El escolar – La depresión infantil

Cuando los niños descubren la tristeza

En los últimos años, en todo el mundo ha quedado claro que la depresión es una realidad preocupante en la infancia y en la adolescencia. Este trastorno mental tiene un origen múltiple, donde se entrecruzan factores de tipo genético, biológico, ambiental y social, que pueden intervenir a intensidades variables.

Ubicándonos en la constelación familiar, es necesario resaltar la importancia que tiene la crianza humanizada y humanizante como un elemento preventivo de esta enfermedad. Cuando el acompañamiento inteligente y afectuoso que se debe dar en las primeras etapas de la vida es deficiente, aparecen en los niños sensaciones de abandono, confusión y soledad que laceran el desarrollo de su personalidad.

Cuando los niños no son reconocidos como interlocutores válidos por parte de sus padres, maestros y adultos significativos, el trastorno de la comunicación que se genera lo priva de la posibilidad de compartir muchas vivencias que en su momento lo abruman.

Se recomienda también dimensionar adecuadamente las expectativas excesivas frente a los hijos tanto en la familia como en las instituciones educativas, que generan frecuentemente situaciones de sobre-exigencia’, en las cuales la obtención del éxito a toda costa se vuelve un elemento determinante.

Hay algunas pautas que sirven como elementos protectores frente a la depresión, un estado de la mente que definió magistralmente Víctor Hugo: “Hay momentos de la vida en que sea cual fuere la posición del cuerpo, el alma se encuentra de rodillas”:

– Ejerza una autoridad serena y firme, que no deje a sus hijos a la deriva en un contexto permisivo, pero que tampoco los subyugue en uno autoritario.

– Evite la sobreprotección que genera en sus hijos una sensación de minusvalía que va a afectar su nivel de autoestima, tan necesaria para la salud mental.

– Asegúrese de que sus hijos se sientan amados. Tenga en cuenta que un niño con el depósito afectivo lleno es el mejor sujeto de crianza.

– Permítale a sus hijos desarrollar la tolerancia a la frustración, como un elemento fundamental del desarrollo que les permitirá enfrentar de la mejor manera, aquellas situaciones de duelos y fracasos inherentes al discurrir mismo de la vida.

– Un acompañamiento justo durante la crianza, impulsado por la forma de ser y hacer de sus padres con una presencia presente y comprometida, donde el diálogo se constituya en elemento fundamental de una sana convivencia.