El hijo único: una aproximación

Por: María Rosario Fernández Mejía
Residente de Pediatría – Universidad de Antioquia y

Juan Fernando Gómez Ramírez
Pediatra puericultor

“Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene”.
José Martí

Cada vez es más frecuente encontrarse con familias que deciden tener un solo hijo, una situación que despierta la inquietud tanto de los padres como de las personas que están alrededor de ellos.

Una investigación realizada por el Instituto de la Familia de la Universidad de la Sabana en el año 2019, en la que se hace una descripción de la realidad social de la familia colombiana, en su acápite sobre la natalidad, de las 2.194 personas encuestadas (mujeres 68% – hombres 32%), se reveló que el 27% de las familias incluidas tenían un solo hijo y este porcentaje solo fue superado por aquellas con dos hijos. Además, el estudio logró determinar que los principales problemas de las familias de hoy en Colombia se relacionan con lograr una estabilidad económica, conciliar la vida familiar y laboral, y mantenerse unidas.

Entendiendo las razones

Muchas son las razones por las que una pareja decide tener un solo hijo, uno de los motivos más fuertes se relaciona con el desarrollo profesional de los padres, que va de la mano con el papel más activo de la mujer en la economía del hogar, y, sumado a esto, está el reconocimiento del gran compromiso que implica la crianza.

A modo general, los motivos de los padres se pueden resumir en razones sociales, económicas y de salud, tanto física como emocional. En el ámbito social, se ve con mayor frecuencia una sociedad individualista que privilegia los planes personales frente a los proyectos compartidos y un incremento en el número de divorcios. Desde la parte económica, los padres hacen una planeación racional y esperan poder brindarles a sus hijos una buena educación y garantizarles unas mayores comodidades y beneficios. En lo relacionado con la salud, la edad de la madre es un factor fundamental al momento de decidir sobre la posibilidad de tener o no hijos y cada vez es más frecuente que las mujeres le den prioridad al desarrollo profesional antes de tenerlos, lo que aumenta la edad materna a la hora del embarazo; por otro lado, se pueden presentar casos de infertilidad en uno de los padres, a la vez que hay una gran preocupación por los riesgos actuales y futuros en un mundo catalogado como inestable, competitivo y peligroso.

Estructura familiar

Cuando una pareja tiene un hijo se da un cambio en la dinámica familiar, los papeles de esposo y esposa se adaptan para desempeñar el rol de padres. Se forma un triángulo familiar y el buen funcionamiento de esta estructura permite que sus integrantes se sientan cómodos y felices. Parte del propósito de esta estructura familiar es preparar a cada uno de sus miembros para llevar una vida independiente y autónoma.

Es importante que los padres puedan reconocer las características de las etapas del desarrollo, así como también los aspectos positivos y negativos durante la crianza y tener claridad sobre el derecho que todos tienen a la privacidad, pues esto último les permitirá romper el triángulo ocasionalmente.

Cuando el triángulo desaparece, independientemente del motivo, es muy importante que se hable con claridad del tema, los padres deben dialogar sobre la tolerancia y es fundamental que ambos mantengan las mismas normas.

Sentimientos de culpa

Las parejas pueden atravesar por una época en la que se preguntan si es importante o no tener otro hijo, muchas veces estas preocupaciones surgen debido a la presión cultural por el tamaño familiar, esto es, opiniones de familiares, petición de un hermano o por experiencias de personas cercanas; todas estas intervenciones hacen que los padres se pregunten si realmente tomaron una buena decisión o fueron egoístas con su hijo.

Es esencial que los padres sean capaces de identificar estos sentimientos y busquen ayuda con el fin de generar mecanismos para superarlos, todo esto finalmente permitirá que se tengan mejores pautas de crianza e hijos más tranquilos.

Recomendaciones para el manejo de la culpa

  • Hay que reconocer que un hijo único no es un problema ni algo fuera de lo normal.
  • Deben aceptar la decisión con tranquilidad y amor.
  • Las dificultades que se les presenten no son su culpa ni del hecho de que tengan un solo hijo.
  • Deben hacer un análisis objetivo de sus temores.
  • Tengan en cuenta que los niños tienen una gran capacidad de adaptación.

Ventajas y desventajas del hijo único

Tener un hijo único es una condición que, como cualquier otra, tiene ventajas y desventajas.

