El protagonismo en la crianza

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El proceso de la crianza es un camino en el cual los padres no moldean a los hijos según sus deseos y expectativas, no les construyen su personalidad ni les hacen su futuro. La función parental es acompañarlos de manera respetuosa, inteligente y afectuosa en su proceso de crecimiento y desarrollo, del que ellos son los únicos gestores. El compartir en la cotidianidad genera una dinámica padres-hijos tan generosa en experiencias, que guiadas por la Puericultura científica enriquece a todos los actores, de tal suerte que aprenden tanto los adultos como los niños y el camino genera bienestar para todos.

El objetivo primordial de la crianza debe ser el interés superior tanto de los niños como de las niñas y adolescentes, entendido no como un propósito social deseable desde una visión paternalista, sino como la obligación real que tiene la sociedad de garantizar plenamente todos sus derechos, referentes a la protección, provisión y participación, lo cual les facilitará alcanzar un desarrollo integral.

Cada niño es único e irrepetible, por tanto, la crianza no puede ser homogeneizante, vale decir, no puede ser una receta que se aplique por igual a todos los hijos. Es indispensable partir de las condiciones propias de cada niño o adolescente, de su temperamento, de sus fortalezas, de sus dificultades, de sus sueños, buscar la mejor manera de armonizarlos con el temperamento y comportamiento de padres y cuidadores, procurando así obtener las mejores posibilidades de desarrollo y realización en los campos personal y social.

Luis Carlos Ochoa Vásquez
Marco Ortega Barreto
Pediatras puericultores

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