El escolar – La ruta escolar, ese momento invisible

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Un comentario de una paciente de seis años de edad en consulta fue el de que ella estudiaba de noche porque la ruta del colegio la recogía cuando aún estaba oscuro y llegaba a la casa muy en la tarde, por lo general mareada. El motivo de consulta de la madre de nuestra paciente era falta de atención en clase, donde se quedaba dormida.

Para los padres la educación es la única herencia efectiva que podemos dejarle a los hijos, por ello nos esmeramos en buscar el mejor centro educativo, que tenga el método de enseñanza que más se adapte a nuestro concepto de educación, que posea unas lindas y cómodas instalaciones, que tenga asignaturas complementarias que refuercen la formación de nuestros hijos, que incluya un segundo idioma, en fin que provea a nuestro hijo las herramientas básicas para poder sobrevivir en un mundo competitivo como el actual.

Todos estos objetivos de la educación nos llenan de orgullo, no obstante se nos hace un momento invisible el tránsito del niño o de la niña desde nuestro hogar hasta el colegio, solo lo recordamos cuando la ruta lo deja, porque no estuvimos listos a tiempo, o cuando un accidente ocurre y nos llama la atención.

El artículo de hoy pretende hacer visible ese momento de tránsito de nuestro hijo o hija desde la casa hasta su llegada al colegio, enfatizando en la importancia de contratar un transporte de calidad que cumpla con los requisitos de seguridad y protección. Generalmente solo recordamos la ruta escolar cuando esta nos deja y nos toca ajustar los horarios y llevar al niño o la niña hasta el colegio.

Sin embargo se debe resaltar que es en la ruta escolar donde los niños pasan en promedio dos horas de su jornada diaria, es en la ruta donde se marean, duermen, juegan y pelean con sus compañeros, además de aburrirse.

Según la Secretaria de Movilidad de Bogotá las principales causas de sanciones a las rutas escolares son:

  • Conducir un vehículo escolar sin el permiso respectivo o los distintivos reglamentarios.
  • Operación de los vehículos por personas no idóneas.
  • Prestar el servicio de transporte escolar sin acompañante.
  • No reunir las condiciones técnico mecánicas. requeridas para la operación
  • El sobrecupo.

Es deber de los padres de familia el controlar este tipo de situaciones, pues somos nosotros los que en las mañanas dejamos al niño en la ruta.

Algunas de las medidas que entraron en vigencia a partir del segundo semestre de 2007 son denominadas el Decálogo de buena conducta, compromiso por la seguridad de los niños:

  1. Incluir un perfil idóneo de conductores de transporte escolar para procesos de contratación.
  2. No contratar conductores con antecedentes de embriaguez.
  3. No contratar conductores involucrados en accidentes con muertos o heridos.
  4. Brindar capacitación mensual a los conductores.
  5. Generar acuerdos de pago para facilitar la cancelación de multas.
  6. Ficha técnica para seguimiento del mantenimiento preventivo de vehículos de transporte escolar.
  7. Remisión de información a la Secretaria de Movilidad para identificar conductores que registran reincidencias en infracciones y proceder a la suspensión de la licencia.
  8. Obligatoriedad de luces encendidas.
  9. Distintivo especial para identificar que se está transportando escolares.
  10. Señales informativas para ascenso y descenso de niños.

Comentemos algunas de ellas:

Incluir perfil idóneo de conductores de transporte escolar para procesos de contratación; No contratar conductores con antecedentes de embriaguez, ni involucrados en accidentes con muertos o heridos.

Parecería una verdad de perogrullo pero en los controles de tránsito se ha encontrado que muchos conductores presentan historial de multas, algunas sin cancelar, por conducir con exceso de velocidad y algunos en estado de embriaguez.

Los padres de familia somos también responsables de estos controles cuando contratamos servicios escolares que no tienen vinculación con la institución educativa, por costos o porque las rutas ofrecidas no llevan al niño al sitio de residencia, haciendo más difícil la aplicación de estas normas.

Brindar capacitación mensual a conductores

Los conductores y las monitoras de ruta han de estar capacitados en prevención de accidentes y reanimación cardiopulmonar básica, pues por mas de una hora bajo su responsabilidad se movilizan al menos 15 niños y niñas los cuales no se quedan quietos y tranquilos en su silla durante los recorridos, además cada niño o niña tiene una condición fisiológica especial para la cual ha de estar preparada la monitora y el conductor para poder afrontar en el momento lo que se llegue a presentar.

Ficha técnica para seguimiento al mantenimiento preventivo de vehículos de transporte.

Los vehículos que trasportan niños y niñas no deberían pasar los 15 años de servicio y su mantenimiento debe ser riguroso, no obstante no es raro que en los controles de tránsito se encuentren vehículos con llantas lisas, con problemas de frenos o de dirección, sin la revisión técnico mecánica exigida, sin las medidas distintivas que lo identifiquen como trasporte especial y hasta se han hallado sin el seguro obligatoria contra accidentes de tránsito (Soat) vigente.

Los padres tiene derecho al conocimiento del cumplimiento de estos requisitos mínimos, pues en las rutas escolares viajan nuestros hijos o hijas.

Es importante recalcar que no se admiten menores de pie en el trasporte escolar ni más de dos (2) niños menores de siete (7) años por cada puesto, ni más de tres (3) niños entre siete (7) y doce (12) años por cada dos puestos. Los niños mayores de doce (12) años ocuparán cada uno un puesto.

Lo ideal sería, además, que los cinturones de seguridad estuvieran adaptados a los requerimientos de la edad, para que no se conviertan en potenciales peligros para la integridad de los pasajeros.

En cuanto a la velocidad se estipula que el máximo permitido es de 40 kilómetros por hora y para efectuar el control se instalará en los vehículos de trasporte escolar un dispositivo de control de velocidad.

La función de la monitora de ruta es la de cuidar a los niños y las niñas durante el desplazamiento y favorecer su bienestar tanto en el abordaje como en el descenso de la misma. Lo ideal seria que las instituciones escolares tuvieran un espacio de abordaje y descenso dentro de sus instalaciones para la ruta escolar.

Por parte de los conductores se debe tener en cuenta que los vehículos de transporte escolar movilizan niños por lo cual merecen nuestro respeto y protección.

Para terminar, las rutas escolares son parte integral del proceso de educación de nuestros hijos e hijas y como tal debemos prestarles la debida atención y colaboración para garantizar así la seguridad de nuestros niños.

Olga Lucia Baquero Castañeda
Pediatra

José jair Murcia Cumbe
Psicólogo