Editorial – Una invitación a la esperanza

En los tiempos que corren nuestras vidas discurren en un entorno complejo, competitivo e individualista, que va incubando en la mentalidad de las personas sentimientos de desesperanza, que pueden llegar a afectar en gran medida su calidad de vida.

Frente a lo anterior y con relación a los jóvenes, es muy grande la responsabilidad que los padres y educadores tenemos para inculcar en ellos una visión optimista y esperanzadora de la vida, para que crezcan con el entusiasmo suficiente de afrontar los retos inherentes a su diario vivir como personas.

Definen los expertos la esperanza como un estado del ánimo que nos permite resolver los problemas, con la convicción de que lo haremos de una manera satisfactoria. La función modélica de los acompañantes de la crianza generará en los niños, niñas y adolescentes, una impronta favorable para enfrentar con entereza, en el contexto de sus proyectos de vida, las dificultades inherentes al crecimiento y desarrollo de una vida con sentido, que haga de ellos seres prosociales y agentes del cambio social que con urgencia necesitamos.

Cuando los padres y educadores miremos y afrontemos la vida con entusiasmo ejerciendo el derecho y el deber de la esperanza, crearemos un ámbito favorable para que las generaciones que nos van a reemplazar, alcancen un ejercicio vital gratificante y trascendente.

En apoyo de las afirmaciones anteriores, queremos compartir con nuestros lectores la pertinente y bella

reflexión del poeta Mario Benedetti:

“No te rindas, aún estas a tiempo de comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre y retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo”.

 

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