El Escolar – Condiciones para el ingreso del niño al jardín infantil.

Si se toma la decisión de vincular al niño al jardín infantil es necesario tener en cuenta sus necesidades, su desarrollo mental y su estado físico, las condiciones de la familia y las del mismo jardín infantil.
Al comienzo del tercer año el niño suele ser alegre, activo, independiente y colaborador, interesado por muchas cosas; su mundo se está ampliando y tiene ansias de nuevas experiencias. Un niño en estas condiciones está listo para ingresar al jardín. Las necesidades más apremiantes para él, al iniciar su preescolaridad, son las de actividad, juego, afecto, exploración de su propio cuerpo y otros espacios; además, la actividad mental prima sobre la física, por lo mágico de su pensamiento, lo cual se prolonga hasta que el niño comienza la escuela primaria.

La familia del niño, como principal responsable de su formación, también necesita estar preparada para la primera salida de este a otra institución. Esta salida significa un cambio tanto para el niño como para su familia, que deberá compartir con el jardín no solo la función educativa del hijo, sino también las funciones de autoridad y protección. A partir de este momento surge esta pregunta: ¿cómo pueden familia, jardín y luego la escuela ayudarse mutuamente en la crucial tarea de educar, de socializar? La respuesta es: comunicación eficaz entre padres y maestros. De cómo estén preparadas ambas, familia e institución educativa, va a depender en buena parte la adaptación del niño al jardín. La familia debe tener claro por qué y para qué va el niño al jardín; no simplemente porque la madre trabaja; esto sería tanto como desconocer las necesidades del niño y las condiciones que él requiere para el logro de su adaptación y para que pueda disfrutar de su estadía en un sitio diferente a su casa.

Si en la familia hay dificultades serias o cambios cruciales que puedan tenerla en crisis, como la separación de los padres, la muerte reciente de un ser querido, la llegada de un nuevo hijo, entre otras, se debe reconsiderar el ingreso del niño al jardín. Aunque algunas son situaciones normales, para el niño pueden tener un significado especial y vivir traumáticamente su primera salida del hogar, hasta el punto de sentirse culpable e imaginar que por eso debe ser sacado del sitio que hasta el momento es su único y más seguro refugio; de ahí la inconveniencia de vincularlo al jardín en esos momentos.

Si a pesar de circunstancias difíciles, el ingreso del niño al jardín es absolutamente necesario, la familia deberá preparar al niño y diferenciarle unos eventos de otros, y evitarle así los temores y ansiedades que para él pueden ser bastante intensos; en esta tarea suele ser muy beneficiosa la ayuda del personal del jardín.

Luz Elena Gómez Londoño
Educadora especial