El escolar – Expresión, arte y creatividad en la niñez

Expresión

La niñez y la adolescencia son los tiempos de la vida con mejor dotación y predisposición para los aprendizajes. De ello se desprende que los niños, niñas y adolescentes puedan incorporar conocimientos, destrezas, sentimientos y valores adecuados a sus etapas evolutivas, que luego aplicarán en distintos ámbitos donde les sean requeridos para adaptarse a la compleja realidad que les toca vivir.

Ahora bien, esos aprendizajes debieran ser motivados desde espacios de juego y arte, amplios y significativos, que contemplen todas las posibilidades de expresión de la diversa niñez y adolescencia que habita las escuelas. La articulación de lenguajes expresivos por medios lúdicos es lo que permitirá a los niños, niñas y adolescentes que esos conocimientos y destrezas sean adquiridos de forma natural y espontánea, ya que el juego es el lenguaje por excelencia que tienen para entender la vida y desarrollarse como personas.

El arte pone de cara a los niños, niñas y adolescentes con problemas que pueden ser resueltos en un sinfín de formas. La libertad, la curiosidad y el sentido de aventura con que se aproximan al arte son sumamente difíciles de reaprender si han sido obstaculizados en su expresión. Aquellos que comienzan a ver el arte como un trabajo de copiado rara vez recobran el verdadero espíritu creativo que se requiere para producir innovadoramente y con la confianza que da el pensamiento independiente.

La niñez y la adolescencia deben construir pensamiento autónomo y crítico, con el cual elaborar juicios propios que permitan determinar lo que se debe hacer en las diferentes circunstancias de la vida. Por esto, el nuevo reto del siglo XXI es que cada quien esté dotado de fuerzas y puntos de referencias intelectuales permanentes que permitan comprender el mundo y comportarse como seres responsables y justos.

Lastimosamente el sistema educativo actual ha puesto el énfasis en enseñar muchas cosas, pero… ¿son los niños, niñas y adolescentes más felices por saber más? Una de las tendencias actuales con gran auge es la de que los educadores y demás personas encargadas de la enseñanza integren de manera armoniosa los aspectos intelectuales con los afectivos, para así propiciar que los educandos se adapten mejor al mundo que los rodea.

En la niñez y la adolescencia al entrar en contacto con diferentes situaciones de la vida se debe tener flexibilidad para acomodarse a ellas y actividad para transformarlas, lo cual permite construir y reconstruir lafelicidad, deseo de todos los adultos acompañantes y meta del desarrollo humano integral y diverso.

Juego y arte se combinan íntimamente

Por medio del arte se tiende un puente entre los sentimientos y los conocimientos. Por ejemplo, transformando pintura y papel en una imagen se transforman los objetos del mundo, el conocimiento que se tiene sobre ellos y, además, los sentimientos y experiencias acerca de los mismos. Por eso, cuando se les proporcionan a niños, niñas y adolescentes todas las posibilidades y los medios para desarrollar su capacidad artística no se debe pretender que se conviertan en artistas, sino pretender que se inicien en el arte como forma de comunicación consigo mismo, con los otros y con las cosas.

Howard Gardner en la teoría de las inteligencias múltiples expresa: Así como la educación en cualquier momento de la vida representa el cultivo de las inteligencias múltiples, así mismo puede llegar a cultivarse la expresión artística en el niño. La expresión creativa es inherente a la naturaleza humana y por medio de ella se manifiestan las necesidades de crecimiento como seres humanos.

Cuando en la niñez y la adolescencia se juega con libertad con el acompañamiento de adultos (padres, maestros, abuelos…) se abren los canales expresivos y de aprendizaje y por medio de los sentidos se experimenta y se proyecta lúdicamente.

De este modo, el protagonismo es único puesto que al jugar se ingresa a un lugar que Martha Glanzer en su libro El juego en la niñez denomina esfera transparente mágica, en la que envuelve un clima que no se ve y todo lo sucedido allí dentro puede transformarse mientras se juega, desde el significado de los objetos hasta las reglas del juego. Es allí y solo allí donde la capacidad creadora se enciende y desarrolla.

El descubrimiento del arte en la niñez y la adolescencia se hace mediante el juego, y también es por medio de este como muchas veces se despierta el impulso que concluye en una obra de arte.

Si se confía en el desarrollo emocional y artístico mediado por el juego como parte esencial de la educación inicial y el acompañamiento no se centra en la estimulación fragmentada de la inteligencia cognitiva como única posibilidad de crecimiento, se podrían desarrollar integralmente todas las potencialidades en la niñez y la adolescencia.

En el tiempo presente se necesitan niños, niñas y adolescentes activos que aprendan a descubrir las cosas por sí mismos, por su propia actividad espontánea; que sean creativos y den soluciones a sus problemas cotidianos; que razonen y generen ideas en lugar de memorizar con sentido o sin él; que tengan juicio crítico.

Sin embargo, muchas veces las instituciones educativas centradas únicamente en los niveles cognoscitivos descuidan el desarrollo de algunas potencialidades y valores de los educandos, y la actitud de padres y maestros acompañantes muchas veces no permite a niños, niñas y adolescentes ser, sino simplemente hacer.

