El ‘coronainsomnio’: los trastornos del sueño y la pandemia

Por: Lina María Martínez Fonseca
Coordinadora Editorial de la revista Crianza & Salud

Con la colaboración de: Andrés Barreto Agudelo
Psicólogo, magíster y director del Programa de Psicología
de la Fundación Universitaria San Martín

Los trastornos del sueño son relativamente frecuentes en la población infantil y están relacionados con problemas emocionales y de comportamiento, tanto en niños, niñas como en adolescentes, afectando, en gran medida, su calidad de vida; sin embargo, el confinamiento provocado por la pandemia del Covid-19 trajo consigo que este fenómeno se esté presentando con una mayor regularidad en los niños, como así lo establece el estudio Evaluation of the effect of the COVID-19 pandemic on sleep disorders and nutrition in children, de Izzet Fidanci y cols.: “Los problemas del sueño, que aumentan con la ansiedad que acompaña a las pandemias, también pueden profundizar los trastornos psicológicos. Los padres con hijas deben tener más cuidado durante estos períodos”.

Pero, ¿por qué la investigación hace especial énfasis en las niñas? De acuerdo con el psicólogo, magíster y director del Programa de Psicología de la Fundación Universitaria San Martín, Andrés Barreto Agudelo, “debemos recordar que, en general, por la educación básicamente las niñas tienden a ser mucho más sensibles a los elementos emocionales que los niños. A estos últimos, igualmente, por el tema cultural, se les incita a ser más fuertes y a que se vean menos afectados ante ciertas situaciones; por lo tanto, las niñas, al tener una mayor permisividad al expresar sus sentimientos de tristeza, dolor o pérdida, van a verse mucho más impactadas”.

Sin embargo, añade el especialista, como los niños no son muy dados a las conversaciones como los adultos, “se requiere entonces que los padres o cuidadores abran espacios, mediante juegos, pinturas, marionetas y otras actividades lúdicas; para que, a través de ellas, los niños puedan comunicar sus miedos, temores y las dificultades que ellos visualizan a raíz de la situación que estamos viviendo”.

‘Sueño regular para un futuro saludable’

Recientemente se celebró en todo el mundo el “Día Mundial del Sueño”, cuya versión de 2021 se desarrolló bajo el lema: “Sueño regular para un futuro saludable”. Y es que, con la actual coyuntura, se hace necesario hoy, más que nunca, sensibilizar a las personas sobre la importancia de tener un buen descanso y, en especial, poniéndole atención a los niños, en los que, en este último año, los casos de trastornos del sueño se han incrementado en niveles crónicos, según revela Charles M. Morin, director del Centro de Investigación del Sueño de la Universidad Laval en Quebec, quien lidera una investigación en 15 países para medir el impacto de la pandemia en el buen descanso.

Algunos expertos atribuyen esto a los cambios en las dinámicas y el encierro provocado por el Covid-19, afectando, especialmente, a la población infantil de manera emocional y conductual. El cierre de jardines, escuelas, colegios y universidades, como parte de las medidas para mantener el distanciamiento social durante la crisis, ha tenido, de igual forma, un marcado impacto en la vida de los niños, niñas y adolescentes, debido al acceso limitado a actividades al aire libre y las restringidas interacciones con sus pares. El estrés, la ansiedad y las preocupaciones empeoraron con el confinamiento, dando lugar a términos como el “coronainsomnio”, para describir los patrones de sueño poco saludables y las alteraciones que este ha tenido a raíz de la pandemia.

Al respecto, el Dr. Barreto indica que, “durante este tiempo de pandemia, los niños han presentado ansiedad y angustia generadas por los procesos de incertidumbre, por la enfermedad o muerte de familiares o conocidos, y estas circunstancias, aunadas a factores físicos, como el sedentarismo o cambios en la dieta, hacen que cambien los niveles de tranquilidad cotidianos, alterando de alguna forma el sueño de los niños”.

El especialista resalta que es importante saber que no siempre que hay dificultades para dormir se está hablando de un trastorno del sueño, pues este requiere que se identifique como crónico, lo cual significa que el problema para dormir se presenta, por lo menos, de tres a cuatro veces a la semana. Cuando ya se establece que es crónico es indispensable que se visite a un especialista del sueño (neurólogo, psicólogo, entre otros), para que trabaje sobre la problemática, identifique las causas y establezca el tratamiento adecuado.

