El llanto en la niñez

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En la actualidad se sabe que los seres humanos, como especie, son los únicos que lloran en señal de sus sentimientos. El llanto en la niñez tiene un amplio espectro de significados y la comunicación es el pilar para entenderlo. Una de las razones más importantes de por qué los padres deben conocer un poco más sobre el llanto de sus hijos es la de su significado.

El punto central del análisis del llanto en los niños es la comprensión de su función simbólica: es una forma de lenguaje, la primera forma de comunicación con su medio externo y con sus padres, que evoluciona en la medida en que se desarrolla, en interacción consigo mismo, con otros y con su entorno. Además, es necesario entender las características del llanto durante diferentes edades del curso de vida en la niñez.

El llanto en el recién nacido

secundaria-llantoCuando nace un niño lo primero que se escucha es su llanto, que es una forma de saber que nació bien, porque en la adaptación neonatal su presencia es indicador de un buen desarrollo neurofisiológico. Uno de los pediatras puericultores de gran relevancia, el estadounidense T. Berry Brazelton, sostiene que “el recién nacido sobrevive gracias a su primer llanto”, de tal modo que las madres, en el momento del parto, se interesan por saber si su hijo llora al nacer, porque las tranquiliza, les habla de su bienestar.

En los primeros meses el ser humano usa el llanto como una forma de comunicar a sus cuidadores alguna necesidad fisiológica: hambre, sueño, cansancio, frío o calor. También, para manifestar su deseo de contacto físico, de caricias o de amor.

Algunos estudios han aportado conocimientos sobre el llanto en los primeros meses de vida, que si bien al nacimiento es una forma de saber que están bien, con el paso del tiempo se torna en un hecho de frustración, al no saber por qué lloran, si es normal, por cuánto tiempo lo es, cuánto dura y muchas otras preguntas que se resuelven con la experiencia de interacción con el niño. Los padres y demás cuidadores aprenden a identificar el tipo de llanto correspondiente a cada necesidad básica: por hambre, por sueño, por frío, por dolor.

El llanto tiene una duración en promedio de dos horas al día el primer mes de vida extrauterina, y puede alcanzar hasta tres horas al día entre el segundo y tercer mes. Así mismo, se conoce que los niños configuran un patrón de llanto, es decir, no lloran igual en la mañana que en la tarde. El pico de llanto en el día se da en la tarde/noche a partir de las 6 de la tarde hasta las 12 de la noche, con otro pico de llanto en la madrugada, a eso de las 4 o 5 de la mañana. Todo esto es “normal”, es decir, el niño está comunicando algo.

El mal llamado ‘cólico’ del lactante

Una de las inquietudes más grandes de los padres con los hijos de algunas semanas de nacidos y hasta algunos meses más, son esos episodios de llanto en los que no se sabe qué hacer y el niño no se calma, lo cual puede generar en los cuidadores angustia, sentimientos de frustración e impotencia. Esta es una causa común por la que los padres consultan a los servicios de urgencias, incluso en la madrugada.

El “cólico”, como se conoce comúnmente, también llamado “llanto excesivo del lactante”, se ha estudiado ampliamente y se sabe que es frecuente en los niños desde las dos semanas de vida hasta los tres meses, aproximadamente. Se caracteriza por episodios de llanto e irritabilidad que pueden durar hasta tres horas en el día y repetirse hasta tres veces en la semana y prolongarse por lo menos por tres meses seguidos.

Las causas, según distintos autores, son muchas, todas hipótesis no totalmente claras, así como tampoco lo es su tratamiento. Sin embargo, no se habla tanto de tratamiento, ya que en este período de la vida no es una enfermedad ni algo anormal, lo importante es identificar cuándo hay algún signo de peligro o una enfermedad.

La mejor solución demostrada, hasta ahora, es el acompañamiento de los padres al niño, tener paciencia, no frustrarse, hablarle con cariño, abrazarlo, estar cerca, si es posible en contacto piel a piel, así como transmitirle seguridad, cariño, hacerle un masaje relajante, cargarlo, mecerlo, pasearlo, o ponerle música suave para tranquilizarlo.