Es por esto por lo que la tarea de todas aquellas personas que tengan que ver con la educación y formación de los niños, niñas y adolescentes debe ser la de facilitadores y no obstaculizadores de su desarrollo integral desde las experiencias y vivencias del juego y el arte, mediante las cuales pueden recrear sus conflictos, aprender a compartir, seguir riendo y conociéndose a través de sus creaciones, decirle a un amigo cuanto lo quieren, contenidos que no son específicos de un área pero que igual que aquellos que los son tienen importancia vital.

Prohibido interferir a niños creando

Hay muchas actividades creativas fuera del ámbito artístico que se pueden propiciar. Uno de las experiencias más emocionantes es observar a niños, niñas y adolescentes planear y emprender una aventura artística desde el principio hasta su realización.

En muchos hogares y escuelas las condiciones económicas a veces obligan a racionalizar fondos y los materiales artísticos con frecuencia son los primeros en ser suprimidos. Dado que las experiencias con el arte ayudan en el temprano reconocimiento de los símbolos y son el fundamento para el desarrollo de las habilidades para escribir, esta desafortunada solución puede causar dificultades y, en realidad, es posible establecer un programa de arte rico en experiencias solo con material básico o de desecho.

Por lo tanto, no son los materiales los que deben ser constantemente cambiados. Los niños, niñas y adolescentes en la medida en que va desarrollándose se transforman. Los materiales básicos para el arte pueden ser utilizados en una infinidad de formas.

La mayor contribución que la atmósfera acompañante de niños, niñas y adolescentes puede dar a favor del arte es no interferir en su expresión libre y natural. La mayor parte de las interferencias se hacen sin que los acompañantes lo adviertan, por lo que se enumerarán algunas cosas que en el acompañamiento de actividades artísticas en la casa o en la escuela no se deben hacer:

  • Imponer o sugerir ideas respecto a lo que deben hacer en sus obras
  • Decir ¡qué bonita manzana!, si no hay seguridad de lo que están dibujando
  • Considerar el producto final como lo más importante
  • Arrojar a la basura sus creaciones
  • Burlarse de lo que hacen
  • Hacer comparaciones de los resultados del trabajo artístico
  • Limitarse a la actividad que el adulto prefiere
  • Esperar que todo lo que hagan sea de nuestro agrado
  • Obligarlos a realizar un determinado trabajo artístico
  • Mostrarse intolerante si su música no es afinada
  • Obligarlos a exponer sus obras a otras personas

¡A suministrar materiales!

Desde muy pequeños los niños querrán crear de forma libre, por lo que es importante suministrarles materiales variados y disponerlos en una bolsa o caja dispuesta para tal fin. Este material se refiere a pintura, plastilina, vinilos, cordeles, “material de desecho”, y todos aquellos que puedan crear un ambiente propicio a la creación.

El exceso de material puede distraer de la actividad creadora. Sin embargo, es necesario disponer de los materiales necesarios para estimular la creación artística. Si bien la adecuación de los materiales depende de la edad y el desarrollo, hay una consideración general que es de aplicación en todas las edades: no se debe economizar demasiado, pues los materiales de mala calidad obstaculizan el correcto desarrollo de las habilidades. Se analizarán algunos aspectos de algunos materiales.

Papel

Una buena provisión de papel deberá estar a libre disposición. El papel periódico es bueno para casi todas las obras a excepción de las acuarelas, que deben usarse en un papel con textura firme y que no sea absorbente.

Arcilla y plastilina

En los hogares suele darse poca importancia a la utilización de estos materiales. Sin embargo, son muchas las ideas que pueden expresarse mejor con ellos que con pinturas. Si aún no se ha desarrollado la confianza suficiente para expresarse mediante la pintura, puede ser más fácil iniciarse en el modelado, ya que cuando un niño o niña modela tiene la sensación de que pueden cambiar la idea sin mayor dificultad, pues la arcilla o la plastilina son más flexibles en su manejo.

Pinturas

Las témperas y las pinturas en polvo son las recomendables para los más pequeños. Estas no deben quebrarse ni descascararse cuando se secan. Bastan los colores amarillo, rojo, azul, verde, café, blanco y negro. Los vasos en los que viene el yogur pueden servir para hacer mezclas y lavar los pinceles. Cuando se pueda manejar estas pinturas se puede empezar a usar acuarelas. Se recomienda por lo menos un pincel de corte plano de 6 mm, otros de 12 mm y otro de pelo número 12. Es conveniente que todos tengan mangos largos.

Lápices

Su calidad puede comprobarse coloreando una superficie pequeña. Si al rasparla con la uña el color se quita del papel, el lápiz no es bueno. Además, si son de buena calidad pueden lograrse otros colores superponiendo dos capas distintas. Una caja con unos cuantos colores basta para que se obtengan los matices restantes mezclándolos si se necesita.

Margarita María Echeverry
Psicóloga y educadora