El Pediatra aconseja – Aportes para una buena higiene del sueño

Dormir es una actividad placentera que debe ser inducida con amor. El descanso y recuperación fisiológica, lo mismo que el soñar, son necesidades humanas para un pleno ejercicio del proceso vital, por lo cual las recomendaciones de acompañamiento sobre las rutinas orientadas a la formación de hábito saludable de sueño de los niños y niñas son de fundamental importancia en la crianza.

 

El Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia considera de gran utilidad para el acompañamiento afectuoso e inteligente del sueño infantil las siguientes nueve recomendaciones generales, tomadas de diferentes autores y experiencias en crianza:

 

1. Tratar de mantener un horario fijo para dormir y despertar todos los días de la semana. El ritmo circadiano (de cada día) se debe ajustar progresivamente y así disponer de un reloj biológico acorde con las necesidades personales y familiares.

2. Disponer de un lugar y entorno agradable para dormir. La oscuridad u semioscuridad inducen al sueño, así como poco ruido, temperatura adecuada (entre 18 y 22 °C), ropa cómoda, manta o cobija limpia y suave, colchón semiduro y cama segura. Se deben evitar las emociones intensas, así como ver televisión cuando se está en el proceso de acostada.

3. Alimentación adecuada. Ofrecer una merienda ligera, como pan, tostadas o galletas con mantequilla, leche o yogures, con pocas proteínas y azúcares, evitando café, chocolate o bebidas colas. No dar comida al momento de la acostada.

4. Siesta durante el día. En los niños pequeños es útil y necesaria la siesta, la que generalmente no afecta el sueño nocturno; en la mañana y en la tarde en los más pequeños y una al medio día en los más grandecitos.

5. Actividad física. La actividad física, tan importante durante el día, se debe disminuir una o dos horas antes de la acostada.

6. Relajación previa. Escuchar música suave, cantar, contar historias o leer un cuento pueden ser buenas maneras de relajarse.

7. Objeto o juguete preferido de compañía. Una manta, peluche u otro objeto seguro especialmente apreciado puede ser reconfortante y servir de compañía en algunos casos.

8. Rutina organizada. La transición entre el movimiento diurno y el reposo nocturno se facilita mediante actividades ordenadas amorosamente, como: un baño tibio, puesta dela pijama, cepillado de los dientes, orinar, acostarse, apagar la luz y dar las buenas noches.

9. La alcoba y la cama no deben ser utilizados como sitio de corrección de comportamientos inaceptables. Esto traerá recuerdos desagradables que dificultan la inducción del sueño.