Se debe evitar sacudir al niño, dejarlo solo sin atención u ofrecer medicamentos. Es necesario consultar de inmediato cuando no se logra calmarlo, el adulto que lo cuida siente temor de lastimarlo o lo ve enfermo. También se recomienda solicitar una consulta médica programada cuando se percibe que el niño no aumenta de peso y talla en forma satisfactoria o hay dudas y preguntas sobre su cuidado y comportamiento.

Algunos estudios han mostrado que la lactancia materna exclusiva puede disminuir la aparición del llanto excesivo del lactante. Otros han encontrado que cuando los padres que fuman dejan de hacerlo se reduce la incidencia de “cólicos”.

El espasmo del sollozo

Consiste en un episodio de pausa respiratoria corta (dejar de respirar) después de llanto intenso desencadenado por un golpe, rabia o dolor. Es angustiante porque el niño se pone cianótico (morado) o pálido y pierde momentáneamente la conciencia. Es frecuente que aparezca y se repita en niños entre los seis meses y el año de vida; rara vez ocurre en recién nacidos y niños mayores. Es de evolución benigna, no está asociado a problemas posteriores del desarrollo y, generalmente, desaparece espontáneamente entre los tres y los cuatro años de vida.

El tratamiento consiste en mantener la calma, acostar al niño en un sitio ventilado, cómodo y seguro, lejos de objetos con los que se pueda lastimar; aflojarle la ropa, no intentar detener el espasmo y, luego de la recuperación, hablarle suavemente y acompañarlo a dormir una siesta. Es necesario consultar en casos en que no exista un desencadenante del llanto que llevó al espasmo o cuando se produce durante el sueño o con movimientos convulsivos. También, si ocurre en menores de seis meses o mayores de tres años.

¿Cuándo se debe pensar que el llanto es por alguna enfermedad?

Cuando el llanto se torna persistente, luego de asegurarse de que se han satisfecho las necesidades básicas que se quieren comunicar (hambre, sueño, frío, calor, caricias, incomodidad), es obligatorio desnudar el niño por completo y evaluarlo de cabeza a pies, para buscar anormalidades como sangrados, heridas de la piel, morados, hematomas, picaduras, presencia de cuerpos extraños, entre otras.

En general, el 5% o menos de las veces que los niños lloran, lo hacen por una enfermedad. Las enfermedades que con mayor frecuencia generan llanto en ellos son: infecciones de las vías urinarias, otitis, faringitis, reflujo gastroesofágico y algunas alergias alimentarias, como alergia a la proteína de la leche de vaca.

En caso de sospechar alguna de estas enfermedades se debe consultar al médico o al pediatra. No hay que olvidar que el llanto es también una forma de manifestar dolor físico, por lo cual siempre se debe estar pendiente del estado de salud del niño, no solo a esta edad, sino también durante etapas posteriores, como la preescolar y escolar.

¿Qué pasa con el llanto durante el crecimiento
en la niñez?

En este período de la vida la respuesta inmediata al llanto fomenta la esperanza en el niño, que se materializa en seguridad, como herramienta para la vida. En algunas comunidades indígenas en las que las madres llevan a cuestas sus hijos se genera un ambiente de confianza, ya que están para ellos en todo momento y así se aseguran de que no pasen hambre, frío o momentos de soledad.

Con el paso de los meses cambia el tiempo de duración del llanto: es de períodos más cortos, de aproximadamente una hora, con un patrón de tiempo no tan claro como en épocas anteriores. Esta disminución de tiempo en el llanto coincide con la aparición de otras actividades como chuparse los dedos, observar las manos, aprender a voltearse y sentarse. Posteriormente, gatear e interactuar con objetos a su alrededor, entre otras.

La ansiedad o angustia de separación, como desencadenante del llanto, es una situación normal del desarrollo en la niñez, entre los nueve meses y el año de edad, aproximadamente. Consiste en una sensación de soledad e inseguridad en los momentos en que los padres no están al alcance del niño, no los ve, lo cual lleva a que sea catalogado como `llorón’, se torne más apático con personas extrañas o incluso con la familia, y no acepte caras nuevas o ajenas a su entorno más próximo.

