El ocio

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Llega la época de las vacaciones, en la que los niños concluyen sus actividades escolares habituales. Vienen entonces los días del ocio. Lo anterior nos invita a reflexionar un poco sobre el ocio, definido como “una ocupación gustosa y libremente elegida”, que no debe confundirse con los conceptos de vagancia, no hacer nada o vicio. Por el contrario, el ocio es motivo de encuentro consigo mismo, con la naturaleza y con los demás.

Una encuesta reciente realizada en Europa demostró que el ocio ocupa un lugar importante en la vida de las personas, después de la familia, los amigos, el trabajo y el estudio. Es claro hoy en día que la práctica del ocio es un medio para descansar y recuperar fuerzas, para la regreso subsiguiente al trabajo o al estudio.

En su modelo de organización, la sociedad actual posee instrumentos generales para el ocio, tales como las vacaciones creativas organizadas por las instituciones educativas oficiales y privadas.  Estas vacaciones son una excelente alternativa para utilizar el tiempo de ocio.

En casa también hay posibilidades de utilización eficiente del tiempo libre, mediante una amplia variedad de actividades, las cuales deben estar siempre en consonancia con la etapa de desarrollo por la que discurre el niño o el joven. En el desarrollo de estas actividades se deben tener en cuenta las ventajas y desventajas propias de cada una de ellas y sobre todo, la posibilidad de que sean facilitadoras de la construcción de las metas de desarrollo: autoestima, autonomía, felicidad, creatividad, solidaridad y salud.

Las actividades recomendadas para el uso del tiempo libre son numerosas y se pueden clasificar en intra y extrahogareñas. Entre las primeras se pueden recomendar: juegos individuales y en compañía, el uso juicioso de la televisión y los videojuegos, algunos deportes y por excelencia la lectura. Entre las segundas se pueden sugerir: juegos y deportes en espacios amplios, paseos al campo y a la playa, reuniones de grupos por edades, visitas a sitios culturales y por qué no, alguna actividad solidaria además de las ya mencionadas vacaciones creativas, que utilizan muchas de las formas de ocio que se han aconsejado.

Como bien lo afirma el pedagogo Manuel Cuenca C., experto en ésta temática: El ocio como espacio vital al que tenemos derecho por el hecho de existir, nos aporta salud, encuentro y desarrollo; es, ante todo, una vivencia profundamente humana y gozosamente humanista.

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