“Teniendo en cuenta que el sueño funciona como una especie de catalizador que nos permite mantenernos bien, tanto física como emocionalmente, al no estar funcionando de manera adecuada esta `válvula de regulación de escape’, va a hacer que se presenten diferentes problemáticas, tanto a nivel físico como emocional”, aclara.

Y es que tanto el sueño adecuado y de calidad como la nutrición son valiosos y forman parte fundamental para el crecimiento y desarrollo de los niños, niñas y adolescentes. “La deprivación o la mala calidad del sueño en el niño repercute en su rendimiento escolar (debido a la alteración de las funciones cognitivas que disminuyen la atención selectiva y la memoria) y en su estado de ánimo y comportamiento; y la alteración crónica puede tener también repercusiones físicas, especialmente, fallo de medro, por lo que es esencial diagnosticar el trastorno a tiempo y realizar el tratamiento apropiado”, así lo indica la neuropediatra española Rocío Sánchez Carpintero Abad.

Por otro lado, la falta de sueño en los adolescentes incide significativamente en su pensamiento, comportamiento y habilidades emocionales; por ello, hay que concientizarlos sobre el efecto de la calidad del sueño en su crecimiento-desarrollo y su relación con su éxito académico, pues, aclaran los especialistas, “los problemas del sueño que aumentan, especialmente con un estado de ansiedad acompañante, pueden conducir igualmente a trastornos psicológicos más profundos”.

Es claro que todas las restricciones a las cuales hemos estado sometidos durante los últimos meses repercuten de una u otra forma en nuestro estado de ánimo, y los adolescentes no se escapan de ello, pues pueden sumirse en actitudes de soledad o letargo, e incrementar el tiempo que pasan frente a las pantallas y las redes sociales, lo cual promueve el sedentarismo, afectando, de esta forma, su calidad de vida y horarios de sueño.

Síntomas y tratamiento

En los niños los trastornos del sueño pueden generar hiperactividad, irritabilidad, alteraciones del ánimo, problemas conductuales, falta de control de impulsos y déficits cognitivos, lo cual puede plasmarse en dificultades en su rendimiento académico y de aprendizaje. Por ello, los padres deben estar atentos ante cualquier cambio en la conducta de sus hijos y preguntarles siempre cómo durmieron cada noche. Mientras más conozcan la “arquitectura” del sueño de sus niños, más fácil será identificar en ellos un problema.

En cuanto al tratamiento, los especialistas del departamento de Pediatría del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, en España, indican que “las medidas de higiene de sueño y la terapia cognitivo conductual han de ser siempre el tratamiento de primera línea de los trastornos del sueño, ya que han demostrado ser las más eficaces a largo plazo. En general, existe poca evidencia que avale el uso de terapia farmacológica en el tratamiento de los trastornos del sueño en la infancia, por lo que no se considera de primera línea. Solo se reserva a casos concretos y no se contempla tampoco como tratamiento exclusivo”.

Ayude a sus hijos a dormir bien

El bienestar físico, mental, emocional y social de sus hijos es sumamente importante, por ello, si descubre que están teniendo problemas para conciliar el sueño o duermen pocas horas, tengan en cuenta las siguientes recomendaciones de higiene del sueño, dadas por el Dr. Barreto, para ayudarlos a tener un mejor descanso:

  • Tranquilice al niño en caso de tener algún síntoma de ansiedad.
  • Acondiciónele un buen espacio para conciliar el sueño.
  • No permita que utilice la cama para otras actividades, sino que la emplee casi que exclusivamente para dormir.
  • No deje que use aparatos electrónicos (pantallas), por lo menos 30 minutos antes de irse a dormir.
  • Ofrézcale alimentos livianos y no muy cercanos a la hora de acostarlo.
  • Promueva la práctica de un baño con agua tibia que lo ayude a relajar.
  • Controle que duerma el promedio de horas, según la edad, para ayudarlo a mantenerse sano física y emocionalmente.

Medidas que animan o facilitan al niño irse a la cama*

  1. Realización de rutinas predecibles para acostarse.
  2. Acostar y levantar a los niños a la misma hora habitualmente.
  3. Promover la capacidad de dormirse sin la presencia de los padres.
  4. Llevarlos a la cama cuando están cansados y evitarlo si están demasiado activos.
  5. Realizar actividades relajantes y no aquellas que sean intensas antes de acostarse.
  6. Resolver problemas o hacer planes antes de acostarse y no en ese momento.

*Fuente: Asociación Española de Pediatría.