El escolar – Niñez y democracia

El fondo de las Naciones Unidas para la infancia (UNICEF), publicó una obra bajo este título, elaborado con un enfoque interdisciplinario y orientado a contribuir en al formación del sujeto democrático, desde los primeros estadios del desarrollo infantil.

Los investigadores sociales insisten cada vez más en la importancia que tienen las influencias tempranas en la génesis de los sujetos políticos. Es claro para ellos que la crianza y la educación pertinentes tienen un impacto positivo en el desarrollo de actitudes democráticas posteriores como la tolerancia, el respeto a las libertades públicas y la oposición a los regímenes autoritarios.

Humberto Maturana, uno de sus autores, afirma que la tarea de padres y educadores es hacer la democracia una oportunidad para colaborar en la creación cotidiana de una convivencia fundada en el respeto, que reconoce la legitimidad de otro en un proyecto común. Insiste en que “hay que aprender a mirar y escuchar sin miedo, a dejar ser al otro en armonía, sin sometimiento”. Concluye afirmando que los procesos de crianza y educación deben estar dirigidos a que los niños crezcan en dignidad, esto es, en el respeto por sí mismos y por los otros.

Una idea central de la propuesta consiste en la urgente necesidad de pensar en tareas de socialización infantil que contribuyan a la emergencia de democracias centradas en la justicia social, formando en la solidaridad, la flexibilidad, la aceptación y el respeto a la diversidad, entendiendo en su magnitud la importancia del prójimo, definido bellamente en la obra como “toda persona que tiene derecho a esperar algo de mí”.

Por las limitaciones inherentes a su desarrollo psíquico y social, la única exclusión que los regímenes democráticos justifican en la actualidad es la del derecho al ejercicio del voto antes de los 18 años de edad. Para la consolidación de la democracia, debería postularse la ciudadanía como un derecho de los niños y niñas que la sociedad debe promover, pues se debe tener muy en cuenta como lo afirma Fernando Savater, que los “ciudadanos democráticos no nacen como los hongos o los cardos, así, sin más, libremente, sino que son una empresa de la propia democracia”. Una función fundamental –afirmamos nosotros- de la relación de crianza.

Juan Fernando Gómez Ramírez
Pediatra y Puericultor