El divorcio de los padres y su impacto sobre los hijos

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Para iniciar nuestro recorrido, es importante definir algunos conceptos. El divorcio (del latín divortium) es la acción de disolver o separar por sentencia el matrimonio, con cese efectivo de la convivencia conyugal, o la de separar personas que vivían en una estrecha relación.

En Colombia, en los siete primeros meses del año 2016, la ciudad con más divorcios reportados por la Superintendencia de Notariado y Registro fue Bogotá con 2.923, seguida de Cali con 1.238 y en tercer lugar Medellín con 824.

Entre las causas más frecuentes de divorcio, se notifica en primer lugar la infidelidad, seguida de problemas económicos, luego la falta de equilibrio en el tiempo que se invierte en la familia, la violencia conyugal y la carencia de definición en la ejecución de las labores domésticas.

El divorcio es entonces un suceso que se presenta dentro de la dinámica de la pareja, que en un gran porcentaje de las familias no sucede en un momento dado, sino que hace parte de una secuencia de conflictos en los que se ven inmersos los niños tanto de forma activa como pasiva.

El divorcio está caracterizado por tres etapas

  • Etapa de predivorcio: a su vez compuesta por dos subfases, la fase de conflicto manifiesto: en la cual los problemas normales de la vida de pareja se maximizan, hay insatisfacción, malestar, desilusión, se inicia el alejamiento emocional y físico, pero pueden existir intentos de reconquista. Viene luego la segunda fase de divorcio emocional, en la cual los afectos positivos están anulados por los negativos, e inicia una serie de confrontaciones y agresiones verbales y físicas, en las que se intenta colocar a los hijos en contra del otro progenitor.
  • Etapa de transdivorcio: se inicia el divorcio legal, económico y los problemas de custodia y relación parental, donde en muchas ocasiones no importa el beneficio de los hijos, los cuales son usados en el conflicto tratando de “ganárselos”, a través de chantajes emocionales, regalos y privilegios.
  • Etapa posdivorcio: aparecen implicados el divorcio social o comunitario, se presenta un conflicto de lealtades en los hijos, pero, a la vez, es una etapa muy importante porque se inicia la elaboración del duelo, hay nuevas amistades y rutinas con los hijos, y una fase de elaboración psicológica final, con aceptación de la pérdida.

Los efectos del divorcio

Según sea el género, los niños presentan diferentes reacciones ante este suceso.

Los niños parecen tener mayores dificultades para atravesar la crisis, tanto en la intensidad de sentimientos como en su duración. Es más frecuente que presenten más problemas escolares que las niñas, tornándose mucho más irritables, y que aparezcan algunos comportamientos violentos.

En cuanto a las niñas, estas van a demostrar sus sentimientos con menos violencia, tienden a retraerse y a hablar poco; en algunas ocasiones se tornan ansiosas o, por el contrario, se comportan excesivamente bien y presentan un mejor desenvolvimiento social, escolar y emocional.

Además de las diferencias por género, tenemos formas disímiles de asumir el divorcio de los padres según la edad. En el primer año de vida, los niños no entienden el concepto de divorcio, pero empiezan a notar cambios en el entorno, en el cuidador y en las rutinas.

En cuanto al desarrollo, se encuentran, según el teórico del desarrollo Erik Erikson en la etapa de confianza básica vs. desconfianza básica, razón por lo cual en esta fase al niño se le debe brindar un acompañamiento apropiado y satisfacer por parte de sus cuidadores sus necesidades básicas, para estimular el desarrollo de la confianza. Si no se da este acompañamiento, puede manifestarse como un apego inseguro, con caprichos, irritabilidad, tristeza, cambios en patrones de sueño y apetito, y retraso para cumplir los hitos del desarrollo, lo que constituye una respuesta al estrés y la depresión maternas.

Entre 1 y los 2 años, se presenta, de acuerdo con Erikson, la etapa de autonomía vs. vergüenza y duda; puede manifestarse con llanto exagerado, dificultades para estar lejos de la madre, aunque sea por un momento, por lo cual puede usar sustitutos maternos, como cobijas y muñecos de peluche (objetos transicionales), y, además, tendrá dificultad para dormir o permanecer dormido.

De los 3 a los 5 años, sigue la etapa de autonomía vs. vergüenza y duda, y el inicio de la etapa de iniciativa vs. culpa; podría manifestarse como regresiones a logros obtenidos en etapas de desarrollo anteriores, posesividad, comportamiento excesivamente bueno y, en algunas ocasiones, agresividad.

En los escolares, quienes transitan por la etapa de industria vs. inferioridad, hay un mayor crecimiento cognitivo y mejor comprensión del concepto y la permanencia del divorcio, puede haber un descenso en el rendimiento escolar; además, pueden desarrollar sensaciones de pérdida, rechazo y culpa, hay un conflictos de lealtades respecto a sus padres, por lo cual presentan preocupación por perder al padre que no vive con ellos y a ser reemplazados, propensión a culparse por la disolución del matrimonio de sus padres e, incluso, pueden desarrollar fantasías de reencuentro.