Dentro de las ventajas se encuentran:

  • Mayor tiempo y atención: permite que las familias tengan una mejor comunicación y establezcan relaciones más sólidas. Además, les da la posibilidad de la identificación temprana de problemas físicos, emocionales o educativos.
  • Mejores oportunidades y educación: los padres tienen más tiempo para dedicarse a la formación espiritual, moral y emocional de su hijo. El hecho de no tener que dividir los recursos económicos permite que el hijo único tenga acceso a mejores oportunidades educativas.
  • Desarrollo intelectual: tener más tiempo permite que los padres puedan estimular a su hijo, además del aporte que le brinda la vivencia con los adultos.
  • Manejo de la soledad y las relaciones: los hijos únicos son capaces de desarrollar habilidades sociales, de compartir con gusto y aprenden a ser líderes.

Algunas desventajas son:

  • Sensación de familia incompleta: los padres se preocupan por la imposibilidad de la vivencia de tener un hermano y tienen temor por las consecuencias en el desarrollo de habilidades.
  • Demasiada atención: los hijos únicos pueden tener comportamientos exigentes, dependientes y caprichosos. Además, pueden tener la necesidad de mucha atención y sentirse como el centro del universo. Tienen dificultad para aceptar opiniones y sin intervención se convierten en adultos caprichosos, egoístas y con dificultades para relacionarse.
  • Niños con problemas de adultos: muchos padres consideran que sus hijos sienten responsabilidad por algunos problemas y conflictos familiares, llevan cargas que no pueden asumir, y esto les genera a los hijos ansiedad.
  • Sobreprotección: es la actitud que mayor atención requiere. Al tener hijos únicos, los padres sienten temor ante la posibilidad de una enfermedad o pérdida y, por lo tanto, evitan que ellos estén en situaciones que puedan ser riesgosas, algo que les puede generar a los hijos temores, inseguridad y baja autoestima.
  • Menos tiempo para la pareja: los padres sienten que deben tener disposición completa del tiempo y espacio para los hijos, además creen que deben estar pendientes de ellos en todo momento.

Recomendaciones para afrontar las desventajas

  • Estimule en sus hijos la independencia y el manejo de la soledad.
  • Ofrézcanles múltiples opciones para la interacción con sus pares (amigos, familiares) que les permitan el desarrollo de habilidades, especialmente que aprendan a compartir desde los primeros años.
  • Edúquelos con disciplina positiva y establézcales límites adecuados de acuerdo con la edad.
  • Enséñeles estrategias para la resolución de problemas.
  • El tiempo para compartir con los hijos debe ser equilibrado con aquel en el que la pareja comparte a solas.

Posibles problemas en la crianza y cómo afrontarlos

  1. Exceso de atención: los hijos tienen la atención permanente de sus padres y estos realizan todas sus obligaciones e intervienen en la solución de sus problemas. Crecen entonces con la creencia de que tienen derechos especiales, que no requieren esfuerzos para tener las cosas y son egocéntricos. Al llegar a la adultez son exigentes e incapaces de valerse por sí mismos, resolver problemas o tomar decisiones.

Para evitar el exceso de atención los padres deben gestionar la frustración con el fin de permitir que los hijos tengan autocontrol, bondad y empatía, y aprendan a valorar y a luchar por lo que quieren. Se debe comprender que los hijos requieren diferentes grados de atención según la edad y que se deben fomentar espacios para probar y experimentar la autonomía e independencia.

  1. Dependencia: los padres tienen temor de que le pase algo al hijo y hacen promoción de situaciones que consideren como “seguras”, esto hace que la adquisición de la identidad propia sea más difícil. El temor a la independencia puede estar presente en los padres o en el hijo.

Los padres deben entender que los hijos son personas diferentes a ellos, por esto, deben promover en estos la independencia y autonomía, permitiéndoles espacios para el pleno desarrollo de sus capacidades y en donde puedan compartir con sus pares.

  1. Sobreprotección: la inseguridad y el temor de los padres hacen que sientan que el hijo les pertenece, creando una confusión acerca de los cuidados y protección, pues le impiden que pueda desarrollar sus habilidades al evitarle frustraciones por “protección” y ocultarle situaciones reales de la vida diaria, como enfermedades, la muerte o problemas económicos. Esto hace que los hijos desarrollen poca tolerancia a la frustración y sientan angustia y temor cuando no están los padres y, por lo tanto, se vuelvan jóvenes inseguros.

Los padres deben permitir que el hijo aprenda a confiar en sí mismo y pueda ser capaz de enfrentar las diferentes situaciones que se le presenten, para ello, le deben fomentar el desarrollo de la autonomía y el aprendizaje de experiencias nuevas, así como permitirle afrontar frustraciones y mantener su distancia durante el tiempo que esté con sus pares. Es importante que los padres eviten los cuidados excesivos en la salud y que sepan controlar sus temores y miedos.

