El juego en los niños

Jugar es la actividad básica del niño, tan importante o más que lo que es el trabajo para el adulto.  Para éste, jugar es sinónimo de diversión, pasatiempo o deporte; para el niño jugar es una actividad placentera, libre, espontánea, sin un fin determinado distinto al placer que ella misma genera, absolutamente indispensable para su desarrollo.  Si se va a equiparar con una actividad del adulto, tal vez se podría hacerlo con el hobby, pues tiene varias de las características del juego.

En el proceso de crianza de los niños el juego tiene un valor incalculable hasta el punto de poder afirmar con absoluta certeza que es tan indispensable la alimentación para el crecimiento del niño, como lo es el juego para su desarrollo. Es necesario entonces que el cuidador mire con seriedad esta actividad del niño, la oriente, facilite y apoye, sin caer en desinterés, intromisión o rechazo.

Son muchos los investigadores que han estudiado el juego en los niños e inclusive han propuesto clasificaciones muy variadas según el aspecto investigado. Una de ellas, la propuesta por la escuela psicoanalítica, resume en forma práctica los diferentes tipos de juego en: de función, de ficción, de construcción y de reglas, aunque generalmente existen mezclas de ellos.

El juego de función es aquel en el que el disfrute del niño se centra en el funcionamiento de su propio cuerpo, como coger sus manos, correr o saltar.

En el juego de construcción el niño planea hacer algo y lo ejecuta, como construir un castillo de arena, hacer un tren o moldear una figura con barro o plastilina.

En el juego de reglas el niño incorpora determinadas condiciones o requisitos que es necesario respetar en la actividad, como jugar pelota, golosa o escuelita

Los diferentes tipos de juego aparecen cronológicamente en el orden descrito; en todos hay un trabajo de construcción mental y cada uno de ellos posibilita la construcción de la creatividad infantil.

Humberto Ramírez Gómez
Pediatra puericultor