El ingreso al centro infantil

El ingreso al centro infantil

Por: Marta Martínez, MD, MSc
Asesora de Pequeñín 

A tu hijo y a tu hija les va a sentar muy bien el contacto con otros lugares, otros niños y otros adultos. En el centro infantil se favorecerá el desarrollo de su inteligencia y avanzará muchísimo en su crecimiento personal y social. Sin embargo, la adaptación puede tener algunos retos tanto para los padres como para el niño. Aquí te damos algunas recomendaciones para facilitar este proceso:

  • Es indispensable que le inspires la tranquilidad que puede faltarle hasta que se acostumbre a su nueva rutina. Recuerda que el niño disfruta o teme las situaciones en función de cómo reaccionamos los mayores. Si ve a su mamá insegura, él también se sentirá inseguro. Por eso, esfuérzate en trasmitirle el optimismo y la confianza que necesita para superar las necesidades de adaptación.
  • Nunca dejes a tu hijo o hija con engaños o mentiras; despídete siempre. Es fundamental que los niños perciban que sus padres siempre les dicen la verdad y que siempre pueden confiar en ellos.
  • No alargues mucho la despedida, dale un abrazo y un beso y dile una frase que le indique que pronto van a volver a estar juntos, como por ejemplo: “Vuelvo por ti a la hora del almuerzo”. Si te marchas con engaños, seguramente el niño sentirá rabia y frustración y hará más difícil su adaptación.
  • En algunos niños es normal que se incrementen los episodios de gripas o diarreas durante los primeros meses después del ingreso al jardín. Por eso es fundamental el contacto frecuente con su pediatra, además de enseñarles y motivarlos a tener unos buenos hábitos de aseo, como el lavado frecuente y correcto de sus manos.
  • Es fundamental que al regreso a casa o al final del día haya un momento para que los padres le dediquen unos minutos exclusivos a su niño o niña. Aprovechen este rato para demostrarle la alegría de reunirse nuevamente con él o ella; pregúntenle qué cosas hizo; sobre sus amiguitos y sus profesoras; y cuéntenle qué hicieron mientras no estuvieron juntos. De esta manera, se fortalecerá su vínculo afectivo y le dará a tu hijo y a tu hija la tranquilidad de saber que puede explorar su mundo, pero que a su vez cuenta “con un puerto seguro” donde siempre puede regresar para sentirse amado y protegido.