El escolar – Construcción de la vida afectiva en la crianza

La construcción de los afectos se basa en el diálogo y este se basa en el respeto. Conviene que los niños, niñas y adolescentes sepan que la familia completa está invitada a participar en la discusión de los asuntos familiares importantes y que lo que cada uno sienta, haga o piense influye en la vida de los demás, pues así se construye uno de los sentimientos más hermosos y valiosos: sentirse solidarios.

La forma en que los padres y madres manifiestan los sentimientos tiene consecuencias muy profundas para la vida futura de la prole. En la relación en la crianza hay varias estrategias que se deben aplicar:

  • Hacer caso a sus sentimientos, valorando en grado sumo sus alegrías, enojo y tristezas.
  • Ser sensibles y respetuosos con todas sus emociones, evitando expresiones como no llores, no grites, no me molestes

Si el hijo o la hija tiene tendencia a estar de mal genio, con mucha rabia o irritable, o menos frecuente, triste, nada le motiva, llora inmotivadamente, se debe pensar: ¿estará deprimido? La depresión es ahora muy frecuente: el 10% de la gente está deprimida y generalmente este problema no se hace consciente.

En la expresión de las emociones es una norma de oro no aceptar que al expresarlas se lastime o se falte el respeto a la otra persona o a sí mismo.

La rabia es un sentimiento difícil de manejar, que confunde a los padres: posiblemente ellos tuvieron que reprimirla en su niñez. Generalmente hay otro sentimiento detrás de la rabia que usualmente es el dolor generado por celos, rivalidades o envidia, pero también puede haber una reclamación ante una injusticia. Castigar físicamente al hijo lo lleva a este a acumular rabia. Quienes han sido maltratados en su niñez tienen un riesgo modificado de convertirse en padres maltratadores.

La ansiedad también es un sentimiento que se encuentra con alguna frecuencia en la edad escolar. Esta se puede expresar como problemas para dormir, tics, bruxismo (apretar los dientes), irritabilidad, impaciencia. La ansiedad en los escolares generalmente se asocia con un entorno igualmente tenso, por lo que es necesario que los padres aprendan a vivir y a relacionarse con tranquilidad como mecanismo de protección de su aparición en los escolares.

No es suficiente amar a los hijos e hijas, es necesario expresarlo: se debe aprender a soltarse para manifestar afecto. Por ejemplo, la disciplina tiene que ser con afecto. Cuando los sentimientos no se expresan quedan atascados en el interior; luego pueden salir violentamente y ser causa de agresión.

En la relación de crianza se debe tener siempre en cuenta el valor del estímulo, de tal modo que el niño sepa que el afecto no es por una acción, sino que es incondicional hacia su ser. El cariño no malcría, lo que malcría es la falta de normas y respeto.

Francisco Javier Leal Quevedo
Pediatra y Filósofo