  1. Suponer que el niño es un genio: algunos padres creen que los hijos únicos tienen una mayor capacidad intelectual y que su desarrollo es excepcional, pero muchas veces las expectativas de los padres exceden las capacidades de los hijos y les imponen exigencias que no corresponden para su edad.

Los padres deben permitir que se les realice una evaluación objetiva de los talentos y capacidades; se pueden explorar las fortalezas, pero sin presiones, y es necesario entender que los errores son parte del proceso de aprendizaje.

  1. Complacer siempre y ser permisivos: es común que los hijos únicos esperen que todas las personas actúen como sus padres y que todas las actividades sean adaptadas para cumplir sus deseos, pueden creer que sus acciones no tienen consecuencias y que tienen derechos sin obligaciones.

Los padres deben aprender a decirles “no” cuando corresponde y, además, instaurar normas y límites claros.

Comportamiento del hijo único: algunos mitos

El desarrollo de la personalidad no está determinado exclusivamente por el hecho de ser hijo único, en este proceso intervienen la crianza, el temperamento y la carga genética.

Comúnmente se habla de que los hijos únicos tienen comportamientos inadecuados; sin embargo, con asertivas pautas de crianza los padres pueden evitar que esto ocurra. Algunas de estas son:

  • No siempre son introvertidos y tímidos: tienen la misma posibilidad de ser introvertidos o extrovertidos que sus pares, hay una influencia significativa del entorno familiar y comúnmente pueden ser líderes en las actividades en las que participan y tienen la capacidad de sentirse cómodos solos.
  • Son capaces de competir: a pesar de que en casa no necesitan competir no le temen a la competencia. Es posible que tengan una mayor inclinación por actividades deportivas individuales.
  • No son solitarios y tienen amigos: la soledad no es un sentimiento exclusivo de los hijos únicos, ellos aprenden a manejarla convirtiéndola en algo productivo y pueden tener una vida social poco intensa sin problemas. Cuando se presente una limitación para establecer relaciones interpersonales se debe fomentar el desarrollo de habilidades y permitir el contacto con sus pares.
  • Pueden ser independientes: a pesar de que creen un vínculo fuerte con los padres no se puede llegar a una dependencia mutua. Cada hijo único puede ser dependiente e independiente según la situación y a medida que crece la balanza se debe inclinar hacia la independencia. El buen manejo de la soledad puede ayudarlos a ser más autónomos.
  • No son egoístas por naturaleza: a pesar de que se les menciona como egoístas y egocéntricos no es así, se debe entender la relación entre el comportamiento y la etapa del desarrollo, ya que entre los 2 a 5 años es un comportamiento habitual en todos los niños. Se les debe enseñar a esperar su turno y explicarles que en casa no comparten juguetes ni cosas materiales, pero sí cariño y sentimientos.
  • No son agresivos ni caprichosos: los hijos pueden tener conductas agresivas en respuesta a ciertas situaciones, el modelo a seguir son los padres y si hay incongruencias en el comportamiento de estos el niño repetirá las conductas. Se debe evitar cumplir todos los deseos, y las normas en la casa son responsabilidad de los padres y los hijos deben respetarlas.

Recomendaciones

Las familias con un solo hijo cada vez son más frecuentes. Como todas las familias tendrán fortalezas y dificultades en el proceso de crianza, pero no deben creer que todas las cosas que suceden se dan como consecuencia del hecho de que tengan un hijo único.

Algunas de las recomendaciones que se sugieren tener en cuenta frente a una familia con un hijo único son:

  1. Muchas razones motivan a una pareja a tener un solo hijo; sin embargo, la familia y los amigos cercanos deben respetar esta decisión, aunque no la compartan.
  2. Los sentimientos de culpa pueden aparecer en cualquier momento, los padres deben identificarlos, analizarlos objetivamente y buscar estrategias para afrontarlo
  3. Los padres deben garantizarles a los hijos oportunidades para que puedan compartir con sus pares.
  4. Por ser hijos únicos no son seres perfectos y su capacidad intelectual depende también de la estimulación que reciban durante su crecimiento y desarrollo.
  5. La sobreprotección y el exceso de atención pueden llevar a la formación de adultos exigentes e incapaces de valerse por sí mismos, resolver problemas o tomar decisiones.
  6. La educación debe estar orientada a formar niños autónomos, independientes y capaces de afrontar las oportunidades y adversidades que se les presenten en su proyecto de vida.
  7. Los padres deben atender sus propias necesidades y asumir proyectos personales.
  8. Los padres no deben buscar que los hijos sean todo lo que ellos no pudieron ser, cada niño es un ser único e irrepetible.