Los adolescentes se encuentran en la etapa de identidad vs. difusión de la identidad; pueden sentirse muy ansiosos, con gran preocupación por su futuro, o presentar un enojo intenso, además de problemas de externalización que los pueden llevar al consumo de drogas, alcohol e, incluso, a violaciones de las reglas.

Estrategias para mejorar el afrontamiento

secundaria_padresNos centraremos en las estrategias según la edad y la etapa del desarrollo por la cual se encuentre pasando el niño.

En los lactantes, debemos asegurar un apego seguro temprano con un cuidador confiable, tener consistencia en las rutinas, mayor tiempo de interacción con los cuidadores primarios y reforzar interacciones sociales positivas.

En los preescolares, debemos continuar con la consistencia en las rutinas; el niño debe tener un tiempo de calidad con sus padres y estos deben comprender que el niño está lleno de dudas, por lo cual realizará preguntas repetitivas que le van a ayudar en el procesamiento de la información; además, sus cuidadores deberán proporcionar información honesta y apropiada sobre el proceso de divorcio y explicar que este afectará la vida cotidiana.

Los escolares necesitan recordatorios de que el divorcio es definitivo y que ellos no tienen la culpa, ya que en esta etapa tienden a culpabilizarse de la separación de sus padres. Adicionalmente, es primordial que mantengan relaciones con ambos padres, quienes les deben permitir expresar sus sentimientos abiertamente.

En cuanto a los adolescentes, es importante sostener conversaciones tranquilas sobre la reacción al divorcio, y no se debe responsabilizar a los hijos adolescentes de temas legales y financieros, lo cual debe quedar claro desde el inicio; también podrían necesitar terapia individual o grupal.

tercera_padresRecomendaciones para los pediatras

  • Los pediatras deben pasar algún tiempo hablando con el niño a solas durante las consultas, al inicio y durante el transcurso del divorcio, y luego del proceso.
  • Dialogar con los padres para no involucrar al niño en el conflicto; además, deben hablar con ellos sobre fuentes de apoyo necesarias.
  • El pediatra debe evitar tomar partido o identificarse con uno de los padres e irse en contra del otro.
  • Tener presente la posibilidad de sospecha de abuso o negligencia y hacer siempre la debida notificación.
  • Determinar de acuerdo con cada caso si se necesita apoyo de algún otro especialista.

Recomendaciones para los padres

  • Ser siempre cuidadosos con lo que dicen y cómo lo dicen.
  • Encontrar la mejor forma de decirles a los niños que los padres se separan; lo ideal es que deben estar presentes ambos padres en ese momento. La forma en la cual se desee comunicarlo al niño dependerá de la edad, puede servir a veces el uso de dibujos o cuentos.
  • Aclarar a los niños que ellos no son responsables de la separación y que no está en sus manos recomponer el matrimonio.
  • Reafirmar que ambos padres los seguirán queriendo igual después de la separación.
  • Hablar con todos los hijos al mismo tiempo, independiente de si tienen diferentes edades, de esta forma pueden ayudarse entre sí.
  • Preparar respuestas a las siguientes preguntas: ¿con quién voy a vivir?, ¿tendré que mudarme?, ¿dónde vivirá mamá y dónde vivirá papá?, ¿podré seguir viendo a mis amigos?, ¿tendré que ir a una escuela diferente?
  • Explicar claramente lo que va a cambiar y lo que no en sus vidas.
  • Evitar poner a los hijos como espías, mensajeros o jueces, y no discutir delante de ellos.
  • Asegurarle al niño o niña que será visitado por el padre que no vive con él y cumplirle las promesas.
  • Garantizar que las visitas sean agradables y que el niño exprese al llegar a casa lo bien que pasó con el otro padre.

Conclusiones

  • El divorcio es un suceso dentro de la dinámica de pareja en el que ocurren muchos conflictos en los cuales van a estar inmersos los niños.
  • Los sentimientos de los niños ante la disolución de la pareja podrán ser expresados de muchas maneras según su edad y la etapa de desarrollo en la cual se encuentran, y deberán ser tomados en cuenta de forma precoz para intervenir en caso de ser necesario.
  • Siempre debe acompañarse a los niños en este proceso, explicar de una forma clara lo que está pasando y los cambios que llegarán.
  • Aclarar a los niños que ellos no son culpables del momento que está pasando la pareja y que no es su función ni su deber unir nuevamente a sus padres.
  • Los niños y sus padres deben contar con un apoyo y con observaciones periódicas por parte del personal de salud.

 

Por: Andrea Jaramillo Z.
Residente de pediatría, y
Giuseppe Genta M.
Pediatra puericultor,
Universidad de Antioquia

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