a su vez, tendrán que revisar sus propios proyectos de vida para que los hijos aprendan de este modelo y para permitir así que los hijos formulen su propio proyecto y puedan trabajar por él. Deben ‘dejar ser’ a sus hijos y entregarles la responsabilidad que ellos requieren para conseguir su propia estatura humana.

Vivir es una aventura que cuesta. Para lograrla, el ser humano debe construirse pensando en su calidad de vida, eligiendo sin presiones, sin miedo al cuestionamiento de otros o al fracaso, recordando que el error siempre deja enseñanzas y ganancias porque quien aprende de las caídas no se ha equivocado.

En el proyecto de vida del joven hay dos situaciones que son determinantes en este momento: la elección de una carrera u oficio y la elección de una pareja para construir una familia. El adolescente se siente perturbado y al finalizar la secundaria muchas veces se para en la apertura de estos dos caminos.

La elección de una carrera no es una decisión fácil. El joven debe mirar muchas variables, tales como: el estudio mismo de la carrera, si se ajusta a sus habilidades y destrezas, si tiene que ver con sus limitaciones, si le enamora, la forma como se ejerce, el tipo de trabajo que debe afrontar una vez que la finalice, si es productiva, si puede emplearse fácilmente, y muchas otras más.

Muchos adolescentes sienten la presión familiar y social en el momento en que deben elegir su carrera. Algunos que son apasionados por determinadas áreas, como la música, la literatura o las artes plásticas, renuncian a estudiarlas por sentir que serían desaprobados por la familia y la sociedad, y eligen carreras tradicionales y de gran aceptación social como, por ejemplo, Medicina, leyes o Ingeniería, condenándose de esta forma al fracaso y al deterioro. Cabe resaltar en esta reflexión las palabras del brujo yaqui: “Todos los caminos llevan a ninguna parte, no importa el camino que elijas, lo importante es que este camino tenga corazón”.

Los padres tienen un papel fundamental en la elección de la carrera que el adolescente escoge como parte de su proyecto de vida. En este sentido, es necesario que respeten la elección del joven, quien está construyéndose en lo que decida, recordando que tanto la carrera como el trabajo que elija deben, sobre todo, producirle felicidad. Los padres deben observar las habilidades, destrezas y facilidades de sus hijos, para estimularlas y honestamente emitir un concepto cuando el adolescente lo solicite. El padre sabio es el que permite que su hijo elija lo que tenga que elegir, el que lo acompaña y le da aliento. En cuanto a la elección de la pareja, muchos jóvenes se enamoran al finalizar la adolescencia y suponen que el enamoramiento es suficiente para formar una pareja y, por ende, una familia. No es suficiente estar enamorados, deben considerarse muchos otros factores, como la historia de cada uno, sus costumbres, valores, hábitos, la capacidad de adquirir compromiso, el grado de autonomía y autoestima, la capacidad de disfrute y negociación, así como también la creatividad. Muchos adolescentes se casan en este momento, en medio de la fantasía de lograr libertad y autonomía o salvarse de un sistema familiar maltratante, lo que los condena a una vida difícil y dolorosa.

Un adolescente que crece en un ambiente de amor, de magia, respeto, honestidad y trascendencia, en un ambiente en el que le permitan ser él, en el que le estimulen la felicidad o serena alegría por vivir y hacer las cosas dignamente, es un joven que adquiere conciencia de sí mismo y de los demás y del mundo que le rodea y, con mucha probabilidad, soñará su proyecto de vida, lo defenderá y luchará por él.

RECUADRO

Recomendaciones

– Estimulen a su hijo para que aprenda a tomar decisiones.

– Cuando no estén de acuerdo con la decisión de su hijo, no lo ridiculicen ni lo cuestionen; es el mejor modo de entender que es él quien debe vivir las consecuencias de su elección.

– Valoren las opiniones de su hijo.

– La elección de la carrera es algo personal y su hijo debe tomar dicha decisión sin su intervención.

– Enséñenle a su hijo a aceptar el error sin sentirse enajenado ni mediocre.

– Revisen como padres sus propios proyectos de vida.

– Observen las habilidades y destrezas de su hijo y estimúlenlo.

– Revisen su capacidad de trabajar, de sentir, soñar, amar, jugar y tener fe en el futuro, como la mejor manera de ser buenos modelos para su hijo.

– Hablen con su hijo acerca de sus propios sueños y sus experiencias para alcanzarlos.

– Escuchen a su hijo sin juzgarlo.

– Permitan que su hijo ‘sea él’, dándole así responsabilidad para que él mismo se construya.