Es un período de transición en el que son necesarias la compañía y la explicación en los momentos en que los padres se van por un tiempo. Esta reacción puede suceder también a los 18 meses, momento en que ocurre con mayor fuerza.

Durante el segundo año de vida extrauterina el llanto sigue siendo una de las principales formas de comunicación de los niños como una manera de integración con su entorno: padres, hermanos, tíos, abuelos y, en general, otros integrantes de la familia u otros cuidadores. El llanto evoluciona con el desarrollo, se modifica y diversifica en sus propósitos, como una forma de manifestar incomodidad, inconformidad, dolor, angustia, soledad, miedo, tristeza y otros sentimientos.

Un ejemplo es el llanto que se usa como reclamo, cuando los padres miman o cargan otros niños, o cuando se les ofrece alimentos o juguetes que no les gustan, no se les permite comer solos o se les interrumpe en una actividad como el juego.

Algunas pistas con el llantollanto-dolor

El llanto de cada niño es único, sus padres serán quienes mejor lo conozcan. Toma tiempo aprender a caracterizarlo y a cómo reaccionar ante este. Estas son algunas pistas para tener en cuenta, que se centran en la atención al niño, como mirar su rostro, su expresión, y escuchar el timbre y el tono, para identificar algunas diferencias en el tipo del llanto y su significado y, de esta forma, atender la necesidad que manifiesta:

  • El llanto por dolor es de comienzo muy rápido ante lo que lo produce. Es de alta intensidad, el niño llora por un tiempo largo y puede gemir. Su expresión facial la mayoría de las veces se torna hacia el sitio del dolor y en su cara se podrá ver los ojos casi siempre cerrados.
  • El llanto por miedo suele ser explosivo, la intensidad no es tan alta, pero las características orientadoras están en el rostro del niño: casi siempre deja sus ojos abiertos, puede hacer movimientos con la cabeza y la mirada es indagadora, como si buscara un lugar seguro o una persona conocida.
  • El llanto por rabia la gran mayoría de las veces es desencadenado por hambre, sueño o inconformidad y no es agudo. La intensidad va en ascenso y aumenta más cuando se trata de calmar con algo que no responde a lo que le está generando el llanto. Los ojos están entreabiertos y la boca puede estar abierta.

El llanto en los niños más grandes

llanto-miedoEl llanto durante la edad preescolar sigue presente como una forma de comunicación, pero su contenido cambia. Aparecen los berrinches o rabietas, que son episodios de llanto explosivo, de corta a mediana duración, y que son desencadenados, por lo general, por una confrontación de lo que quiere el niño frente a lo que dicen y hacen sus padres.

Dado que la rabieta es una dificultad de gestionar la frustración por falta de desarrollo de autocontrol, en el momento de esta la interacción entre los adultos con los niños para entender lo que sienten y explicarles, después de pasado el episodio, que los entienden y que hay otras formas de manifestar su rabia, les ayuda a estos últimos al desarrollo de su confianza y autonomía.llanto-rabia

Durante la rabieta se debe tratar de mantener la compostura y conservar la calma, sin agredir o castigar al niño, ni proporcionar lo solicitado de esta manera. Si los episodios son muy repetitivos u ocurren en mayores de tres años es conveniente buscar ayuda profesional.

A medida que se crece, la capacidad de comunicación se amplía, pues se usan otras herramientas como las palabras y el lenguaje verbal en general. Durante la etapa escolar el llanto puede ser una manifestación de intolerancia a la frustración en juegos y competencias deportivas o por matoneo y dificultades de adaptación a las rutinas y normas de la escuela.

En la adolescencia se agrega el llanto por rupturas amorosas y con los grupos de amigos, y por conflictos con los padres. En estas, como en todas las etapas anteriores, es necesario entender que el niño o adolescente quiere expresarse y comunicarse asertivamente.

 

Por: José Andrés Tascón Arcila
Residente de Pediatría de la Universidad de Antioquia
Olga Francisca Salazar Blanco
Pediatra puericultora
Docente de la Universidad de Antioquia

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